La Alfombra Mágica
Algo debe tener la aburrida ceremonia de la alfombra roja, que tienden los gobernantes de un país al recibir en los aeropuertos a los mandatarios extranjeros, que sigue mandando mensajes. Y que a mí me gustaba, y hasta para un pinchurriento premio de canciones o al mismísimo desfile anual del MET y las modas chingonas, ya marcan paso.
Tradicionalmente, y en trajes típicos, un par de niñas llevaban, una flores y otra el pan y la sal, para tributo del huésped y símbolos de hospitalaria bienvenida. El gobernante que jugaba de casa, saludaba la bienvenida y luego por la alfombra roja ambos políticos pasaban revista a una tropa de élite, himnos nacionales y todo el show.A veces con un desfile a carro descubierto hasta los destinos establecidos.
En los Estados Unidos, y por obvias razones, el presidente Kennedy fue el último en recibir así a su ilustre huésped Harold McMillan de la Gran Bretaña, en 1962, el año anterior al asunto de Dallas.
El presidente de los Estados Unidos Donald Trump recibió este miércoles a Xi Yingping, presidente de China, al pie de la escalerilla del avión en la base militar Andrews, que pisa territorio de Maryland y del distrito de Colombia, esto es Washington, y que desde donde salen y luego aterrizan todas las aeronaves presidenciales.
Ahí se colocó la alfombra roja, al pie del Boeing 747-8 que no lo tiene ni Obama, pero que es un avión de la línea Air China adaptado para las necesidades del comunista. Cuando Xi no viaja, el avión vuelve a lo quera, y sigue volando comercialmente.
Pues, a esa alfombra roja bajaron el señor Xi y su esposa desde 1979, la señora Peng, para ser recibidos personalmente en persona, por el señor Trump y su esposa desde 2005, la señora Melania.
Ellos dicen Melanie, pero yo siempre le he dicho Melania.
El protocolo de la presidencia de los Estados Unidos desde el fatídico 1963, es que el huésped ilustre sea recibido oficialmente en la Casa Blanca. El presidente Trump, que para toda solución tiene un problema, rompió ese protocolo acudiendo a Ancorage, Alaska, a recibir a Vladimir Putin para una Cumbre dedicada a la guerra de Ucrania hace un año. Hasta en los políticos hay clases. El Departamento de Estado de EE.UU. no califica este encuentro como una visita de Estado.
El de Xi, sí.
Todo esto viene a cuento, porque los viajeros frecuentes mexicanos deben envidiar al canciller de México, ese chamaco que se llama Roberto Velasco Álvarez, porque su jefa lo trae como calzón de puta, para arriba y para abajo. Solamente Marcelo Ebrard, en la ruta Benito Juárez-Washington, idea y vuelta, tiene más millas acumuladas.
Pues resulta que, por segunda ocasión consecutiva, la señora presidente con A de mujer decidió no acudir en 2026 a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, que todos los años escuchan aburridos los posicionamientos políticos de cada uno de sus países miembros.
Doña Claudia tendrá sus razones, que no dice, para rechazar la oportunidad anual de aparecer en esa tribuna mundial y darle a México presencia y actitud ante el mundo.Precisamente, la misma tribuna en que Donald Trump denunció a nuestro país como el epicentro de operaciones del terrorismo narcotraficante mundial, equivalente a la organización ISIS, del musulmán radical. A su estilo, Trump dijo luego que la relación entre los dos países era muy buena.
Pues la doctora Claudia no fue.
Mandó en su lugar al señor Velasco Álvarez para que repita en Nueva York los clichés usados de la soberanía nacional y la relación con todos, de colaboración sin subordinación. Con ese encargo, el señor Velasco Álvarez estaba hace tres días en Nueva York para ese discurso previsible de ayer jueves en la sesión vespertina.
Pero le hablaron para que tomara un avión de regreso y estuviera en el aeropuerto Felipe Ángeles dando la bienvenida oficial al presidente de Corea del Sur, el señor Li-Yang-Myung. Por alguna razón, la señora presidente con A de mujer, tampoco quiso tender la alfombra roja al presidente de un país importantísimo para la industria de México, que se dice con KIA, Samsung, Hyundai, LG, y otros acrónimos. Pudo haber estado la señora presidente con A de mujer, presente a la llegada del coreano y su esposa en el el AIFA.Seguramente con alfombra roja y protocolos.
Pero no fue así: ordenó que el secretario de Relaciones Exteriores, el tal Velasco, atendiera la alfombra roja.Y tomar, luego luego, el avión a Nueva York de regreso.Como en la alfombra de Aladino.
¿Será tan importante la alfombra roja o las millas de viajero frecuente?
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Nadie puede estar de acuerdo, por principios éticos, con la pena de muerte. El pensamiento de los países orientales -donde el harakiri y el tsepuku son cosa de la cultura del honor- es diferente.
Antes de salir a México, el presidente Xi, de China se pronunció por reformas legales que incluyan la pena de muerte a los traficantes de fentanilo. Seguramente, se lo dijo a Trump.
¿Sería tema de conversación entre el presidente de Corea del Sur y doña Claudia?
¿Qué pensará la señora Schenibaum?
