De identificarse como perros y gatos, la generación Z pasa a farmear aura
Hubo un tiempo, no hace demasiado, en que las redes sociales parecían empeñadas en convencernos de que una parte de los jóvenes había decidido identificarse como perros, gatos, lobos o cualquier criatura que sirviera para construir una identidad digital. Internet convirtió la etiqueta en espectáculo: memes, videos, discusiones y una interminable batalla entre quienes lo tomaban como una expresión personal y quienes lo veían como otra extravagancia de una generación criada frente a una pantalla.
Hoy el fenómeno parece haber mutado. Pasó de decir “soy un gato”a demostrar que se tiene aura. La nueva obsesión es “farmear aura”: caminar con seguridad, posar, hacer una entrada espectacular, mantener una mirada desafiante o ejecutar cualquier gesto que produzca la sensación de tener presencia, estilo y dominio de la escena.
Y últimamente, se hacen batallas en las escuelas, donde los jóvenes practican ejercicios de prestidigitación, se tiran al suelo y realizan poses.
“Farmear aura” es una expresión de jerga de internet que significa hacer o provocar acciones que aumenten la percepción de carisma, seguridad, estilo, presencia de una persona frente a los demás.
- Farmear viene de farmear —del inglés farm, cultivar o acumular— y en videojuegos significa repetir acciones para conseguir recursos o puntos.
- Aura se refiere, de manera informal, a la presencia o energía que proyecta alguien, especialmente cuando parece seguro, interesante, elegante o dominante.
En términos sencillos: “farmear aura” es acumular puntos de presencia o carisma.
Por ejemplo, alguien que entra tranquilamente a un lugar, tiene una actitud segura, hace algo inesperado o consigue una escena que provoca admiración puede decirse que “farmeó aura”.
También puede utilizarse irónicamente para burlarse de alguien que está haciendo demasiado esfuerzo por parecer interesante o “cool”.
La generación que convirtió la identidad en contenido ahora convierte la personalidad en una especie de moneda social. Antes había que encontrar una etiqueta para decir quién se era. Ahora hay que producir constantemente una imagen de quién se quiere parecer.
Y ahí está la paradoja.
Las redes sociales prometieron libertad para ser uno mismo, pero terminaron creando un gigantesco escaparate donde incluso la autenticidad necesita ser demostrada, grabada, editada y compartida.
El joven ya no solamente vive una experiencia: piensa cómo se verá esa experiencia en TikTok, Instagram o cualquier plataforma que premie la atención.
La cultura digital ha pasado de preguntar “¿quién eres?” a preguntar “¿qué proyectas?”.
Y eso explica la velocidad con la que cambian las modas identitarias. Perro, gato, La moda «sigma» que es una tendencia viral de internet que define a un hombre independiente,, misterioso y fuera de jerarquías sociales tradicionales, influencer, aesthetic, main character y ahora aura. Las palabras cambian, pero la lógica permanece: pertenecer a una conversación colectiva, adoptar códigos reconocibles y obtener reconocimiento.
Cada generación inventa sus propios lenguajes para relacionarse con los demás. En los 70 y 80´s estaban los Punks, que eran jóvenes con una filosofía de autogestión («hazlo tú mismo») y actitud rebelde, caracterizados por crestas de colores y música ruidosa de protesta. Los Góticos (Goths): Movimiento nacido del Post-Punk que adoptó una estética oscura, ropa negra de estilo victoriano y un gusto por la literatura de terror. Los B-boys / Hip-hop: Cultura urbana nacida en Nueva York que unió el baile (breakdance), el grafiti, el rap y la ropa deportiva holgada y los Heavy Metals (Metaleros): Fanáticos del Rock Pesado caracterizados por llevar el cabello largo, camisetas de bandas, chaquetas de mezclilla y el uso de la «mano cornuta».
Los Gringos / Grunges: Jóvenes inspirados por la escena musical de Seattle (como Nirvana), caracterizados por una actitud apática y camisas de franela a cuadros. Los Skaters: Subcultura centrada en el uso de la patineta, la música Punk-Rock/Hip-hop y ropa de marcas urbanas anchas. Los Emos: Movimiento de los años 2000 centrado en la expresión abierta de las emociones, la tristeza, el peinado con flequillo largo sobre un ojo y la música Post-Hardcore.
Hipsters: Jóvenes urbanos que rechazaban lo comercial, rescatando la moda vintage, la comida orgánica, los vinilos y la música indie. Los E-Boys / E-Girls: Tribu nacida en internet con una estética que mezcla el estilo anime, el grunge, el skate y la cultura de los videojuegos. También surgieron los Aesthetic (VSCO girls, Cottagecore, Y2K): Micro-culturas visuales de redes sociales basadas en paletas de colores específicas y estilos de ropa nostálgicos.
La gran diferencia entre las tribus urbanas del siglo XX y las tendencias actuales radica en su origen y su duración:
- Las tribus clásicas (Música e Ideología): Movimientos como el punk, el gótico o el grunge nacieron en las calles, los conciertos y los barrios obreros. Pertenecer a ellos requería adoptar una postura política, comprar discos físicos y defender una ideología contracultural a largo plazo.
- Las tendencias actuales (Estética y Algoritmo): Fenómenos como farmear aura, los Therians, nacen directamente de los algoritmos de plataformas como TikTok. No exigen una postura ideológica profunda, sino la adopción temporal de una estética visual («microtendencia») que puede cambiar en cuestión de meses cuando el algoritmo se actualiza.
Eso es lo verdaderamente novedoso, que ahora esos lenguajes son diseñados por algoritmos que premian lo llamativo, lo exagerado y lo repetible.
Por eso “farmear aura” puede ser leído también como una metáfora de nuestro tiempo: ya no basta con tener personalidad; hay que producirla para la cámara.
El riesgo está en confundir presencia con aprobación, seguridad con pose y autoestima con cantidad de espectadores. el riesgo es actuar como autómata para generar contenido para la red, conforme las modas que va imponiendo.
Quizá la verdadera revolución para esta generación esté más en ser y menos en parecer.
…Quizá después de tantos perros, gatos, lobos, sigmas y cazadores de aura, lo más radical que pueda hacer un joven sea pasar de buscar puntos de aprobación, a obtenerlos, en la calificación del examen de admisión de la Universidad…
¿Usted que opina?
