El fetiche de la “otra opción política”; Coahuila VS Morena
La lección fue para mí, muy clara. No perdió el PAN en Coahuila; perdió MORENA. Ganaron los coahuilenses y demostraron lo que he venido diciendo: el fetiche de los programas sociales tiene su límite.
Los programas sociales con los que MORENA genera un clientelismo electoral, para algunos “invencible”, quedó precisamente vencido. Si, fue vencido por el PRI (y no el PRI de “ALITO”, si no el de MANOLO, quien se erige como opción de candidato presidencial de ese partido).
Aunque nacionalmente el PRI es apenas tercer o cuarto lugar, en Coahuila es la opción número 1. Tengo para mí, que los siguientes son tres los principales motivos de ese resultado:
1) Hartazgo de MORENA. La gente en Coahuila está hasta el tope de la inseguridad, es la elección inmediata posterior al escándalo Rocha Moya, y quedó claro que la corrupción y manejo torpe del país, ya cobró a MORENA su primera elección “cuasi intermedia”.
2) El PRI gobierna esa entidad que es la única que ha logrado mantener, a pesar del 2018 y el terremoto del triunfo de AMLO. Coahuila es al PRI lo que Guanajuato, Aguascalientes o Querétaro es al PAN. Creo fielmente qué, si esta elección local hubiera sido por ejemplo en Aguascalientes, también el PAN hubiera ganado de calle.
3) El tercer motivo es el mas importante. El electorado está aprendiendo a sintetizar una especie de segunda vuelta. El votante escoge al partido que esté en mejor posición frente a MORENA, armando una elección de dos. No importa que haya otras opciones: el voto útil en su máxima expresión.
Lo más importante del caso Coahuila es que anuncia que en 2027, los partidos de oposición podemos ganar la Cámara de Diputados. La opción en términos nacionales sigue siendo el PAN. Empero, para ser opción, este partido debe cumplir eficientemente entres otras cosas, su promesa de apertura ciudadana.
No basta decir que se abrió el espacio para ciudadanos. También hay que ir por ellos, ofrecer compromiso, certezas, así como convencer de que se inscriban y sean candidatos. Ese acuerdo ciudadano debe ser de ida y vuelta. Si el PAN logra invitar un número suficiente de ciudadanos que “refresquen” la oferta, puede mejorar su posibilidad de ser la opción real, para generar un número alto de diputados federales en 2027.
El PAN tiene el reto de ser la opción de la dicotomía electoral que la propia gente está planteando, o correrse el riesgo de quedarse en un lejano lugar que ponga en riesgo su registro. El caso de Coahuila exige una respuesta eficaz del PAN. Es un tema de vida o muerte electoral.
