septiembre 24, 2026

Escuelas sin celulares, un gran acuerdo

La secretaría de educación pública en unidad con los 32 secretarios de educación en las entidades, acordaron restringir el uso de teléfonos celulares en las escuelas, lo mismo en las aulas que en patios u otras instalaciones del plantel.
En la educación básica (preescolar, primaria y secundaria) la norma es prohibitiva, sin excepción se impide el uso de estos equipos por parte de la comunidad educativa, sean maestros o alumnos.
En la educación media superior (prepas y tecnológicas) las limitaciones son consensuadas, algo así como un reglamento de uso en aulas y otros espacios educativos.
En los niveles de educación superior no hay prohibición, se alienta el uso con fines educativos, como herramienta didáctica.
Las restricciones mayores aplican en educandos de 3 o 4 a 15 o 16 años, cuando se concluye la educación básica.
No se trata de eliminar la presencia de esta tecnología, se busca su uso adecuado, como herramienta pedagógica, didáctica o para aspectos de seguridad y emergencias; nadie en su juicio está en contra de la aplicación de estos y otros recursos de las TIC en el ejercicio del proceso de aprendizaje.
Las justificaciones responden al desarrollo psicológico, intelectual, cognitivo, emocional, social y de integración, nada que no se haya planteado con anterioridad como algo urgente, tampoco algo que sea ajeno a la mayoría de los países con mejores estándares educativos que México.
La tecnología de los celulares, las tabletas, las pantallas, lap top y otros recursos no es perniciosa por sí misma, el uso que se da de ella es el que afecta el desarrollo armónico e integral de los educandos.
Las disposiciones restrictivas alcanzan a los docentes; también es positivo, es innegable que muchos educadores pierden minutos u horas del turno educativo por estar pegados a alguna red social, son tan adictos que no evitan subir contenidos pueriles en horarios laborales en sus redes personales.
El decreto es plausible, la prohibición busca evitar el uso lúdico, recreativo y de entretenimiento, no así el uso didáctico o con fines educativos.
Es momento que la investigación educativa se centre en las tecnologías basadas en el internet y la Inteligencia Artificial (IA). Desarrollar estudios sobre los cambios en la atención, en la comprensión lectora, el razonamiento lógico matemático y en la interpretación, aplicación e innovación de los conocimientos adquiridos en nuevos conocimientos, en los debates sobre la sostenibilidad del entorno, los aspectos socioemocionales de la familia y la comunidad como detonantes de violencia y los potenciales desarrollos armónicos de los educandos.
El debate en contra de la disposición puede surgir de agrupaciones quienes demanden mayor supervisión de sus menores, por padres obsesivos que se convierten en castrantes de sus hijos, pero la solución a eso es fácil, las cámaras de videovigilancia, compradas y sostenidas por la misma comunidad resuelven la necesidad de la protección excesiva.
Quitar los celulares y otros dispositivos del entorno de aprendizaje formal en los educandos es una gran decisión, ahora sigue ampliar el uso formal, técnico, académico y ordenado de las tecnologías y sus aplicaciones en el proceso educativo.
Es momento de exigir internet, computadoras, proyectores, pantallas y otras formas de dispositivos, además de aplicaciones para utilización didáctica de uso libre para la planta docente. Esto para cumplir con una educación de calidad y vanguardia en la cual el desarrollo armónico de los alumnos se complemente con recursos de avanzada y calidad mundial.

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