Ecos y reflejos del evento de Sheinbaum en Monumento de la Revolución: Karl Kraus
Como ustedes ya conocen y saben que tenemos observadores en todos lados , tanto con los de aquí los de allá y los más lejanos, a casa de la tiznada: estos Voyeurs políticos , no se les pasa nada y se fueron no solo al monumento a la Revolución sino a cada una de las plazas del país este en y este es su análisis de los argumentos originales y la realidad.
I.—El argumento original Sobre la «Cohesión Interna» y los Fieles de AMLO
«La narrativa oficial insiste en presumir una «cohesión interna» que solo existe en las infografías del partido. En la realidad secular, el Monumento a la Revolución fue el escenario de una tregua armada muy frágil. Tras bambalinas, los seguidores de la vieja guardia —los puros del obradorismo radical— miran con desprecio los modales tecnocráticos del nuevo gabinete y el desembarco masivo de los conversos del PRIAN y de emeceistas.
No hay unidad; hay una guerra de guerrillas.
Sin unidad interna donde los viudos políticos de Palenque intentan sabotear cada nombramiento, operando bajo la sospecha paranoica de que el «segundo piso» es en realidad una demolición encubierta del legado del patriarca. La concentración no fue un despliegue de amor militante, sino un pase de lista obligatorio para medir cuántas facciones están dispuestas a rebelarse antes de 2027.
II.- Sobre la Narrativa y la Incapacidad (traición) o las dos cosas de Jesús Ramírez Cuevas.
El argumento original: Una operación política cuidadosamente diseñada para colocar a la mandataria en el centro de la agenda nacional. La realidad e: una coreografía nacionalista que intenta llenar el vacío dejado por la alarmante incapacidad de Jesús Ramírez Cuevas para controlar la narrativa gubernamental. El otrora infalible estratega de la propaganda oficial ha perdido el toque mágico; la maquinaria de comunicación que antes dictaba la agenda nacional con un solo adjetivo matutino hoy luce lenta, torpe y rebasada por las crisis de seguridad y las filtraciones internas del propio movimiento. Ante la ineficacia (o traición) de Ramírez para contener los daños y apagar los fuegos de la discordia doméstica, el gobierno se ve obligado a recurrir al viejo truco analógico: movilizar masas al Monumento a la Revolución para que el ruido de los tambores tape el descontrol de la comunicación oficial. Si la narrativa ya no se puede ganar con argumentos en los medios, se intenta aplastar con decibelios en la plaza pública.
III.- El evento fue una demostración de fuerza política y defensa de la soberanía frente a Washington y Donald Trump.
Llamar «demostración de fuerza soberana» a llenar la plaza con autobuses financiados por el erario es como decir que un concierto de rock fue un éxito porque el artista compró todos los boletos. La «firme defensa frente a Washington» durará exactamente hasta el próximo tuit de Trump amenazando con aranceles u otras medidas como la del gas u otra lista de funcionarios narcos en el gobierno, momento en el cual la soberanía nacional volverá a su estado natural: una meticulosa operación de contención migratoria en la frontera sur disfrazada de «humanismo mexicano». No es soberanía, es retórica para consumo interno; el nacionalismo en México siempre ha sido el mejor sustituto ante la falta de un buena administración de la economía y presupuesto nacional.
IV.- El argumento original: La mandataria mostró cohesión interna, unidad y capacidad de organización territorial bajo su conducción.
nuestros Criptoanalistas Políticos: manifiestan que hasta los analistas más ingenuos celebran la «capacidad de convocatoria y organización territorial», omitiendo olímpicamente la logística del acarreo místico. La verdadera fuerza del movimiento no radica en la ideología, sino en la infalible «operación torta y refresco». Las huestes de Morena no marcharon movidas por el Tratado de Libre Comercio, sino por el miedo a que el coordinador de zona les borre el nombre de la lista de asistencia. El Monumento a la Revolución no atestiguó la «unidad del proyecto», sino el pase de lista de los gobernadores, miembros del gabinete y del partido que necesitan purgar sus deudas públicas aplaudiendo a rabiar bajo el sol.
V.- Sobre «La ruta electoral hacia 2027 y el fin del informe»
El argumento original: El evento representó una operación política para colocar a Sheinbaum en el centro de la agenda y arrancar la ruta hacia 2027.
Nuestra visión es que el «Informe de Avances» haya mutado en el arranque de la campaña electoral de 2027 —con un año de anticipación— es la prueba reina de que en este gobierno los resultados son un trámite estorboso
¿Para qué perder el tiempo rindiendo cuentas sobre hospitales sin medicina, los desaparecidos, las carreteras con baches si podemos pasar directo a la repartición de candidaturas?
El evento no fue un informe, fue la apertura oficial del mercado de subastas para entre otras candidaturas las de las Pluris. Sheinbaum no se colocó en el centro de la agenda por sus logros de infraestructura, sino porque es la única que tiene el bolígrafo que decidirá qué camaleón del presupuesto comerá del erario los próximos tres años.
Un Remate Corto y fuerte a la portería (Ideal para estar a tono con el mundial de futbol .
«Traducción simultánea del informe: Dice la versión oficial que «México no aceptará injerencias externas en sus asuntos internos». La traducción real para los voyeurs políticos es: ‘Déjennos operar el reparto de candidaturas para 2027 en paz, que bastantes problemas tenemos ya alineando a los conversos del PAN los duros de Amlo y los tarugos como para tener que lidiar también con las llamadas de Washington’.
y el pecado de este domingo fue cambiar la rendición de cuentas por un gigantesco mitin de precampaña pagado por el pueblo bueno y sabio ».
VI.- De acuerdo al evento mundial del futbol hacemos un remate a gol.
«La Traducción de nuestros: Zorros de Contrainteligencia y Criptoanalistas Políticos: del texto oficial del evento informe donde celebra que la Cuarta Transformación mantiene su «capacidad de organización territorial bajo la conducción presidencial».
Los voyeurs políticos, que todo lo ven y todo lo anotan, tienen otros datos: el evento fue un costoso tanque de oxígeno para un aparato de propaganda en crisis y una desesperada exhibición de fuerza para apaciguar las encarnizadas peleas internas entre los puros de AMLO y los recién llegados del pragmatismo. Al final, como siempre dicta la sabiduría popular, «se dice el pecado, pero no el pecador». Guardaremos el secreto de qué gobernadores se estaban picando los ojos en el presídium y qué voceros ya no controlan ni los tuits de su propia oficina, mientras el equipo de electoral sigue aplaudiendo a rabiar, ajeno a las fracturas del palacio, con tal de que no lo bajen de la tómbola de 2027».
K. K.
Aclaración, no pedida, pero por si las moscas.
«…Al revisar el calce del documento, nuestros Analistas de Contubernios notaron una anomalía gráfica perturbadora: el espécimen fue sellado con una grotesca e irónica doble «K». Como bien enseñó Voltaire, el poder absoluto adora los símbolos solemnes y las liturgias sagradas, pero el ridículo ciudadano siempre los delata.
En esta ocasión, la doble «K» no es un error de tinta ni una concesión al régimen; es el código de barras de la resistencia humorística, la bofetada tipográfica con la que los observadores independientes bautizan la decadencia del oficialismo. Es la marca con la que el ingenio popular reduce el discurso gubernamental a su verdadera esencia escatológica, recordándole al neófito radical que sus intentos de sonar purificado solo provocan carcajadas en la plaza pública.
Utilizar la doble «K» es el recordatorio de Karl Kraus (Austria, Siglo XX): que Mediante su revista satírica Die Fackel (La Antorcha), desnudó la hipocresía, la propaganda bélica del gobierno y la corrupción de los intelectuales de su época. Se ganó el odio simultáneo del ejército, los políticos y la prensa, sobreviviendo a interminables demandas judiciales y amenazas de muerte.
Y como Karl Kraus con antecedentes de retar al poder ratificamos que no les tememos, de que sus amenazas a 135 decibelios naufragan ante la risa de los sabuesos de contrainteligencia. Al final, se confirma el teorema: se dice el pecado, pero no el pecador, aunque la firma de los poderosos huela a la más rancia descomposición del presupuesto y la tipografía ciudadana se encargue de restregárselos en la cara.
K: K:
