Vestidos de Frack
Todos los que tenemos la afición de rememorar y ridiculizar los momentos chuscos del gobierno recién pasado en México, disponemos de amplia gama de motivos, desde el invencible “yo tengo otros datos” hasta la botica macro con todas las medicinas del mundo, o el sistema de salud pública mejor que el de Dinamarca.
Entre mis favoritos, por haberse dado en tierras personalmente muy gratas a mí, en el cañón de La Rumorosa , que mágicamente se aparece en la carretera de Tecate a Mexicali, con un calor de todos los infiernos en verano y un gélido viento seis días de la otra mitad del año, pero siempre con un apacible susurro del viento norteño.
Justo ahí Andrés Manuel Primero (de una monarquía que su imaginación sigue manteniendo con vida, ¿no es cierto Andy?) hizo detener el convoy en el camino. Le había llamado la atención el azul de los tubos a la vista de un acueducto lateral: mandó que se pintaran del color de las piedras, porque afeaban el paisaje. Tal vez en esa misma ocasión -u otra, que es lo mismo- se quejó de los “ventiladores” que se veían detrás suyo y eran generadores de energía eólica, en territorio de los Estados Unidos.
Fuchi, estaban muy feos.
Pero faltaba el canto del cisne. El 5 de febrero de 2024, a ocho meses de entregarle el poder a su sucesora, Andrés Manuel López Obrador envió al legislativo un paquete de 20 reformas constitucionales. Veinte.
En el pitorreo, debo mencionar que entre ellas estuvo la prohibición constitucional de los llamados vapeadores: unos aparatos para sustituir el consumo de tabaco fumado, y que en ese momento eran usados con singular alegría por el hijo menor del señor presidente. Tal vez en su probable exilio madrileño los siga favoreciendo.
Pero en ese paquete de iniciativas de reformas, en lo que se refiere al artículo 27, nada más relativo al patrimonio nacional, se leía, en una adición al párrafo 7, del 27: “ no se otorgarán contratos, ni se realizará ningún otro acto administrativo que permita la extracción de hidrocarburos líquidos y gaseosos en yacimientos petrolíferos no convencionales mediante fracking “(el subrayado es mío)…..”las leyes sancionarán a aquellas personas que realicen la exploración, beneficio, uso o aprovechamiento mediante fracking”. Hasta aquí la iniciativa.
Ayer entré al sitio de internet de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para consultar el texto del artícuo 27 constitucional vigente hoy. Por ningún lado aparece esta reforma. Tengo la ligera sospecha de que, desde entonces, la señora presidente con A de mujer,por vía de gotas, le iba “dando el avión” a su patrón. Con la complicidad del Legislativo pintado de moreno.
Porque ya cambió la vestimenta en Palacio. Ahora vestimos de frack.La señora presidente con A de mujer decidió que siempre sí.
Que la soberanía nacional, que trae como calzón de puta pa´rriba y pa´bajo, nos obliga a dejar de depender del gas de los gabachos. Y para eso, se permitirá el fracking en los yacimientos ricos de gas que hay en la línea fronteriza del noreste: el norte de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.Ahí se extrae, con mucha modestia, gas natural. Ahora, con el fracking, vamos a tener un chingo.
El problema es que para vestirnos de fracking, ese procedimiento de extracción de gas se basa en la inyección a gran fuerza de chorros de agua, mezclados con químicos que rompan las piedras y liberen su contenido.
El problema es que, precisamente, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas son los estados que más sufren cada año crisis hídricas. Vestidos de frack, vamos a tener mucho gas para quemar. Nada de agua para beber. Y tierras adyacentes contaminadas.
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): No se necesitan caras encuestas de opinión para saber que en Nuevo León sus habitantes consideran que los dos principales de su existir son la inseguridad y la movilidad, léase transporte público.
Tampoco hay que ser muy curioso para saber que el mentiroso gobernador Samuel García, se ha dedicado a bordar de declaraciones -y reels en la red- alrededor de estos temas. La compra de dos helicópteros buenos para nada, o los cuatro mil camiones chinos que nadie ve, y los inexistentes paradores para que los viajantes esperen al sol cuarenta minutos uno de los camiones que usa para regresar a casa.
Sammy llegó ahora con una ocurrencia nueva: el problema no está en los transportes, sino en la gente que se empeña en ir a cierta hora a su escuela o trabajo.
La solución está en los horarios escalonados. Que unas escuelas empiecen a las 7, otras a las 8, y las de flojos a las 9. Lo mismo fábricas y oficinas.
¿No habrá un Infantino nacional que le dé una medalla?
