El capitalismo y sus críticas.
Muchas veces cuando se hacen críticas contra el llamado sistema capitalista se cometen omisiones importantes sobre el tema, y pienso que eso se debe a un enfoque del tema de profundo sentido emocional, comprensible pero inaceptable. La omisión principal es reducir el capitalismo a los grandes negocios y a los más poderosos empresarios capitalistas, olvidando todo el resto de lo que incluye una economía de corte capitalista, de mercado.
Otra omisión es concentrarse únicamente en las fallas por mala conducta de los super ricos, para dejar de lado los beneficios que el sistema capitalista ha dado a millones de personas, en particular en nivel de vida. Esta diferencia de visión es especialmente notoria cuando se habla de la explotación de países ricos a países pobres, o de zonas urbanas que concentran riqueza y abandono o explotación de regiones pobres, y toda la argumentación se reduce a estos temas.
Pero hay algo muy importante, y es que una economía de corte capitalista, llamada también economía de mercado está compuesta, desde el punto de vista empresarial, desde las grandes empresas y los inversionistas que concentran enormes riquezas hasta los millones de microempresarios, esos de negocios unipersonales o unifamiliares. E incluye en medio a una inmensa gama de empresarios, que eso son, propietarios y operadores desde pequeñas empresas o negocios hasta las medianas y aún grandes empresas que no forman parte de la élite empresarial.
Es importante al reflexionar y publicar opiniones sobre el capitalismo recorrer todo el panorama, y no solamente los defectos de explotación y concentración de riqueza de unos cuantos en un país, en una región o en el mundo. Una economía de mercado es algo sumamente complejo, con virtudes y defectos, con igualdades parciales y desigualdades notorias.
El sistema capitalista de economía de mercado incluye muchos procesos de producción, de comercio, de inversión, de servicios de muchos tipos, desde los personales de quienes trabajan en actividades elementales, hasta los servicios de la banca, de construcción, de comercio desde el gigantesco hasta el pequeño al menudeo, y del transporte o de entretenimiento, la lista es grande. Toda la gama de profesionistas independientes, como médicos, abogados, contadores, analistas de sistemas y más, son parte de esa economía capitalista de mercado. Incluye también trabajadores independientes de oficios como mecánicos, carpinteros, plomeros, electricistas, pintores y repartidores de ventas al menudeo.
El sistema capitalista no es obra del demonio que explota al mundo entero por unos cuantos supermillonarios. Es muchísimo más que eso. Y sus fallas no son propias del sistema sino de la buena o mala conducta de personas con nombres y apellidos. Pero el resto del mundo, que incluye a buenos empresarios, buenos inversionistas, promotores de negocios y hasta a buenos políticos, que los hay y con decisiones y acciones que favorecen a la población.
Una economía capitalista no es ni intrínsecamente mala ni buena, tiene éxitos y fracasos, pero en general la experiencia del mundo es que el saldo es favorable a la población en general. Para hacerle observaciones y dar opiniones hay que hacerlo con una visión lo más amplia posible de lo que es en su totalidad una economía capitalista, de mercado. Y no condenarla sin mayor análisis.
