Decisiones que se presentan como buenas pero con malos resultados

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Estos gobiernos de la 4T que se atribuyen la “transformación” del gobierno y del

País, han tomado una serie de decisiones políticas, reformas jurídicas y acciones

prácticas, que solo les ha servido para obtener una humillante sumisión de muchos

ciudadanos, que están dispuestos a creer y aceptar lo que los gobernantes les

expongan, propongan e impongan, a pesar de que con ello están perdiendo sus

derechos y la posibilidad de obtener mejores resultados y beneficios en educación,

salud, seguridad, empleo, vivienda y desarrollo familiar; véanse algunas de esas

decisiones tomadas al azar:

1. La militarización. Decisión peligrosísima que históricamente ha demostrado que,

una vez que “se saca” al ejército de sus cuarteles y se le otorgan funciones de

naturaleza civil de gobierno, de presupuesto y de control social, se corre el riesgo

de que “los generales” ya no quieran perder esas canonjías y hasta las quieran

acrecentar. Igualmente, si manejan recursos y atribuciones que no les

corresponden, los incite a malos manejos, como se ha demostrado en México, con

la corrupción de altos mandos militares en el caso del “huachicol” de hidrocarburos,

asunto este que, hasta la fecha, no se ha terminado de investigar y todavía algún

general anda prófugo.

Agréguese a estas “concesiones” al poder militar, el que puedan ocultar muchas de

esas actividades con el pretexto de “seguridad nacional” y ya se tiene así la película

completa: un ejército con el poder de las armas, del presupuesto, del control político

y del ocultamiento de sus actividades y lo que se creyó bueno para combatir la

corrupción de los empresarios y políticos “liberales”, provocó corrupción en el

ejército, que al dedicarse a actividades que no le corresponden, no ha podido

combatir a la narcoviolencia.

2. Según la legislación en materia presupuestaria, el gobierno debe sujetarse a una

ley de ingresos y a un presupuesto de egresos, leyes que tienen naturaleza de

anualidad, es decir, cada año se elabora una nueva legislación de acuerdo a la

situación económica nacional. Sin embargo, casi toda la obra pública y los gastos

imprevistos para emergencias, requieren de más de dos años para su utilización,

en tal forma que su aplicación se vería detenida durante el tiempo de la aprobación

de las nuevas leyes; para ello se crearon los fideicomisos, para los que se aprueba

en un primer presupuesto, recursos suficientes para la continuidad y terminación de

las obras y para su uso en emergencias; pero, los aprovechados genios de la 4T,

quienes ya habían agotado recursos presupuestarios en obras no prioritarias y en

gasto público de subsidios, se encontraron que “ahí estaban” 109 fondos y

fideicomisos federales “ociosos” y desde luego les “echaron mano”, desperdiciandolo que se consideraba los “ahorros nacionales” para emergencias, riesgos

climáticos, económicos y geológicos; así, se decidió gastar y repartir esos fondos,

dejando al país sin los necesarios recursos para emergencias.

3. Estos gobiernos de la 4T tienen años gastando mucho más que lo que ingresa a

las arcas públicas, por lo que han echado mano, no solo de los fideicomisos, sino

que han endeudado al país a niveles que acercan la economía nacional a una

situación de insolvencia, pues el costo de los intereses a pagar es cada vez mayor

y junto con el resto de los gastos públicos indispensables como las pensiones y el

mismo pago de la deuda, provocan un déficit público que se cubre con deuda.

Así, les parece “muy bueno”, “sacar dinero” de donde se pueda para “dar, gastar y

repartir”, “al cabo que el gobierno paga”, pero todo tiene un límite y ese límite cada

vez está más cercano en México.

4. La peor decisión y “pseudo política social” fue la de López Obrador; la de “abrazos

no balazos”, que en el fondo era no combatir a los delincuentes y narcotraficantes,

lo que propició la creación de los carteles internacionales y con ello los problemas

internos de una violencia incontrolada con miles de asesinatos, secuestros, heridos,

prisioneros y drogadicción, así como graves problemas internacionales.

Tal vez AMLO “creyó” que los delincuentes, “bien tratados”, se iban a portar bien; o

tal vez que llegando a “acuerdos” con ellos iba a ser más fácil controlarlos o, todavía

peor, que también “aportaran” para campañas y candidatos y así, lo que suponía

muy bueno e ingenioso, se convirtió en la peor lacra social, con efectos negativos

nacionales e internacionales; y así estamos hasta la fecha, con los carteles y Trump

disponiendo del futuro de México.

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