Contrario a mi natura, en los desayunos agradables con Jorge Treviño Martínez, ya en los últimos meses de su vida, procuré hablar poco y escuchar mucho. Eso me impidió conocer la opinión de quien muchos dicen fue el mejor gobernador que Nuevo León ha tenido, sobre el por qué es tan elevado el número de aspirantes a gobernar su estado natal.

Me dijo ayer mi diario Milenio que 75 hombres y mujeres han levantado la mano para ser considerados dignos gobernantes en cada uno de los 17 estados que cambiará ese titular el año que viene. 75 seres dispuestos al sacrificio. Eso solamente en la mescolanza de partidos que es el cuatrote de Morena,Verde Ecologista y del Trabajo.Siete aspirantes para Baja California y Guerrero; seis en Colima, Nayarit, Nuevo León y Michoacán, En Sinaloa, Sonora y Querétaro, sólo cinco en cada plaza.

Cierto es que cada posición de poder, potencia, es anhelo intrínseco al ser humano. Sin embargo, la gubernatura provincial, el arte del poder,  adquiere un embrujo especial, por encima del dominio vecinal, o incluso regional. En nuestras tierras de manera muy marcada la gubernatura estatal conserva su original vocación de una especie de virreinato, de representante local del gran poder del centro, aunque los textos de todos los órdenes que pretenden la democracia digan lo contrario.

Tal vez justamente por ello desenterré los consejos de Alfonso Quijano a su escudero Sancho, antes de que este partiere a gobernar su ínsula. Porque “los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones”. Yo pondría a consideración si esos 75 seres humanos llenarían los zapatos que Don Quijote les dibuja:

“…has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualare con el buey; que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.

“Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde virtuoso, que  pecador soberbio. Innumerables son aquellos que  de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad pontificia o imperatoria; y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos,que te cansaran.

“Mira Sancho si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, o hay que tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale. Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida, con los ignorantes que presumen de agudos.

“Procura descubrir la verdad entre las promesas y dádivas del rico, por entre los sollozos e importunidades del pobre. Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso, que la del compasivo. Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún enemigo tuyo, aparta las mientes de tu injuria y ponlas en la verdad del caso.

“No ciegue la pasión propia en la causa ajena; que en los yeros que en ella hicieres, las más veces serán sin remedio, y si le tuviere, será a costa de tu crédito y aún de tu hacienda. Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.

“Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serás luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible; casarás tus hijos como quieres; títulos tendrán ellos y tus nietos; vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y, en los últimos pasos de la vida, te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos…”

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas):La señora presidente con A de mujer debiera aprovechar la ocasión de la visita que Felipe VI, rey de España, hará a nuestro país con el pretexto de ver jugar a la selección del suyo de futbol, para tener un encuentro con él.

Pero si el evento va a ser una prolongación de la imbécil exigencia de pedir que España le pida perdón a México por las barbaridades de hace cinco siglos, mejor que ni se moleste.

Como dice Trump: calladita se ve más bonita.

felixcortescama@gmail.com

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *