¿Qué por qué soy panista? Por esto…
Salvador I. Reding Vidaña
Dicen algunos que “los caminos de Dios son inescrutables”. No tiene que ser así, a veces el camino de la vida nos lo presenta muy claro y una cosa nos lleva a otra. Nací en una familia cristiana de siempre por todas partes. Mis padres nos enviaron a los hermanos a colegios católicos, y en el Colegio Franco Mexicano de Monterrey conocí la doctrina social cristiana, de allí conocí y me incorporé a la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM). Por ella conocí las grandes encíclicas sociales y me absorbí en la doctrina social de la Iglesia, por siempre. Mi interés en la llamada “cuestión social” y las matemáticas me llevaron a estudiar Economía como carrera, las ciencias sociales en general, el Derecho y la historia patria.
Todo ello me hizo simpatizar e identificarme con el partido político mexicano cuya doctrina era la misma del catolicismo social, Acción Nacional (sin ser un partido católico). Sus fundadores así crearon a este partido, y sus principios siguen siendo los mismos, que ahora llamamos a nivel internacional “humanismo político”. Algo que Acción Nacional comparte con otros partidos del mundo de la corriente llamada democracia cristiana (o “del Centro”).
Ningún otro partido político mexicano tiene esa esencia, por más que puedan tener muchas o algunas coincidencias, como la búsqueda del bien común, con aciertos y desaciertos. Cuando descubrí que mi padre había estado afiliado a Acción Nacional me dio mucho gusto, y no era raro, dada su línea católica de pensamiento… y de acción. Luego supe que mi abuelo paterno se había afiliado al PAN en febrero de 1940.
La ACJM dio muchos de sus líderes y militantes a Acción Nacional, incluido tres presidentes nacionales, por las mismas razones: identidad de doctrina. Por tomar a la política como la mejor manera, de acuerdo a la propia doctrina social católica, de servir a la “polis”, la “civitas”, la sociedad.
Mi interés por la comunicación social, el periodismo, me ha llevado a participar en la acción política del PAN en este plano, no en el electoral: colaborar en la recta formación socio-política de los mexicanos. Difundir principios de doctrina identificados con mi religión. Pero también difundir y defender los logros sociales y económicos de Acción Nacional a través de más de 86 años. También he realizado sesiones de capacitación en diversas temáticas políticas, como análisis político o comunicación.
No santifico al PAN, no es posible. Como toda la sociedad del mundo, tiene buenas, mediocres y malas personas, fuerzas y debilidades humanas. Pero en general, la lucha política panista por el bien común, la dignidad de la persona humana, la solidaridad y la subsidiaridad, ha tenido más logros que fallas (de algunos de sus afiliados).
Y por todo esto estoy en Acción Nacional. Vale la pena el esfuerzo para nuestro país. Y vale la pena recuperar lo que esos que llamamos “oportunistas” han hecho de mal al partido y a México. Es “brega de eternidad”, de antes de nosotros y para después de nosotros, si no cesamos en hacer realidad en la vida política de México los principios doctrinales de Acción Nacional, contra viento y marea, en una organización humana con virtudes y defectos también humanos.
