Los bomberos no deben pagar las diferencias
Por Rodin

Hay servicios que no pueden suspenderse mientras las autoridades discuten quién debe pagar. La atención de incendios es uno de ellos. El fuego no espera a que un alcalde, el Gobierno del Estado y un patronato se pongan de acuerdo.
El Patronato de Bomberos de Nuevo León anunció que el próximo 10 de septiembre tendrá que cerrar una estación en García debido a la falta de recursos suficientes para mantenerla en operación. En medio de esta controversia se encuentran los bomberos, quienes no provocaron las diferencias presupuestales ni políticas entre las autoridades.
El alcalde Manuel Guerra Cavazos podrá argumentar que los recursos municipales son insuficientes para aumentar la aportación al Patronato. Pero explicar que no alcanza el dinero no resuelve el problema. Una administración debe establecer prioridades, y pocas pueden ser más importantes que contar con personal preparado para responder ante un incendio.
García ha crecido considerablemente. En su territorio existen zonas habitacionales, industrias, bodegas, carreteras y terrenos donde cualquier incendio puede extenderse rápidamente. Disminuir la capacidad de respuesta en estas condiciones representa un riesgo para toda la población.
También debe revisarse la red de distribución de agua. Además de abastecer a las familias y a las actividades económicas, debe contar con suficientes hidrantes, correctamente ubicados, señalizados y en funcionamiento. Los bomberos necesitan disponer inmediatamente del agua, su recurso más indispensable, sin recorrer grandes distancias para abastecer sus unidades. De poco sirve construir una estación o adquirir nuevos camiones si, al llegar a una emergencia, no existen hidrantes cercanos o carecen de la presión necesaria.
El alcalde ha anunciado la construcción de una estación municipal de bomberos. La propuesta puede ser positiva si cuenta con personal profesional, unidades adecuadas, equipo de protección y recursos permanentes. Sin embargo, una promesa futura no puede sustituir un servicio presente. Antes de que una estación deje de funcionar debe existir otra completamente preparada para responder.
El Gobierno del Estado tampoco puede permanecer como espectador ni limitarse a señalar que los municipios deben aportar más. Bomberos de Nuevo León presta un servicio que beneficia a toda la entidad y atiende emergencias que con frecuencia rebasan los límites de un solo municipio.
Es cierto que la aportación estatal aumentó en años recientes, pero el propio Patronato sostiene que el presupuesto continúa por debajo de las necesidades actuales. Si los recursos ya no son suficientes, el Estado debe revisar el modelo de financiamiento y establecer una partida permanente y claramente etiquetada.
El Patronato, por su parte, debe informar con transparencia cuánto cuesta operar cada estación, cuáles son las aportaciones recibidas y qué cantidad se necesita. La claridad en las cifras permitirá que la discusión deje de basarse en acusaciones y se concentre en soluciones.
Lo urgente es instalar una mesa de trabajo entre el municipio de García, el Gobierno del Estado y el Patronato. Debe acordarse un fondo provisional que garantice la continuidad del servicio mientras se define una solución de largo plazo.
Una vez garantizada la continuidad del servicio, el municipio de García, el Gobierno del Estado y el Patronato deberán establecer un convenio permanente que defina con claridad las aportaciones, responsabilidades y mecanismos de supervisión de cada parte. Lo que no puede permitirse es cerrar primero la estación y comenzar después a resolver cómo se atenderán las emergencias.
Tampoco debe improvisarse un cuerpo de bomberos solamente para solucionar una diferencia política. La experiencia, la capacitación y la coordinación adquiridas durante años no se sustituyen de un día para otro con un edificio nuevo o algunas unidades.
Ante un incendio, nadie pregunta si la unidad que llega pertenece al Estado, al municipio o a un patronato. La familia que está en peligro solamente necesita que los bomberos lleguen a tiempo.
Que las autoridades discutan el presupuesto si es necesario, pero que no permitan que sus diferencias apaguen una estación.
Porque cuando falta un bombero, la que realmente queda desprotegida es la vida de la gente.
