Morir con dignidad: la batalla de dos mujeres que buscan cambiar la ley en México

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La Suprema Corte revisará un amparo que podría abrir el debate sobre la eutanasia y la muerte médicamente asistida.

La discusión sobre el derecho a una muerte digna ha llegado al máximo tribunal del país. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) analizará el amparo promovido por Silvia García Castañeda, una mujer de 69 años con cáncer de mama, quien busca que se declare inconstitucional la prohibición de la eutanasia y de la muerte médicamente asistida establecida en la Ley General de Salud y en el Código Penal de la Ciudad de México, así lo deja en claro el trabajo periodístico presentado por Sanjuana Martínez en el periódico La Jornada.

El caso representa uno de los desafíos jurídicos y éticos más importantes de los últimos años en México, donde el debate enfrenta posturas médicas, religiosas, legales y de derechos humanos.

Paradójicamente, Silvia ha dedicado gran parte de su vida a acompañar a otras personas en el proceso de morir. Como tanatóloga y doula de fin de vida, sostiene que la experiencia le ha permitido comprender que el verdadero objetivo no es acelerar la muerte, sino evitar el sufrimiento innecesario.

Tras sobrevivir a un primer cáncer de mama hace dos décadas, recientemente fue diagnosticada nuevamente con una forma más agresiva de la enfermedad.

Su petición ante la Corte no busca obligar a nadie a recurrir a la eutanasia, sino que cada persona pueda decidir libremente cuándo el dolor y el deterioro físico hacen incompatible una existencia digna.

Samara: una lucha desde los 31 años

La periodista Sanjuana Martínez también documenta en La Jornada, que esta misma causa es encabezada por Samara Alejandra Martínez Montaño, de 31 años, quien padece lupus eritematoso sistémico e insuficiencia renal terminal.

Después de dos trasplantes fallidos de riñón y años de tratamientos médicos, actualmente depende de una máquina de diálisis peritoneal durante diez horas diarias para mantenerse con vida.

Samara impulsa la iniciativa ciudadana Ley Trasciende, respaldada por legisladores de distintos partidos, cuyo propósito es incorporar el concepto de eutanasia a la Ley General de Salud y eliminar el artículo que actualmente la prohíbe.

Para ella, la discusión no gira en torno a la muerte, sino a la libertad.

«No es una rendición», sostiene. Afirma que su intención es evitar una agonía prolongada cuando ya no existan alternativas terapéuticas.

Un debate entre derechos y creencias

Tanto Silvia como Samara coinciden en que el principal obstáculo para avanzar en la legislación continúa siendo la influencia de factores religiosos y culturales.

Argumentan que legalizar la eutanasia no implicaría imponer una práctica médica, sino ofrecer una opción para quienes, en circunstancias extraordinarias y bajo estrictos controles legales y médicos, decidan ejercer su autonomía.

También señalan que muchas prácticas de ayuda para morir ya ocurren de manera clandestina, sin regulación ni garantías para pacientes, familias o personal médico.

La Corte abre la discusión

El amparo aceptado por la Suprema Corte representa la primera ocasión en que el máximo tribunal analizará de fondo si la prohibición absoluta de la eutanasia vulnera derechos constitucionales como la dignidad humana, la autonomía personal y el libre desarrollo de la personalidad.

La resolución podría marcar un precedente histórico para futuras reformas legislativas sobre muerte digna en México.

Un tema que trasciende la medicina

La discusión ocurre en un contexto en el que México ya reconoce figuras como la voluntad anticipada y los cuidados paliativos, aunque la eutanasia activa continúa prohibida por la legislación federal.

Especialistas consideran que el debate no sólo involucra aspectos médicos, sino también bioéticos, jurídicos y sociales, al confrontar principios como la protección de la vida, la autonomía del paciente y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.

Mientras la Corte prepara el análisis del caso, Silvia continúa acompañando a pacientes en sus últimos días y Samara mantiene su activismo para impulsar la Ley Trasciende.

Ambas aseguran que aman profundamente la vida. Precisamente por ello, sostienen, desean tener la posibilidad de decidir cómo concluirla cuando el sufrimiento haga desaparecer toda expectativa de bienestar.


Crédito de la información

Con la investigación periodística realizada por Sanjuana Martínez y publicada en el diario La Jornada.

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