Tatiana en la competencia interna de Morena NL: Vito Saint Germain
El primero de julio de 2024 la firma encuestadora Statistical Research Corporation (SRC), especializada en estudios de opinión pública, análisis de mercado y prospectiva política, publicó los resultados de una anticipada encuesta para perfilar el escenario de sucesión a la gubernatura de Nuevo León en 2027.
Tatiana Clouthier apareció en ese estudio demoscópico como favorita de las personas que participaron en el estudio para ser la candidata de Morena rumbo a la gubernatura del estado. Su más cercano competidor, en la oposición, el alcalde de Monterrey, Adrián la Garza, obtuvo 29.5 ciento de las menciones frente al 35.2 por ciento de la ex secretaria de economía.
Esa medición es un significativo antecedente en la carrera electoral para 2027 porque documentó el posicionamiento de Tatiana Clouthier como una de las figuras políticas con mayor respaldo el entorno de Morena en el estado. Aunque careciera de un trabajo regional para proyectar su imagen, mostraba que tiene consigo un conocimiento de marca debido a su alta visibilidad por su rol como coordinadora de campaña presidencial y su paso por el gobierno federal.
Además, Tatiana Clouthier, al igual que Claudia Sheinbaum, su principal heredera en ese terreno, se benefició del impulso político y mediático que dejó López Obrador. Ambas, por cierto, comparten un pasado en paralelo relevante: las dos han cultivado una imagen de congruencia personal y política. No pocas veces radicales en sus posturas, y aunque provienen de tradiciones ideológicas distintas —Sheinbaum desde la izquierda y Clouthier desde la derecha—, comparten un rasgo poco común dentro de la alta dirección de Morena: ninguna construyó su trayectoria desde el PRI y sus alrededores. Ni remotamente.
De cara a la elección de 2027 en Nuevo León, Sheinbaum quiere ganar la gubernatura de Nuevo León, nunca un partido de izquierda ha gobernado esta tierra “cuna de empresarios de derecha” ¿Morena puede ganar aquí? de hecho ya ganó el estado, en la elección presidencial que la llevó precisamente a ella a Palacio Nacional. Sería un logró personal
¿Con Tatiana como candidata? Impulsar la candidatura de Clouthier envía un mensaje: se busca la capacidad de conectar con el electorado de las clases medias, que demanda ética y congruencia en sus representantes.
Esta estrategia de posicionamiento resulta especialmente relevante en el contexto político de Nuevo León, donde las viejas estructuras corporativas del priísmo regiomontano asociadas al Grupo Escobedo migraron hacia Morena, arrastrando consigo prácticas y formas de hacer política profundamente enraizadas en el pasado priista más “bravo”, mientras Movimiento Ciudadano recicla esas formas de quehacer político de manera pueril, amparándose en una mega campaña en redes sociales cuyo abultado financiamiento dista mucho de la transparencia.
En contraste, la figura de Tatiana permite proyectar un movimiento renovador, que se distancia deliberadamente de esas inercias y apuesta por una alternativa con más autenticidad, desligada de los mecanismos tradicionales de control político y clientelismo que caracterizaron al antiguo régimen y son ahora la pauta de la “Nueva Política” naranja.
De este modo, su candidatura adquiere peso como una opción que puede capitalizar el hartazgo social hacia la política tradicional y, al mismo tiempo, pone cara a la frívola, vana y tiktokera, aunque eficaz para vender imagen, actuación del gobierno menos eficiente, por decir lo menos, que se haya visto en Nuevo León en décadas, a cargo del egocéntrico gober-turista de Movimiento Ciudadano, Samuel García. Empecinado en dejar a los regios como herencia a su influencer esposa en la gubernatura o, si bien le va a los regios, a algunos de sus “compas”.
Los empresarios y la ciudadanía, lo indica la opinión pública expresada en los medios, exigen transparencia y coherencia en la acción pública para atender: la movilidad hiper caótica de Monterrey y su zona metropolitana, la contaminación -desde hace rato de las más graves en el mundo-, el transporte urbano, un desastre diseñado y operado por la Secretaría de Movilidad (así se llama, no es chiste), la inseguridad y ahora, las extorsiones provenientes nada menos que de áreas de gobiernos locales, estatal y municipales.
El «auto destape oficial” realizado el 2 de marzo pasado, confirmó que Tatiana Clouthier es una figura política conocida y con una trayectoria vinculada a Nuevo León. Ha vivido por décadas en San Pedro Garza García, donde incluso fue candidata. Tiene amigos y conocidos en el sector empresarial, Caintra y Coparmex. Como exsecretaria de Economía federal, Clouthier fungió como un puente clave entre el Gobierno de México y la iniciativa privada.
A pesar de sus fortalezas, enfrentaría obstáculos.
El «Anti centrismo» regio: Nuevo León tiene una larga tradición a lo que percibe como imposiciones del Gobierno Federal. Sin embargo, en este caso Claudia Sheinbaum tendría de su lado mucho que negociar con el empresariado local, y Clouthier estaría obligada a equilibrar su lealtad federal con la defensa de la autonomía estatal.
Gestión de la Marca Morena: Aunque Tatiana goza de buena reputación personal, Morena ha tenido dificultades históricas para penetrar en los sectores más conservadores de Nuevo León. Un reto, sobre el que lleva ligera ventaja a sus compañeros de partido, al ser considerada, para fines prácticos “san petrina”.
Morena estatal. El grupo Escobedo sabe grillar, es una de sus especialidades. En el pasado reciente hicieron lobby con la ex ministra Olga Sanchéz Cordero para desviar las preferencias hacia su malograda candidata, Clara Luz Flores, minando la imagen de Clouthier, ella misma lo sabe. Hoy este grupo controla una buena parte del aparato de tierra de Morena y ya murmullan entre sus afines el rumor a difundir: “Tatiana sería una imposición del centro”. No van a hacerse a un lado amablemente. Habrá que ver cómo se gestiona la operación «Operación Cicatriz» interna, incluyendo además a los otros candidatos.
Guerra sucia digital. Hace dos semanas, Tatiana Clouthier denunció ante el Instituto Estatal Electoral de Nuevo León una campaña de difamación orquestada desde la cuenta “México No Calla”, operada bajo distintos nombres desde 2020. La publicación, financiada con más de 40 mil pesos en pauta pagada en Facebook e Instagram, la vinculaba sin pruebas con negocios del crimen organizado, junto al alcalde Adrián de la Garza y socios de una casa de bolsa. Clouthier solicitó al órgano electoral el retiro del material, medidas preventivas contra nuevas acciones similares y, en caso de comprobarse los hechos, una disculpa pública. Los cargos: calumnia electoral y violencia política de género.
En la política, la intensidad del fuego enemigo suele ser el mejor termómetro del avance propio. Que una campaña pagada, con estructura de medios y presupuesto real, apunte específicamente a Tatiana Clouthier en pleno proceso interno de Morena no es un indicador de que sus adversarios —dentro y fuera del partido— la perciben como la amenaza más seria. Los ataques no llegan a quienes no importan. En ese sentido, la guerra sucia no la debilita; la reafirma. Y para un electorado regio que ha visto demasiadas maniobras sucias, una candidata capaz de generar ese nivel de hostilidad en sus rivales podría resultar, paradójicamente, más creíble.
La Alianza Opositora. Finalmente, si el PRI y el PAN logran concretar una coalición sólida, los números actuales que le dan la victoria a Morena en 15 de 17 estados podrían verse desafiados en Nuevo León por el peso de las estructuras locales.
En sus años más jóvenes, Tatiana fue una mujer intensa, apasionada y marcadamente honesta. Para ella, la política parecía dividirse en dos campos irreconciliables: el de los buenos y el de los malos, sin espacio para matices.
Esa visión, común en etapas tempranas de formación política, la llevaba con frecuencia a romper incluso con sus propios aliados cuando consideraba que habían cedido en sus principios. Sin embargo, después de atravesar distintas fases de participación pública y de haber estado en los niveles más altos del poder, es probable que hoy contemple la realidad política con una mirada más compleja, hecha de múltiples tonalidades de gris. Algo, sin duda, debió aprender en ese trayecto.
