El enanismo internacional de AMLO y Sheinbaum
México tuvo la Doctrina Estrada; la 4T tiene provincianismo y rencor
«Nada hace estimar tanto a un príncipe como las grandes empresas
y el dar de sí raros ejemplos.»
—Nicolás Maquiavelo, El Príncipe, cap. XXI
CUANDO MÉXICO TENÍA ESTATURA INTERNACIONAL
El 18 y 19 de julio de 1991, Carlos Salinas de Gortari sentó en el Hospicio Cabañas de Guadalajara a 21
mandatarios. Ahí estaban el rey Juan Carlos I y Fidel Castro, que se entrevistaron por primera vez. México
no asistió a Iberoamérica: la convocó. Venía de Tlatelolco, de Contadora, del Nobel de García Robles. Tenía
voz porque se tomaba el trabajo de usarla.
Treinta y cinco años después, la cumbre se reúne en Madrid con 10 de 22 países al máximo nivel. México,
que la fundó, envió a su novato canciller, relegado en un rincón sin conocer a nadie en la ceremonia de
inauguración en el Teatro Real.
LA DOCTRINA DEL RESENTIMIENTO
No fue un desliz. Son cuatro cumbres seguidas sin presidente mexicano: Andorra, Santo Domingo, Cuenca
y Madrid. La doctrina tiene autor y frase: «la mejor política exterior es la interior». Detrás de la frase hay
un balance: siete viajes en seis años, ningún G20, ninguna Asamblea General de la ONU y el presidente
que menos viajó desde Díaz Ordaz.
A la Cumbre de las Américas de 2022 no fue porque no invitaron a sus amigos de Cuba, Nicaragua y
Venezuela. Lo llamaron austeridad y soberanía. Era desinterés por un mundo que no cabe en la mañanera.
Sheinbaum heredó la doctrina y la cumple al pie de la letra. Presume más de cien mil kilómetros de giras
por el país. Sus salidas son irrelevantes: de paso, sin agenda propia y sin consecuencia alguna. A España
fue a una cumbre de líderes de izquierda. Cuando convocó el rey, mandó al canciller.
LA CANTALETA DE BEATRÍZ
El provincianismo es la mitad del problema. La otra mitad no es diplomacia: es la pequeñez y el rencor de
un hombre y su cantaleta del perdón por la Conquista.
La carta a Felipe VI salió de Palacio el 1 de marzo de 2019. López Obrador la reveló semanas después en
un video, frente a unas ruinas de Tabasco, con su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, a su lado.
1.Fuentes de su entorno le atribuyeron a ella una participación activa en la redacción, la prensa española la
llamó eminencia gris y él negó que estuviera detrás. En octubre de 2020 ella cruzó Europa con cartas del
presidente: pidió códices en Roma, fue a Viena por el penacho y le entregó al papa la exigencia de perdón.
Lo demás fue insistencia. Vino la «pausa» de 2022 y, en 2024, el veto a Felipe VI, que Sheinbaum ejecutó
con el argumento de una carta ajena sin responder, aunque el mismo rey había asistido a la toma de
posesión de López Obrador.
España, en un hecho sin precedentes, no envió a nadie. Un agravio de quinientos años quedó reducido a
un pleito de protocolo. Este año el rey fue a Palacio Nacional y Albares llevó la invitación en persona.
España hizo el camino. México no lo devolvió.
Entretanto, Gutiérrez Müller acudió en 2025 a la embajada de España a solicitar la nacionalidad, según
fuentes diplomáticas, al amparo de la ley española de memoria democrática. ABC publicó que se mudaba
a Madrid y ella lo negó. La cantaleta del perdón terminó en ventanilla.
El método se exportó a la región. López Obrador le negó a Perú en 2023 la presidencia de la Alianza del
Pacífico, y Lima terminó rompiendo relaciones en 2025. Con Ecuador, unas palabras suyas en la mañanera
costaron la expulsión de la embajadora, antes del asalto a la embajada en Quito, que fue una violación
flagrante; Sheinbaum dejó las relaciones suspendidas mientras Noboa fuera presidente.
La política exterior se decidió por afinidades y se administró por agravios. El Estado mexicano quedó al
servicio de los humores de Palacio.
EL ENANISMO DE LA CUARTA TRANSFORMACIÓN
La estatura se mide en la sala, y López Obrador evitó la sala. Mandó a Ebrard al G20 año tras año y terminó
sin salir del continente, a diferencia de sus ocho predecesores. Cuando quiso proponerle algo al mundo,
un plan de paz para Ucrania, Kiev lo calificó de plan ruso.
Sheinbaum no tiene nada que decir en la sala. A Río llevó como carta de presentación sus programas de
arbolitos y pensiones. A Canadá fue a ver a Trump y la reunión se canceló. Uno no quiso ir. La otra no sabe
a qué ir. El país de García Robles quedó en manos de quienes confunden la mañanera con el mundo.
EL VACÍO DE MÉXICO LO LLENAN OTROS
La silla que un país deja vacía la ocupan otros. En Madrid los protagonistas son Milei y Kast. La voz que
México tuvo en Iberoamérica no se apagó sola: la apagaron desde adentro.
El costo no es protocolario. Quien no cultiva aliados llega solo a la mesa que importa, y frente a Washington
México llega solo. Empequeñecerse no es perder el asiento, que sigue ahí, con un canciller al que recibe
el rey. Es que deje de importar lo que México diga en él.
LOS SALUDOS DE UN EMBAJADOR INEXPERTO
En 1991, México convocó a veinte países en Guadalajara. En 2026, su canciller les extendió a los reyes de
España «los saludos cordiales» de la presidenta. En Guadalajara, México puso la mesa; en Madrid, mandó
saludos con un jovencito al que el encargo le queda enorme. Verlo en escena da pena ajena.
