Estudiantes necesitan hacer un examen, pero de «conciencia»
Cada vez es más común recurrir a la IA para resolver toda clase de problemas. El Chat gpt, las redes sociales y diversas app y plataformas, ofrecen información tan variada que puede usarse para obtener consejo, construir una imagen, obtener un posible diagnóstico médico y hasta el pase de un examen, entre otras bellezas.
Y es aquí, donde hablaremos del escandaloso caso del examen de admisión de la UNAM y más escandaloso actuar de los jóvenes que se formaron en la cultura del mínimo esfuerzo.
Para empezar, considero que cuando la credibilidad de un proceso de selección de estudiantes —que determina el futuro formativo de decenas de miles— queda en entredicho, la institución tiene la responsabilidad ineludible de actuar con prontitud y transparencia para defender la integridad académica y los derechos de miles de aspirantes, y eso fue lo que hizo la UNAM. Por una parte, los jóvenes que hicieron trampa e intentaron arrebatar un espacio a la mala, deben hacer un examen, pero ahora de conciencia.
Rescindir el acuerdo y exigir la entrega inmediata de las bases de datos, es una medida mínima para recuperar control sobre la información y evitar daños mayores. Actuar con rapidez no exime a la UNAM de la exigencia pública de claridad y rendición de cuentas sobre lo sucedido y, sobre todo, «cómo y quién eligió a la empresa responsable del sistema de supervisión».
Por otra padres e hijos necesitan tener una plática profunda y reflexionar los valores que son prioridad.
Nos preocupamos mucho por los candados para evitar un fraude estudiantil, pero esos, con todo respeto, deberían ser autoimpuestos, por personas con honor.
La UNAM desembolsó 69.1 millones de pesos este año por servicios relacionados con los procesos de admisión; gastos que, en condiciones normales, deben traducirse en certidumbre y calidad. Ahora, la universidad anuncia costos adicionales para aplicar exámenes presenciales en cuatro sedes, costeados con recursos extraordinarios propios. El Examen de Control Presencial se aplicará de 12 al 19 de agosto.
¿De quién es la culpa? ¿De la UNAM o del alumno tramposo? Esta falta de valores está resultando muy costosa.
¿Quién tiene que reconstruir la confianza?
¿Usted que opina?
