Los representantes de casilla de el PAN (I de III)
Curiosamente, en nuestra lengua española los sitios en los que se recibe el voto de los ciudadanos en días de elecciones, son conocidos con diversos nombres. En algunos países se les conoce como “precintos”. En otros se les llama “colegios electorales”. También se les da el nombre de “centros de votación”. En México se les denomina simplemente “casillas electorales”. Y a quienes en representación de partidos o candidatos vigilan el legal desarrollo de la votación, se les ha dado en llamar “casilleros”.
En los muy difíciles tiempos de Acción Nacional, que la politóloga Soledad Loaeza llamó “la larga travesía por el desierto”, cuando el PAN participaba en elecciones hacía grandes esfuerzos por tener una adecuada cobertura de representantes de casilla, lo cual –sin recursos— casi siempre lograba.
En aquella añorada época épica del PAN, sus representantes de casilla tenían fama de ir bien preparados y de que desempeñaban su tarea cívica con mucha entereza y valor ciudadano.
Acción Nacional nombraba como sus representantes de casilla desde luego a sus propios militantes, entonces estatutariamente denominados “miembros activos”, quienes veían como lo más natural y elemental cumplir con esta importante labor al servicio del partido (que en realidad veían como de servicio a México); además ellos mismos personalmente se encargaban de convencer a más personas (entre familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo) para que aceptaran esa honrosa aunque ardua tarea, que no pocas veces cumplían de manera literalmente heroica.
Después, poco a poco en algunas plazas y de manera más acelerada en otras, lamentablemente las cosas empezaron a cambiar. A cambiar para mal, hasta convertirse este aspecto crucial en la actividad político-electoral del partido en uno de sus puntos más vulnerables, con grave riesgo de su futuro, que lo pude llevar al desastre. Como desgraciadamente acaba de ocurrir en Coahuila.
El tema da para mucho y lo continuaremos abordando en siguientes entregas. Algunas de las cosas que aquí se dirán, es probable que sorprendan a no pocos. Pero infortunadamente es la triste realidad que hoy vive el partido.
