«No nos van a callar»: Paola Gárate revira a Ambrosio Chávez en el Congreso de Sinaloa
Apenas el 4 de junio, en el Congreso de Sinaloa, se dió un debate entre el diputado local de Morena Ambrosio Chávez y la diputada Paola Gárate del PRI, ya que el morenista prentendió silenciar a la oposición, pero Paola lo impidió.
El debate sobre la crisis de seguridad y el papel de la oposición provocó un nuevo choque entre Morena y el PRI en el Congreso del Estado, cuando la diputada Paola Gárate Valenzuela respondió desde la tribuna a las críticas formuladas por el legislador morenista Ambrosio Chávez Chávez.
Luego de que Chávez defendiera a los gobiernos emanados de Morena y cuestionara los señalamientos de la oposición, Gárate tomó la palabra para reivindicar el derecho a disentir y sostuvo que «no se puede pedir silencio cuando la realidad que viven los sinaloenses es inocultable».
La coordinadora de la bancada priista afirmó que señalar los problemas del estado no significa atacar a Sinaloa, sino cumplir con la responsabilidad de representar a los ciudadanos.
«No nos van a callar, porque nuestra obligación es decir lo que millones de sinaloenses viven todos los días», expresó la legisladora.
Gárate sostuvo que el Congreso no debe convertirse en una oficina de aplausos al gobierno, sino en un espacio para exigir resultados y rendición de cuentas.
En respuesta implícita a los señalamientos de Ambrosio Chávez, cuestionó que desde Morena se intente descalificar cualquier crítica como un acto de confrontación política.
«La crítica no es traición. Traición sería guardar silencio frente a la violencia, frente a las desapariciones y frente a la incertidumbre que padecen miles de familias», sostuvo.
La diputada priista aseguró que la oposición seguirá señalando aquello que considere incorrecto y reiteró que el deber de los legisladores es defender a la ciudadanía y no a los gobiernos.
El intercambio evidenció dos narrativas contrapuestas: la de Morena, que reivindica los resultados de la Cuarta Transformación en Sinaloa, y la del PRI, que sostiene que la situación de inseguridad y violencia obliga a exigir respuestas más eficaces.
Más allá de las diferencias partidistas, el episodio dejó de manifiesto la creciente polarización en el Congreso local, donde los temas relacionados con la seguridad pública se han convertido en el principal punto de confrontación entre oficialismo y oposición.
La respuesta de Paola Gárate también tuvo una lectura política: enviar el mensaje de que el PRI pretende mantener una postura crítica frente al gobierno y evitar que la exigencia de resultados sea interpretada como una descalificación al estado o a sus habitantes.
