Claudia y Keiko reconstruyen el puente entre México y Perú

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La política exterior mexicana tiene dos principios que son parte de su identidad diplomática: la autodeterminación de los pueblos y la no intervención y no son solo conceptos heredados de la llamada Doctrina Estrada ni frases utilizadas en los discursos presidenciales. Están incorporados al artículo 89, fracción X, de la Constitución mexicana y deben orientar nuestra política exterior del país.

El 7 de diciembre de 2022, el entonces presidente peruano Pedro Castillo anunció la disolución del Congreso, la intervención de otras instituciones del Estado y la instauración de un gobierno de excepción. Y aunque había un video del hecho, él declaró después que no recordaba nada.

La respuesta de las instituciones peruanas fue inmediata. El Congreso declaró la vacancia presidencial y Dina Boluarte, entonces vicepresidenta, asumió la Presidencia, al considerar que Castillo había intentado quebrar el orden constitucional.

El entonces presidente de México Andrés Manuel López Obrador cuestionó el proceso contra Castillo, y sostuvo que el mandatario peruano había sido víctima de un proceso de hostigamiento político, por lo cual decidió brindar protección a familiares y personas cercanas al expresidente.

El problema pienso que no estuvo en otorgar protección a una persona, sino en pronunciarse sobre quién tiene legitimidad política dentro de otro país.

México, en ese entonces no se limitó a decir que respetaba la decisión de las instituciones peruanas mientras brindaba protección a los familiares de Castillo. El gobierno de nuestro país cuestionó la interpretación de los acontecimientos y defendió políticamente al expresidente de Perú.

Uno de los episodios más delicados ocurrió cuando Betssy Chávez, quien había sido primera ministra durante el gobierno de Castillo, se refugió en la embajada mexicana en Lima y solicitó asilo.

Así, una diferencia que originalmente se encontraba en el terreno de la política interna peruana terminó afectando directamente la relación bilateral.

Recientemente el gobierno de Keiko Fujimori concedió el salvoconducto para que Betsy Chávez pueda viajar a México y con ello se dio el primer paso para recomponer las relaciones entre ambos países.

El conflicto terminó demostrando algo paradójico: México y Perú no cambiaron su posición sobre Pedro Castillo, pero si la disposición de ambos gobiernos para separar el conflicto político del interés nacional de mantener relaciones diplomáticas normales.

De esta forma el conflicto que inició en la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador, encontró solución con Keiko Fugimori y Claudia Sheinbaum.

Los dos gobiernos destacaron los lazos históricos, la amistad y la cooperación.

“México y Perú no borraron la historia del conflicto por Pedro Castillo; simplemente decidieron que una diferencia no podía convertirse en un muro permanente entre dos pueblos.”

Por cierto…Autodeterminación de los pueblos;no intervención;solución pacífica de controversias;proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza;igualdad jurídica de los Estados;cooperación internacional;respeto, protección y promoción de los derechos humanos, están en nuestra constitución. Artículo 89.

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