Tiempos de venganza
México y particularmente Sinaloa, han estado sufriendo una serie de crisis y
problemas socio-políticos, frutos de decisiones muy personales de los
gobernantes que han incidido en la vida y en el futuro de los ciudadanos,
sus familias y sus organizaciones; muchas de esas decisiones han estado
inspiradas, en forma muy negativa por las intenciones de vengar agravios,
reales, supuestos o inventados, que han llevado del ámbito personal e
ideológico a niveles de política nacional y hasta familiar.
Sin pretender remontarse a otros actos de años atrás, en los que también se
habla de otras venganzas, véanse las actitudes de Andrés Manuel López
Obrador cuando fue derrotado por Felipe Calderón Hinojosa en las
elecciones de 2006 a la Presidencia de la República, después de lo cual
inició un constante proceso de venganza personal contra el gobierno, contra
los órganos electorales, contra el PAN, la prensa y todo aquel que apoyara
al régimen que él consideraba “espurio”. Denostó al Presidente y sus
políticas hostigándolo con marchas, protestas, toma de calles, carreteras y
edificios públicos y festinó constantemente el combate a la delincuencia
organizada ordenada por el Presidente Calderón, principalmente en
Michoacán, argumentando que la aprehensión de los líderes de los grupos
delictivos todo lo que ocasionaba era “dar golpes al avispero” pues salían
muchos otros jefes igual de peligrosos.
En 2012, el PRI recobró el gobierno nacional con el Presidente Enrique
Peña Nieto quien tuvo colaboradores muy señalados de corrupción, con
políticas deficientes y sin decidirse a continuar la lucha contra la
delincuencia organizada que empezaba a integrarse en grupos con mucho
poder en armas, dinero y gente, y que además se infiltró en los ámbitos de
su gobierno, por lo que se supone acordó protección con AMLO a cambio
de no obstruir su elección.
López Obrador tuvo su momento en la elección de 2018 cuando ganó la
Presidencia de la República y a partir de ahí llegó también su oportunidad de
“satisfacer su necesidad de vengarse”, utilizando toda la fuerza del gobierno
pues pudo controlar al Poder Legislativo y destruyó los organismos ciudadanos independientes, además, con ciertos acuerdos, utilizó a su favor
el “poder de los narcotraficantes” a quienes les dio “manga ancha” para que
actuaran dentro y hacia afuera del país. Con su política de “abrazos no
balazos” los protegió y aprovechó electoralmente los recursos para favorecer
a su partido Morena, a sus colaboradores y familiares; favoreció también a
los narcotraficantes “enviando” miles de migrantes de otros países a lafrontera con EU, facilitándoles los procedimientos aduaneros y militares, sin
percatarse, o tal vez a sabiendas, de que estaba ocasionando un problema
mayor para México con una reacción de Estados Unidos, como así ocurrió.
AMLO “se vengó” de todo y de todos, “desbarató” al INE y al TRIFE, logró el
control total del Congreso, destruyó al Poder Judicial porque no acataba sus
“disposiciones presidenciales”, militarizó al país otorgando al ejército obra
pública, las aduanas, los puertos, los aeropuertos, etc. utilizando mandos y
soldados que le sobraban pues el combate a los delincuentes no se estaba
llevando a cabo; además “logró” el apoyo popular para él y su partido con el
reparto indiscriminado de recursos públicos a la población, a costa de un
debilitamiento de la educación, de la salud y de la economía en general,
pues la inversión privada, nacional y extranjera no llega y no crea empleos
ante la inseguridad y el desorden.
Ésta crisis de venganza tuvo su clímax con la traición perpetrada entre los
grupos de delincuentes cuando el grupo del Chapo Guzmán y familia
traicionaron al capo mayor, el Mayo Zambada, a quien secuestraron y
entregaron a las autoridades de EU a cambio de protección y perdón,
iniciando así un largo periodo de venganzas que han costado miles de
muertes, desaparecidos, heridos y aprehendidos, lo que todavía se resiente
en todo Sinaloa y en todo México, en lo que quedó involucrado el gobierno
del Estado.
La Presidente Sheinbaum ha continuado con esas políticas “vengativas”;
sigue el acoso contra la iniciativa privada, contra la prensa y la oposición,
contra Estados Unidos por lo de Cuba y Venezuela, contra España y contra
Hernán Cortez “para vengar a Cuauhtémoc”; aunque se han encontrado con
“la horma de su zapato” con EU y el Presidente Trump, quien también tiene
agravios que vengar contra estos gobiernos de Morena.
Son pues, tiempos de venganza.
