La justicia y el buen gobierno
Los frescos se inspiraron en la filosofía de Aristóteles, quien sostenía que un buen gobierno conllevaba bienestar para los ciudadanos
SIENA.- Las enseñanzas para alcanzar un buen gobierno han sido un tema recurrente desde la antigüedad. Un buen gobierno no significa la obtención y consolidación del poder a cualquier costo. Un buen gobierno se relaciona directamente con la búsqueda del bien común. Está intrínsecamente vinculado a la justicia. Trae paz y seguridad.
Una de las mejores ilustraciones de lo que debe ser un buen gobierno y las consecuencias que de él se derivan, en contraste con un mal gobierno, fue pintado alegóricamente por Ambrosio Lorenzetti en 1338, en el Palacio Ducal de Siena, en la Sala de los Nueve, donde se reunían los gobernadores y defensores de la ciudad. El título original de los frescos era “La guerra y la paz”.
Los frescos se inspiraron en la filosofía de Aristóteles, quien sostenía que un buen gobierno conllevaba bienestar para los ciudadanos. Fue y sigue siendo, una obra maestra de la educación política.
Al centro del fresco del “Buen Gobierno” se encuentra un anciano sabio encarnando la ciudad de Siena con sus colores y la alegoría del bien común.
Rodean a la figura las representaciones de las 4 virtudes cardinales: templanza, prudencia, fortaleza y, sobre todo, la justicia, a las que se añaden las figuras de la paz y la magnanimidad, todas características de un buen gobierno. Permeable en el campo y la ciudad, la seguridad para sus ciudadanos. El campo y la ciudad están poblados de trabajadores, campesinos y educadores. El consenso y la confianza son centrales para el bien común.
Las alusiones a la justicia se encuentran en diversas áreas del fresco. En una se hace evidente que para ejercer la justicia se requiere sabiduría, que implica conocimiento. La justicia se ilustra en sus dos vertientes: compensatoria y distributiva.
En la alegoría del mal gobierno, representada por una figura demoníaca, encarnando a un tirano. La justicia está sometida, atada de pies y manos. Llora. Y en un poema se afirma: “Ahí donde la justicia está atada, nadie se acuerda del bien común”. Caracterizan a la tiranía la soberbia, la vanidad y la avaricia. En contraposición a la seguridad predomina el temor. Se lee: “Buscando solo el bien propio, en esta tierra se somete la justicia a la tiranía y por esta vía, llega la muerte”
El campo y la ciudad se encuentran semi abandonados, dominados por la discordia, el crimen y la guerra. Se retratan abusos por doquier, en especial contra los vulnerables, niños, mujeres. Lorenzetti pintó la vida en tonos oscuros.
La justicia es un tema central para distinguir entre el buen gobierno y el mal gobierno. De ahí la importancia de su independencia y su correcta impartición.
Ojalá los gobernantes de hoy aprendieran de esta pintura, de la importancia, de la justicia, la seguridad y la concordia para un buen gobierno y del riesgo de someter a la justicia propiciando la discordia y el temor, características de un mal gobierno.
Por Martha Bárcena Coqui
@Martha_Barce
Embajadora Eminente
