El debate que viene: narcopartido o PRIAN
El análisis que hace el gobierno morenista sobre su circunstancia concluye que una derrota electoral puede llevar a su desaparición como fuerza
Hay situaciones en la política que se pueden ver llegar desde lejos. Hoy, una de ellos es la naturaleza cruenta de la confrontación que viene en el proceso electoral del 2027. Estas elecciones no tendrán absolutamente nada de normal. Es evidente que la presidenta y Morena consideran que será una confrontación a muerte, y no una contienda electoral entre posiciones contrastantes de los contendientes.
Morena alberga la opinión de que PRI, PAN y Somos no son contrincantes, sino adversarios a los cuales se les debe tratar como enemigos.
El análisis que hace el gobierno morenista sobre su circunstancia concluye que una derrota electoral puede llevar a su desaparición como fuerza. Suena exagerado, pero su movimiento no está diseñado para perder el poder. Perderlo significaría su desmembramiento y su probable disolución por los secretos que alberga en su seno. En su exitoso y sorprendente ascenso al poder crece la semilla de su autodestrucción.
Ahora sabemos que el secreto de su éxito estriba mayormente en su alianza con el crimen organizado. Y para que ese secreto organizativo fructificara, Morena tuvo que socializar, internamente, su alianza criminal. Así, el pacto narco se convirtió en el manto protector de la organización.
El destino de una organización política formada alrededor de los principios de un cártel es controlar totalmente el poder o perecer. “Cuando entregamos uno, vendrán por todos” ha dicho proféticamente la señora Sheinbaum, confesando a la perfección la naturaleza de su organización mafiosa.
Morena se guía por una norma no escrita, pero que es aplicable a toda su estructura operativa y política: “la ley del silencio”. La Omertá es un código de honor que prohíbe delatar a algún miembro de la organización o cooperar con las autoridades.
Es una tradición que viene, históricamente, de la mafia italiana. Solamente así se puede entender la defensa férrea a Rocha Moya, Inzunza y demás líderes comprometidos con los secretos del pacto del narcopartido.
Sin embargo, cada día están apareciendo más y más miembros de Morena que están activamente cooperando con las autoridades estadounidenses. Cada morenista que se declara culpable ante las autoridades estadounidenses implica que delata a otros miembros del partido en posiciones superiores a la suya.
En este amplio contexto, el debate que dominará en México confrontará el gobierno de Morena con el bloque político de acuerdos entre PAN y PRI. La polarización entre estos dos bloques será el espacio vital sobre el que tendrá que definirse la sociedad mexicana. Morena denominará al bloque PAN y PRI como el PRIAN y lo acusará de ser representante del pasado neoliberal, causante del presente desastroso.
A su vez, el bloque PAN-PRI acusará a Morena de ser un narcopartido por su pacto con los cárteles del narcotráfico para mantenerse en el poder, lo que ha creado un presente de violencia y destrucción.
Así que será recomendable que los dirigentes de PRI, PAN y Somos ajusten sus mirillas a la realidad que se les avecina. Viene una confrontación donde el gobierno y su partido no tomarán rehenes: buscarán evitar su propia desaparición anulando a sus adversarios, hiriendo mortalmente al PRI y al PAN y desapareciendo a Somos.
La contienda electoral del 2027 será una donde, por primera vez desde 1994, la oposición enfrentará a un partido oficialista que domina a los Poderes Judicial y Legislativo, al gobierno federal y sus recursos económicos y a los órganos electorales colonizados por Morena. La desigualdad en la confronta difícilmente podría ser mayor. Esta situación exige de las dirigencias del PRI, PAN y Somos mayor sagacidad, astucia y habilidad de maniobra para lograr sus objetivos.
La acusación contra Morena de ser un “narcopartido” le ha pegado duro. Sus números de aprobación han bajado notablemente. Es en este contexto que la presidenta Sheinbaum declaró la guerra contra la oposición desde la conferencia de prensa en Palacio Nacional. No hay mañanera en que se deje pasar la oportunidad de atacar, criticar, ofender o insultar a los partidos de oposición, ya sea por lo que hacen, dicen o por lo que dejan de hacer. Igualmente tiene objetos de odio personales: Loret, Ricardo Salias Pliego, Alito, entre otros.
Fue particularmente “festiva”, en su muy particular y poco empático estilo, sobre la reunión entre el ex presidente Fox y la dirección nacional del PRI.
Dijo “supuestamente eran partidos distintos, pero siempre se ayudaron. Ayer se reunió Fox con el PRI, imagínese. Pues es recordar el pasado, ¿no?. Quieren regresar al pasado de corrupción y privilegios, ¿estamos de acuerdo? Fíjense, vamos a recordar algunas cosas de aquella época.” Y pasó a recordar sucesos de “aquella época” cuando Andrés Manuel López Obrador, Manuel Bartlett, Ricardo Monreal y Alfonso Durazo, junto con muchos otros morenistas, eran fieles soldados del PRI.
Para tratar de enterrar la narrativa del narco partido, Morena impulsa la teoría de la soberanía mancillada por el PRIAN. Lo expresó recientemente la candidata morenista a la gubernatura de Sinaloa, cuando acusó que todos los problemas de ese atribulado estado se deben al PRIAN y la “era neoliberal”. Lo dice en el estado donde los ciudadanos saben que la guerra y destrucción es producto del acuerdo de Morena (el partido de la candidata) con el Cártel de Sinaloa. Así de crudo y absurdo resulta la novedosa soberanista morenista.
Los órganos electorales, tanto INE como el Tribunal electoral, se movilizan para controlar, multar, castigar y subordinar a los partidos de oposición. En la ceremonia de inicio oficial del proceso electoral realizada en la explanada del INE en la Ciudad de México, llamó la atención la presencia destacada de la secretaria de Gobernación en un evento que tradicionalmente era para recalcar la independencia orgánica y política del máximo órgano electoral. Su presencia era para recordar, subliminalmente, que “aquí está presente Andrés Manuel López Obrador. Aténgase a las consecuencias”.
El gobierno también ha dispuesto el presupuesto para servir a sus intereses y contra la oposición. Ha puesto incontables recursos al servicio de la compra de votos, endeudando al país porque recursos propios no tendrá. En 2027, tal y como ocurrió en 2024, el gobierno federal recurrirá al endeudamiento público para asegurar la suficiencia de recursos para el partido oficial y sus aliados, a fin de ganar la contienda “por las buenas o por las malas”.
Seguramente habrá una vigilancia estadounidense al proceso electoral para evitar la infiltración del crimen organizado con dinero y votos a favor de Morena.
La confrontación entre las dos narrativas que van a dominar el debate electoral. El estado de ánimo social y la decisión que la sociedad habrá de tomar entre seguir apoyando al narcopartido de Morena o votar por un cambio, apoyando las candidaturas comunes del PRI y del PAN.
Narcopartido o PRIAN, esa será la opción.
POR RICARDO PASCOE PIERCE
COLABORADOR
ricardopascoe@hotmail.com
@rpascoep
