Desarrollar el pensamiento, vale la pena

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Mientras estamos despiertos, nos propongamos o no, estamos siempre pensando, consciente o inconscientemente. Pero ese pensar puede sernos de utilidad o no dependiendo de lo que hagamos o nos propongamos hacer con nuestra inteligencia y nuestra memoria. No pensar útilmente es un desperdicio de capacidades.

Para que nuestro pensamiento nos sea útil para la vida, es necesario entrenarlo, metodizarlo. ¿Y cómo podemos hacerlo? La ciencia nos da muchos caminos, pero tomemos en cuenta algunos de ellos. Desarrollemos el pensamiento crítico, el pensamiento creativo, y reflexionemos sobre el proceso de cómo pensamos.

De la mano están procesos de desarrollo de la forma de aprender a aprovechar la lectura, es decir a hacer lectura comprensiva, la que nos ayude en entender lo que leemos a retener o valioso de ello. Igualmente debemos entrenarnos a aprender, a comprender, a analizar y retener lo que recibimos de viva voz, como en clases académicas, en conferencias, discursos, en debates y hasta en pláticas de café. No basta leer o escuchar si no nos queda algo nuevo, útil, satisfactorio, la compresión de lectura se puede mejorar con técnicas desarrolladas y a nuestra disposición. E igual valen para escuchar.

Veamos el pensamiento crítico; una definición es la de la capacidad de analizar, evaluar y cuestionar la información que recibimos en lugar de aceptarla como un hecho absoluto. Es un proceso mental racional que permite separar los hechos de las emociones, identificar sesgos y tomar buenas decisiones con fundamentos. ¿Por qué es importante? Porque vivimos en un entorno donde abunda la información (incluyendo noticias falsas), y el pensamiento crítico es una habilidad que permite ser autónomo, evitar la manipulación y resolver problemas complejos con mayor eficacia.

¿Y el pensamiento creativo? No es difícil conceptualizarlo, es el que nos permite la creación de muchas cosas, desde el arte, como la literatura (que escribamos), la poesía, la música, pintura y escultura. Pero va mucho más allá, el pensamiento creativo es la fuente de la invención tecnológica, del desarrollo de la ciencias, de nuevas metodologías de todo tipo, de trato humano y de convivencia. Y mucho, mucho más.

Pero hay algo interesante en el mundo de la pedagogía y de la psicología, que viene de los años 70 del siglo pasado, una disciplina, llamémosla así que nos hace reflexionar precisamente en cómo pensamos, cómo aprendemos, y que es la llamada metacognición. Este término proviene de la palabra “meta” (ir más allá) y del término “cognición”, que es el conjunto de procesos mentales y funciones cerebrales que permiten adquirir, procesar, almacenar y utilizar información.

Metacognición es la habilidad para tomar conciencia de cómo aprendemos, planificamos estrategias, supervisamos el progreso de nuestro aprendizaje y evaluamos los resultados para mejorar continuamente. Hay buena literatura sobre el tema disponible en la Internet.

Así como la lectura y la escucha formal de conocimientos, información y opiniones, la charla directa, la conversación sobre temas de mutuo interés con colegas, maestros, familiares y amigos, su sana práctica nos ayuda a pensar mejor a reflexionar sobre la calidad y valor de informaciones, opiniones propias y ajenas.

Pensar mejor, crítica y constructivamente, con buenas metodologías y deseo de aprender y fundamentar mejor nuestras ideas, convicciones y creencias, nos será útil para tomar mejores decisiones de vida y ser mejores personas.

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