Los representantes del PAN en las casillas III

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Las “casillas zapato” están de regreso

Durante décadas, los procesos electorales en México estuvieron diseñados para que siempre fuera un partido, el del gobierno, es decir, el PRI y sus antecesores, por las buenas o por las malas, el que ganara todo el tiempo las elecciones. Un aspecto clave consistía en la forma de integrar las mesas directivas de casilla (MDC), que es a donde los ciudadanos acuden a emitir su voto. Curiosamente, estas mesas siempre quedaban constituidas por el respectivo comité seccional del PRI. 

A la oposición, que era nada más el PAN, sólo le quedaba tener representantes ante esas casillas, ciudadanos bien capacitados y dispuestos a vigilar el correcto desarrollo de la votación. Aquellas casillas en las que el PAN carecía de representantes, automáticamente se convertían –como en el dominó— en “casilla zapato”: casualmente todos los votos depositados eran para el PRI y ninguno para la oposición.

Luego de las sucesivas reformas electorales, a partir de la década de los años 90, el procedimiento para conformar las MDC se ciudadanizó. Las cosas entonces empezaron a cambiar positivamente, a tal grado que algunos llegaron a considerar que ya no era necesario que los partidos acreditaran representantes en las casillas. En el PAN este aspecto se descuidó notoriamente.

Ha ocurrido, después de 2018, con la llegada al poder de Morena y el proceso de colonización que este partido ha venido llevando a cabo en todos los órganos del INE, que se ha vuelto a hacer absolutamente necesario, como antes de los 90, tener representantes (preparados y bien dispuestos como antaño) ante todas las MDC, para evitar el regreso de las “casillas zapato”.

Aunque de hecho ya regresaron. Se sabe de un cuidadoso análisis realizado por una organización cívica en poco más del 40 por ciento de las casillas que en la elección federal de 2024 no tuvieron representantes de la oposición, y sus resultados “tendieron a ser de zapato”.

En esas elecciones federales de 2024 (que fueron para presidente de la República, senadores y diputados) funcionaron poco más de 170 mil casillas. En junio de ese año, el PAN tenía registrados ante el INE un número de militantes que sumaba 278 mil. En ese proceso electoral, Acción Nacional bien pudo acreditar, sólo con sus propios militantes, un representante ante cada una de las casillas y le sobraban 100 mil para nombrarlos como suplentes.

Sin embargo, de acuerdo a los datos del INE, el partido sólo acreditó 69,519 representantes de casilla, suficiente para cubrir apenas el 40.85 por ciento del total de casillas.

Lo anterior no es lo más grave, sino lo que sigue: en su discurso de toma de posesión ante el Consejo Nacional, en diciembre de 2024, el actual presidente Jorge Romero informó que del total de militantes de Acción Nacional únicamente el 3 (tres) por ciento (es decir, sólo 8,300 militantes) se había inscrito para representar al partido ante las casillas en esa crucial elección de 2024. Los demás fueron ciudadanos no militantes, la mayoría de los cuales van porque se les paga.

Ante ese muy grave problema, en las dos últimas reformas estatutarias, las de 2022 y 2025, algunos panistas hemos insistido que se establezca en los Estatutos como obligación inexcusable de todo militante panista (salvo por razones de edad avanzada, enfermedad grave o circunstancias insuperables comprobadas) que el día de la jornada electoral debe ser representante general o de casilla del partido.

Los encargados de elaborar los proyectos de reforma han hecho un galimatías de los artículos 12 y 13 de los Estatutos, todo para que esa obligación quede entre confusa y gelatinosa, y derive así en una disposición imperfecta y por ello ineficaz. para no afectar los intereses de los llamados “padroneros”.

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