Análisis de la personalidad de Marco Rubio: Armando de la Fuente
Si algún día Marco Rubio llegara a ser el presidente de los Estados Unidos, haría historia, no solamente por ser el primer presidente latino, sino porque traería un nuevo aire a la presidencia: Es un Gran Estadista con excelente preparación, intensa sensibilidad política, excelente preparación en Política exterior, discursos impecables, gran diplomático y suficiente camino recorrido, para combertirse en un gran Presidente.
Marco Rubio acaba de declarar fin a la guerra fría con Europa.
Este discurso en Múnich, Alemania cambió su historia y la de las relaciones de Estados Unidos y Europa. Además; A mi parecer, se ha convertido en candidato excepcional para la presidencia norteamericana.
No fue hablar solo un hablar bonito, fue un magistral discurso de lo necesitaba decir, y en el auditorio europeo y mundial, lo Lo que se necesitaba escuchar .
Ahora el análisis: Primero le subió la autoestima a la sala completa. Empezó con las historias de las Guerras Frías, con Rusia, muro de Berlín, y les recordó que esta alianza negociada, salvó al mundo. Ya en ese momento había logrado tranquilizar, logrando que su auditorio se sintiera no distanciados, sino parte de algo grande.
Cuando tú le devuelves el orgullo, a alguien que estaba esperando mayor rigurosidad como un reflejo emocional, listo, esperando el primer error para atacar. El estado negativo emocional, cambia y lo embarga la esperanza, porque se sienten parte en conjunto del problema y solución. Tal como Marcó se los advirtió. En minutos cambió el debate de hechos abrumadores y negativos para ambos a un asunto integral de identidad compartida.
No se fue por el discurso de cuánto gastan ustedes o cuánto hemos gastado nosotros en ustedes. No. Él preguntó qué estamos defendiendo. Y ahí soltó una de las frases más duras del discurso: Los ejércitos no mueren por ideas abstractas. Mueren por un pueblo, por un estilo de vida o por una nación. Tocó áreas muy sensibles: Nación, hogar, identidad y familia.
Con razón ahí vino una ola de aplausos europeos.
Válido las añejas frustraciones que Europa tiene contra ellos, pero que ambas no se atrevían a decir.
Desmontó todos sus problemas: Arancelarios y de las cadenas industriales y comerciales de suministro, criticando que estaban en manos del rival.
Hablo del enorme problema de la energía cara y de una inmigración masiva que los tiene asfixiados.
Pero lo dijo en una jugada maestra: «Porque no les digo: ustedes que son culpables?».
Porque mi nación está envuelta también en el problema. Con sorpresa de todos; Se incluyó él en el problema.
Les bajó la defensa diciendo: «Nos equivocamos juntos».
Simbólicamente: «Te regaño, pero a la vez te abrazo»
Clase maestra y magistral de verdad.
Luego vino con la vacuna difícil pero apropiada. Dijo que controlar fronteras no era xenofobia, que es soberanía. Comentó algo puntual sobre nosotros, sus vecinos.
Y ahí apagó desapareciendo las propuestas de la retórica del racista, clasista, comunista y fascista.
Tú sabes, que le tiran pedradas a cualquier nación, ique hable de proteger sus fronteras y están obligando a muchos países a cerrar la boca, cuando están viendo que no es una migración normal, sino una invasión descontrolada.
Les quitó la culpa de la espalda por el asunto de las masibas migraciones de Africa y los dejó cómodos para aplaudir sin miedo nuevamente.
En esta parte es donde se coronó para mí, porque no se quedó en vamos a arreglar lo de antes. No, se arriesgó con todo Europa a ver un relevante futuro para todos unidos con las nuevas tecnologías que se adecuarán a la IA, espacio, automatización, minerales críticos, recuperación de fábricas.
Vamos a competir de verdad juntos y vamos a ganar.
Y cerró como cierran los grandes, dejando claro que el destino de Europa y de Estados Unidos, van juntos e inseparables si de verdad quieren sobrevivir y prosperar.
Los llenó de orgullo, de urgencia, de cooperación y esperanza.
Y cerró su discurso con aplausos masivos.
Eso fue un combo de identidad, de verdad, nada incómoda y sin tabúes, con una salida clara y con un futuro esperanzador.
En resumen, señores, Rubio no habló, apretó los botones correctos. Un gran secretario de Estado, mecánico y
reparador de las enormes y de gran envergadura, metidas de pata de Trump.
Lo han escuchado por donde quiera: Italia, España, en Europa entera, Latinoamérica. Y por supuesto MEXICO.
Lo que se ve en Marco Rubio son flores, respeto y titulares que hablan maravillas de él como el gran político de altura comparado con Churchill.
Cada día me sorprende más. Ya no es solo un secretario de Estado trabajando excelente y bien, a todo lo que da.
Parece que puede hacerlo todo. Puede hablar de Cuba, de Venezuela, narcotrafico y carteles de MEXICO, puede hablar de Irán, puede responder sobre la ley de poderes de guerra. O los avatares del congreso.
No divaga, no lee libretos y para colmo, hasta chistoso es.
De verdad, este hombre está a otro nivel. Hay políticos que te hablan mucho y no dicen nada. Hay otros que tienen que leer hasta para responder. Que utilizan apuntadores frente a las cámaras.
Marco Rubio que puede estar frente a cámaras o prensa viva, con preguntas de todo tipo y responder con una mezcla de conocimiento, seguridad, rapidez mental y carisma al mismo tiempo.
De verdad, esta clase de politico, funcionario y hombre quisiera MEXICO tener.
Al que lo dude o duela; Esa personalidad no viene de la nada. Viene de años de preparación, de haber estado en el Senado, de haber trabajado temas de inteligencia, política exterior, seguridad nacional, y viene con luz propia, que es algo que muchos políticos no tienen.
Además, de su presencia y capacidad histronica y su estilo simple y claro de explicar temas complejos de una forma que la gente común pueda entender no tiene precio.
Y no habla solamente del problema. Te explica por qué se dio y cuál podría ser la solución.
Te miran a los ojos, te responden y rematan magistralmente, sin hablar como un político encartonado. No necesita gritar para sonar firme, no necesita insultar para verse fuerte y no necesita divagar para llenar tiempo. Él sabe a lo que va y lo que dice. Punto. Por eso la gente se queda maravillada con él. Ya lo vimos en la conferencia de Múnich y de ahí para acá no ha parado de sorprendernos. Y no porque sea cubanoamericano, mi amor, pero no se puede negar el carisma y la presencia que tiene.
