Yacía en un hospital de Monterrey un ranchero norteño, víctima de la peor de las etapas de la diabetes. Y díjole el galeno:”Le tengo dos noticias; una buena y otra mala. ¿cuál quiere que le diga primero? No, pos la mala, respondió el hombre. Tenemos que cortarle las dos piernas . -¿Inevitable?- Inevitable. La opción es la muerte. -Y, ¿cómo cuál puede ser la buena? -Que en el piso de abajo hay un paciente que le ofrece quinientos pesos por sus botas”.

El cuento -viejo, ya sé-, define muy bien el tono que predomina en las relaciones de México con los Estados Unidos.El presidente Trump suele darle a los mexicanos un caramelito y en seguida un garrotazo. La frase preferida de que en nuestro país quien gobierna son los carteles del narcotráfico viene siempre precedida de un elogio a la presencia grata y gentil de la presidente con A de mujer, a su voz y prestancia.

De aquí para allá funciona la misma mecánica. Cada vez que la señora Scheinbaum habla con Donald Trump, ya sea por teléfono o en el palco de honor de alguna copa del Mundo, el resumen que ella hace es que el diálogo fue cordial y sincero. Luego viene algún ramalazo en forma de acciones del ICE contra nuestros connacionales.

La más importante de las recientes muestras de esta inequitativa relación, nos la dieron por boca de Marcelo Ebrard, que luego retomaría la señora presidente: Trump decidió no abandonar el tratado de libre comercio que tienen los dos países y el Canadá, lo cual es a todo dar; simplemente lo someterá a discusiones anuales para que siga en vigor o a los diez años se muera de causa natural, como dice su texto.

La maquila de armado de automóviles sigue y seguirá próspera en México, nos dicen aquí. Allá, Trump anuncia que, gracias y a consecuencia de sus aranceles, Toyota anulará sus operaciones en México para edificar en Estados Unidos la fábrica de automóviles más grande del mundo.Si le suena, es lo que el mentiroso gobernador de Nuevo León, Samuelito, había anunciado a toda trompeta iba a hacer Elon Musk en nuestro norteño estado.

Tenemos el mejor trato comercial, sigue diciendo Ebrard, y Pácatelas, viene un diez por ciento adicional de las tarifas. A partir de agosto, los ganaderos mexicanos podrán vender de nuevo sus reses al mercado del Norte, porque allá supuestamente ya dominaron la plaga del gusano barrenador, y la carne se está poniendo cara. Simultáneamente anuncia Trump que está considerado ponerle un arancel especial a las lechugas mexicanas, que según los estudios de allá, han causado la más terrible diarrea colectiva, especialmente entre los clientes de Taco Bell.

Donde las dan, las toman, suele decir la picaresca española en las novelas ejemplares de Cervantes. En México lo traducimos por el que nadie da brinco sin huarache.

PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO, PORQUE NO DEJAN ENTRAR SIN TAPABOCAS:Todos los años, los periodistas acreditados en la Casa Blanca -una especie de élite en el gremio- tienen en Washington una cena a la que suele asistir el presidente de su país. Es una tradición que, aparte de premiar a los compañeros más destacados, toda la discursiva esté dirigida a la crítica y la sátira del presidente.

La cena de este año inició el 1 de abril pasado: terminó cuando comenzaban los discursos, porque si ustedes se acuerdan, un supuesto terrorista loco trató de entrar al salón de la ceremonia en el hotel Washington Hilton. Fue sometido por agentes de seguridad y algunos tiros de pistola se oyeron, causando pánico en las mesas de la cena. Nadie salió herido, todos fueron evacuados y  se anunció que la cena se cancelaba y pasaba a otra fecha.

Esa fecha fue el pasado viernes en el hotel Waldorf Astoria, y no hubo la usual sátira del presidente. Por el contrario, la agresividad estuvo en la hora y cuatro minutos que duró el discurso de Trump. Nada nuevo: la usual crítica a la prensa de su país, diciendo que el 93% de los presentes no lo querían y publicaban ataques que calificó de fake news, mientras el país iba ganando todas las guerras, progresando internamente de manera sensacional, y totalmente volcado en su favor.

Hacia el final, Donald Trump, en lo que dijo era una primicia, anunció que presentará su candidatura para la reelección a la presidencia: el dijo que sería su cuarta presidencia, porque la segunda se la robaron en las elecciones ante Biden. Desde luego, la Constitución establece que una persona sólo puede ser dos veces presidente de los Estados Unidos.

Ante este anuncio sólo tenemos que recordar que en esa cena tradicionalmente se hacen muchas bromas y se dicen muchos chistes. Empero, no vaya a ser que esa frasecita de que “no me vengan conque la ley es la ley” sea producto mexicano de exportación.

felixcortescama@gmail.com

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