“Táctica” y “estrategia” forman parte de la terminología militar en el libro El arte de la guerra de Sun Tzu.

La estrategia es un plan a largo plazo, por lo tanto te permite ir trazando objetivos e ir definiendo cómo trabajar para alcanzarlos. Las tácticas son los pasos y las acciones individuales que llevarás a cabo para llegar hasta el objetivo trazado.

En El arte de la guerra, Sun Tzu escribió: “Todos pueden notar las tácticas de mis conquistas, pero ninguno puede ver la estrategia que lleva a la victoria”.

Sun Tzu sostiene que, si bien las tácticas son más concretas y fáciles de ver, una estrategia general es igual de importante.

Pero no solo quienes aspiran a un cargo público hacen uso de estos recursos, aquí de te dejo un ejemplo de cómo se puede aplicar la «Táctica y estrategia» según Mario Benedetti:

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme con vos mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

En política como en el amor, no se trata de un proceso inmediato; para construir una relación significativa se requiere tiempo, dialogo, comunicación efectiva, planificación y esfuerzo.

Resumiendo: Estrategia = el objetivo general y la lógica de largo plazo. Táctica = la acción concreta usada para ejecutar esa estrategia.

Aquí te comparto algunos recursos que suelen usarse en comunicación como táctica y estrategia para posicionar un mensaje.

Martillo: repetir constantemente una idea hasta fijarla en la audiencia.

“Poco ruido y muchas nueces”: hacer más y presumir menos, es decir, privilegiar resultados sobre espectáculo.

Cortina de humo: lanzar un tema secundario para desviar la atención de otro problema.

Agenda setting: decidir de qué temas hablar para influir en lo que la gente considera importante.

Framing (encuadre): presentar un hecho desde cierto ángulo para moldear la percepción.

Storytelling: comunicar mediante historias emocionales y humanas.

Spin doctoring: reinterpretar hechos negativos para favorecer una narrativa.

Control de daños: minimizar impacto de crisis o escándalos.

Narrativa del enemigo: crear un adversario claro para cohesionar seguidores.

Apelar al miedo: usar amenazas o riesgos para movilizar opinión pública.

Apelar a la esperanza: centrar el discurso en aspiraciones y futuro.

Humanización: mostrar cercanía, vida cotidiana o emociones del personaje público.

Testimonio o vocería: usar figuras creíbles o populares para respaldar un mensaje.

Astroturfing: aparentar apoyo ciudadano “espontáneo” cuando en realidad está organizado.

Dog whistle: mensajes con doble significado dirigidos a grupos específicos.

Ventana de Overton: mover gradualmente lo que la sociedad considera aceptable discutir.

Microsegmentación: adaptar mensajes distintos para públicos distintos, especialmente en redes.

Viralización emocional: usar enojo, humor o indignación para maximizar difusión.

Silencio estratégico: no responder para evitar amplificar un tema.

Nos seguimos leyendo.

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