PAZ; el nuevo partido satélite de la 4T: Guillermo Torres
Después de algunos meses de ausencia, esta columna regresa para analizar la política nacional con la mirada puesta en el proceso electoral de 2027, una elección que comenzará a definirse mucho antes del arranque formal de las campañas.
El 6 de junio de 2027, México renovará la Cámara de Diputados federal, elegirá 17 gubernaturas, integrará 31 congresos locales y renovará los ayuntamientos de 30 entidades federativas. Además, el sistema de partidos se amplía: recientemente se otorgó el registro a dos nuevas fuerzas políticas, por lo que serán ocho partidos nacionales los que competirán por el voto ciudadano.
Sin duda, el mayor interés político y mediático estará en la renovación de las 17 gubernaturas. La oposición buscará conservar sus bastiones: el PAN defenderá Querétaro, Chihuahua y Aguascalientes; Movimiento Ciudadano hará lo propio en Nuevo León.
Por su parte, Morena y sus aliados —Partido del Trabajo y Partido Verde— intentarán retener Baja California, Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas.
San Luis Potosí representa un caso aparte. Ahí, el Partido Verde buscará mantener el control político alrededor del grupo encabezado por la familia Gallardo.
Nuevos actores
El pasado 25 de junio, el Instituto Nacional Electoral otorgó el registro como partidos políticos nacionales a dos de las cuatro organizaciones que llegaron a la etapa final del proceso.
En el camino quedaron México Tiene Vida y Que Siga la Democracia, organizaciones que aún pueden impugnar la decisión ante el Tribunal Electoral.
Comencemos analizando al nuevo partido PAZ.
PAZ, el tercer intento del PES
PAZ representa el tercer intento de Hugo Eric Flores Cervantes por construir un partido político nacional.
El primero fue el Partido Encuentro Social (PES), registrado en 2014. Como establece la legislación, debutó en solitario en la elección federal de 2015, donde obtuvo 1.3 millones de votos (3.51%), suficientes para conservar el registro y alcanzar ocho diputados federales, entre ellos el propio Flores.
Durante sus primeros años fue aliado del PRI e incluso participó en la coalición que llevó a Alfredo del Mazo a la gubernatura del Estado de México en 2017.
Sin embargo, en 2018 cambió de estrategia y decidió aliarse con Morena y el PT para respaldar la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador.
Paradójicamente, aunque obtuvo 56 diputados federales y cinco senadores gracias a la coalición, perdió el registro nacional al conseguir únicamente 2.41% de la votación para diputados.
Dos años después regresó con una nueva franquicia política: Partido Encuentro Solidario, nuevamente identificado con las siglas PES.
La historia se repitió. En la elección de 2021 volvió a competir solo y otra vez perdió el registro, aunque mantuvo prácticamente el mismo nivel de votación: 2.75%.
En tres procesos consecutivos, el llamado “voto duro” del proyecto se mantuvo prácticamente estable.
El pragmatismo de Hugo Eric Flores
Hugo Eric Flores, tiene 57 años. Es un político de origen evangélico que inició su carrera en el PRI cuando estudiaba Derecho en la UNAM. Desde 1999 creo la Agrupación Política Nacional; Encuentro Social, incluso trabajo en la oficina presidencial con Ernesto Zedillo.
Posteriormente estableció alianzas con el PAN, Convergencia, el PRD y finalmente con Morena, confirmando que su proyecto político ha estado marcado por un fuerte pragmatismo.
En 2024 aceptó una diputación federal plurinominal por Morena. Además, otros ocho diputados morenistas de la actual legislatura mantienen vínculos con la agrupación que dio origen a PAZ.
Fue también superdelegado federal del Bienestar en Morelos durante el gobierno de López Obrador y acompañó políticamente a Cuauhtémoc Blanco, aunque la relación terminó en un abierto rompimiento.
¿A quién le quitará votos?
PAZ buscará conquistar principalmente a un electorado conservador que durante años encontró representación en el PAN.
Su discurso sobre la defensa de la vida, la familia y la libertad religiosa intenta llenar un vacío que muchos simpatizantes perciben dentro del panismo.
Aunque Jorge Romero ha incorporado el tema de la familia en su narrativa rumbo a 2027, hasta ahora esa intención no se refleja con claridad en la agenda legislativa ni en el discurso cotidiano del partido.
No obstante, detrás de ese posicionamiento existe una realidad política difícil de ignorar.
PAZ nace como un partido cercano a la Cuarta Transformación.
Flores Cervantes dejó la bancada de Morena para asumir la representación del nuevo partido ante el INE, pero continúa manifestando públicamente su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum.
De hecho, el proyecto originalmente pretendía llamarse Construyendo Solidaridad y Paz (CSP), iniciales que coinciden con el nombre de la presidenta y que finalmente fueron descartadas a petición de la propia mandataria.
Sus bastiones
Habrá que seguir con atención el desempeño territorial de PAZ.
Baja California continúa siendo uno de sus principales bastiones. Ahí fue partido local desde 2005 y, en 2021, postuló a Jorge Hank Rhon, quien obtuvo 346 mil votos (31%) y cuatro diputados locales de representación proporcional.
Otro estado clave será Chiapas, donde la senadora Sasil de León mantiene una sólida influencia en diversos grupos evangélicos y donde el proyecto político familiar apunta hacia la elección de gobernador en 2030.
También podrían registrar un crecimiento importante en Tabasco, Tamaulipas, Guanajuato, Michoacán e Hidalgo.
Como suele ocurrir en la política mexicana, ya se perfila una sucesión familiar: Hugo Andrés Flores, hijo del dirigente nacional, comienza a ocupar espacios de protagonismo, lo que ha llevado a algunos observadores a bautizarlo como el futuro “Niño Morado”, en alusión al histórico “Niño Verde”.
El Datillo
Las conocen como “las comadres de la 4T”.
Su tarea consiste en operar la definición de candidaturas de Morena y, posteriormente, construir acuerdos con el Partido del Trabajo y el Partido Verde.
Originalmente, una llegó para contener al sector más cercano al lopezobradorismo; la otra fue impulsada para equilibrar el poder del nuevo grupo gobernante.
Lo interesante es que, lejos de confrontarse, hoy trabajan coordinadamente.
Están impulsando candidaturas femeninas que hace apenas unos meses parecían inviables, mientras cierran el paso a numerosos aspirantes que ya se sentían con la candidatura en la bolsa.
Las protagonistas son Citlalli Hernández y Ariadna Montiel.
La pregunta es inevitable: Cuando llegue la hora de las definiciones más importantes… ¿seguirán siendo tan buenas comadres?
