Primero la A
La Universidad Nacional Autónoma de México, orgullo de nuestro país por su prosapia y calidad, se encuentra en un grave problema en estos días. Súbitamente, como suele suceder siempre, la tecnología se adelantó al desarrollo del cuerpo que pretende estudiar y sancionar.
Al poner en práctica los exámenes de admisión para las diferentes licenciaturas que impartirá a partir de septiembre, la UNAM descubrió que muchos de los aspirantes estaban haciendo trampa. El hecho de que, por motivaciones de presupuesto (el software costó arriba de cien millones de pesos) o comodidad, los exámenes se hicieran en línea -eso es, cada quien al frente de una computadora y conectado a una red- hizo fácil el estropicio: lejos del ojo avizor de un maestro de aula, el alumno podía acudir al acordeón afamado. Si bien ese instrumento podía ahora ser un teléfono, otra computadora o, de plano, un alumno fantasma. Esto es, que alguien más capacitado hiciera el examen en lugar del titular.
Descubierta la estratagema, la UNAM decidió cancelar el procedimiento de tajo, suspendiendo el examen. Ahora una comisión especial tiene que resolver el lío.De esta manera, como dicen en el rancho, se mezclaron las paridas con las preñadas: los que hicieron limpiamente el examen y los que hicieron trampa, quedaron igualmente fuera de la UNAM por lo pronto.
No me aparto del tema si menciono que, estadísticamente, las tres preocupaciones principales del mexicano son, en este orden: seguridad, economía y corrupción. Más del sesenta por ciento de nosotros tiene miedo de salir a la calle. Más de la tercera parte está segura de que hay corrupción en el gobierno. Más abajo de nuestras preocupaciones está la educación.
El escándalo por el que atraviesa hoy la UNAM pone al descubierto algo más importante, que quién entra en septiembre o no a iniciar ahí una carrera: la crisis del modelo educativo al que ha llegado gradualmente México, un estado lamentable.
Es indiscutible que nuestro país está urgido de una reforma fiscal, porque si no la emprende se va a acabar el poco dinero que aun tiene en sus arcas, si sigue regalando limosnas sin cobrar impuestos efectivamente.
Nadie pone en duda de que las soluciones al problema de la violencia y la inseguridad -la actual y la de “abrazos, no balazos”- son un tremendo fracaso y necesitan replantearse. De la mano de ambas tiene que venir el fin de la corrupción. No hay pocos mexicanos que piensan que en los dos campos, las medidas radicales implementadas en países tan dispares como China o El Salvador, así de cruentas, podrían considerarse.
En lo que nadie repara, por lo menos en Palacio Nacional o en la secretaría de Educación, es que estamos dejando que se formen, en las aulas que van desde la primaria hasta la UNAM, aquellos ingenieros que, incapaces, van a construir casas y puentes, políticos que nos van a gobernar y médicos incompetentes que van a curar a nuestros nietos.
Como dice Cri-Cri: primero es la A.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO, PORQUE NO DEJAN ENTRAR SIN TAPABOCAS: Hasta el fin de semana siguiente tienen lugar los vigésimo quintos Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santo Domingo.
Como es habitual, México encabeza el medallero con 43 piezas, 16 de ellas de oro, hasta ayer.
Muchas de esas medallas son en artes marciales y arquería, dos de los muchísimos deportes que son desatendidos por el estado mexicano a la hora de los apoyos.
Ahora, en la más importante carrera de ciclismo del mundo, el Tour de France, el domingo llegó en tercer lugar de clasificación general, compartiendo el podio con Pogačar, que es un gigante, el mexicano Isaac del Toro.
Fue también ganador de la categoría el corredor más joven. Tiene 19 años. Es de orígen humilde, de Baja California.
Todos se desviven ahora de orgullo por lo que logró el muchacho.
Hasta la presidente con A de mujer le felicitó en público.
Nadie nota que Isaac corre bajo el patrocinio, y en el equipo, de los Emiratos Árabes Unidos. Aunque él, por su voluntad, se ponga la bandera de México en su espalda.
