Rocha Moya, el Niño Perdido: Andrés Amaro

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Por Andrés Amaro

“¿Por dónde estás / qué viento te llevó / tras las calles sin luz?”

Como al niño de la canción del sinaloense Wenceslao Moreno, el Gobernador con Licencia de ese mismo estado, Rubén Rocha Moya se extravió. “Y nunca lo pudieron encontrar”.

Aún no hay elementos para determinar por qué decidió volver. Ha parecido una inspiración personal. Aunque él no tiene el peso para desafiar la autoridad política de la Presidencia de la República.

Como sea, el país ha afrontado y resuelto provisionalmente una crisis de Régimen. Si bien los códigos del Sistema Político fueron alterados a partir de la alternancia del 2000 sin ser sustituidos por otros, en México el o la Jefe del Ejecutivo sigue teniendo la responsabilidad de definir el rumbo de su partido de extracción.

La reasunción de Rocha Moya originó una crisis de Régimen, no un conflicto de institucionalidad. Mucho menos una amenaza para la estabilidad del Estado, como se ha planteado erróneamente en algunos círculos.

A unas horas de la reincorporación de Rocha Moya, un post de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, estableció que lo ocurrido no tenía su anuencia.  “Ningún interés puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”, definió. Los posteriores posicionamientos de Gobernadores miembros de Morena, así como de los líderes de ese partido en las Cámaras, consolidaron el cierre de filas. Para forzar la rectificación del hoy nuevamente Gobernador con Licencia. Adicionalmente a los contenidos, la secuencia de esos pronunciamientos  afirmó el reconocimiento del mando de la Presidencia sobre el Régimen.

¿Qué motivó el breve regreso del Mandatario con Licencia, Rocha Moya? ¿Para ver qué sale? O, bajo una condición de desespero ante el rumbo de las investigaciones judiciales que afronta, una estrategia temeraria bajo la convicción de que no había nada qué perder.

A la Presidencia de la República le toca hacer saber que sí.

La respuesta política de la Jefa del Ejecutivo tuvo características que ya pueden considerarse propias de su estilo de gobernar. Con serenidad. Sin ceder a las presiones de Medios y sectores de la Clase Política, que podrían haber favorecido una reacción precipitada. La operación, hasta ahora sin fisuras, ha sido incluso escalonada. Aún está previsto que efectúe un nuevo planteamiento definitorio sobre el tema este lunes.

Es frecuente que el mejor conocimiento de un problema no radique tanto en tener buenas respuestas, sino en poder construir las preguntas adecuadas. Aquí analizaremos juntos dos pertinentes interrogantes.

Aún deforme, el código de trato político en México supone que un militante, gobernante o grupo que se ha aventurado a transgredir una línea de autoridad, ignorando a sus liderazgos, necesariamente esperaría una sanción. Esta podría ser proporcional a la falta. O peor aún, equivalente a la magnitud del daño causado o de los riesgos generados.

¿Cuál será la penalización política para el caso del Gobernador con Licencia de Sinaloa y de quienes estimularon su acción? El catálogo de alternativas tiene de antemano un límite claro: tal sanción no puede consistir en ceder a la presión de EU. Porque abriría un riesgo de pérdida de legitimidad al interior de Morena.

La otra pregunta es un asunto de física. ¿Cuál ha sido el volumen de la divergencia interior (ancho x alto x largo)?. Si la fuerza alineada en torno a la Presidencia de la República es suficiente, habrá ajustes. Buscarían asegurar que, a diferencia de lo ocurrido en Marzo 2025 (Zócalo, CDMX), al paso y mando de la Jefa del Estado, quienes forman parte del círculo del Régimen no estén mirando hacia otro lado.

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