Las elecciones intermedias 2021 y 2027
Del 2018 al 2021 Morena poseía la mayoría calificada en el Congreso de la Unión. AMLO supuso que esa mayoría continuaría después del 2021
Las elecciones del 2021 cambiaron la correlación de fuerzas en el país. Las intermedias del 2027 parecen encaminadas a lograr lo mismo. Las elecciones del 2021 marcaron la primera vez que López Obrador, siendo presidente, autorizó el pacto de la alianza estratégica que definirá toda su gestión.
Pensando que aseguraría la hegemonía política de Morena durante tres, cuatro o más sexenios, acordó compartir el poder con los cárteles del narcotráfico para arrasar en las elecciones. Sin embargo, cometió un error de cálculo. Concentró el pacto con el crimen organizado en el esfuerzo por ganar las 17 gubernaturas, suponiendo que Morena era capaz, por sí sola, de retener, o ampliar, el número de sus curules en la Cámara de Diputados.
Del 2018 al 2021 Morena poseía la mayoría calificada en el Congreso de la Unión. AMLO supuso que esa mayoría continuaría después del 2021. Se equivocó. En las elecciones del 2021 Morena perdió la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, por descuido combinado con arrogancia. Pero sí arrasó en las gubernaturas, gracias a la alianza con el narcotráfico. Ganó 13 de las 17 en competencia.
La elección de diputados y alcaldías en 2021 arrojó lecciones importantes sobre lo que es Morena internamente, y cómo funciona en procesos electorales. La Ciudad de México es emblemática de sus fortalezas y debilidades. Siendo el útero del morenismo nacional, su fuerza se había demostrado desde 1997.
En el 2021 sufrió su primera gran derrota electoral, siendo Sheinbaum la jefa de Gobierno. Perdió la mayoría de las Alcaldías en ese año. ¿Cómo se explica esto? Varios factores contribuyeron a esa derrota. En primer lugar, la notoria falta de liderazgo partidista y de astucia política de Sheinbaum.
En segundo lugar, los grupos internos de Morena no la consideraban su líder y, por tanto, avanzaban agendas propias sin considerarla o de plano operaron en su contra. Y, tercero, la corrupción de los gobernantes morenistas ya era noticia de todos los días. La confabulación de estos elementos contribuyeron a que hubiera una ola de votos en contra de Morena en la ciudad. Ni siquiera era por la genialidad de la oposición. Era debido principalmente a los errores de Morena.
Para Morena, el resultado de esas elecciones fue agridulce. Ganó gubernaturas que nunca había tenido, pero perdió la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.
Ya no podía avanzar en las transformaciones constitucionales que añoraba. AMLO aprendió la lección. Se preparó para evitar que sucediera lo mismo en el 2024. Aparte de ampliar los programas sociales para justificar la entrega de dinero en efectivo a millones de personas más, promovió deliberadamente la precarización económica nacional para aumentar y justificar la dependencia de amplios sectores sociales a los apoyos federales.
Y funcionó. Porque pudo crear la impresión entre amplios sectores de que la diferencia entre sobrevivir o morir era en razón de los apoyos de este gobierno. Además, endeudó al gobierno federal para disponer de amplios recursos para asegurar acciones efectistas cuyo propósito era consolidar sus votos.
Por último, extendió el alcance de la alianza de Morena con los cárteles, pero ahora asegurando que aportaran votos y dinero no sólo a la candidatura presidencial y gubernaturas, sino también para senadores y diputados.
Corrigió su error de tres años antes. Junto con sus votos, añadió la compra de las voluntades de Consejeros del INE y Magistrados del TEPJF. Logró el círculo completo para la imposición perfecta. La sobrerrepresentación de Morena en el Congreso era simplemente una consecuencia de todo lo anterior.
La elección intermedia de 2027 presenta una nueva oportunidad para cambiar la correlación de fuerzas nacional de manera importante, a favor de la pluralidad. El país ha entrado en una fase de crisis política y económica extendida y profunda en los últimos seis años, desde el año 2021.
AMLO ya no es el presidente, y vive sus años más negros. Su capacidad de maniobra se ha reducido notoriamente, aunque mantiene la atención y el oído de su sucesora. Sheinbaum es la presidente cuyos números de aceptación están en caída. Su falta de empatía es su característica central, y su debilidad política dentro de las filas morenistas destaca.
Simplemente hay que ver la guerra civil interna cuando menciona el nombramiento de candidaturas para confirmar que no existe un centro coordinador y controlador del proceso de selección. Sheinbaum es una presidenta con fuerza burocrática pero sin el poder político que se requiere para gobernar con eficacia. En la Ciudad de México, Morena no le hace caso. Está en rebeldía.
El conflicto con Estados Unidos es el problema existencial central del gobierno de Sheinbaum. Abarca todos los ámbitos de la relación entre unos vecinos disgustados. Migración, economía y comercio, seguridad, diplomacia, relaciones internacionales son los temas en permanente conflicto.
Estados Unidos está activamente socavando la capacidad de Sheinbaum para gobernar exitosamente a México, al poner en el centro del debate la alianza con el narcotráfico, heredado de la presidencia de AMLO. Esa realidad condiciona toda la relación.
La economía está estancada, aunque no esté en recesión. Pero el estancamiento habla de un país que no tiene un futuro claro ni un camino de salida de la precarización económica que fomentó deliberadamente AMLO.
Sheinbaum hace reuniones constantes con empresarios, quienes tampoco ven claro el futuro, y por eso dicen que van a invertir, pero no lo hacen. Su reticencia se debe, también, a la falta de seguridad jurídica y la corrupción galopante de funcionarios morenistas.
Cada vez que se habla de “un juez del acordeón”, el país retrocede. La deuda, contratada por AMLO para ganar la elección del 2024, es un ancla alrededor del cuello del país, y aprieta cada día más y más. Los programas sociales crecen en la medida en que aumenta el temor de Morena de sufrir una derrota electoral en el 2027. Y provocan más ahogo financiero y fiscal.
Y finalmente, está el elefante blanco en la sala: PEMEX, que mata todo lo que toca. PEMEX le quita su viabilidad al país entero, e impide poder ofrecer salidas racionales y posibles a la nación.
Morena sugiere, implícitamente, que si el hundimiento de PEMEX provoca el fracaso del país, ¡esa soberanía bien lo vale! En 2027 el país tiene una presidenta debilitada, en guerra con su propio partido, enfrentada a Estados Unidos por la alianza con los cárteles y con una economía que no ofrece un futuro al país, mientras la corrupción va permeando como la actividad central de los gobernantes morenistas.
¡Vaya que el escenario ha cambiado entre el 2021 y el 2027! Esto permite afirmar que existen las condiciones para la creación de una nueva correlación de fuerzas en el país, marcada por una nueva pluralidad.
Es una oportunidad para quienes tengan la visión de apreciar la situación que se avecina, y para aprovecharla. La clave está en la concertación de fuerzas políticas y sociales para construir un nuevo bloque gobernante capaz de elaborar el mapa de ruta para salir de una situación que amenaza con destruir la República.
Y para ofrecer una salida democrática, que salde cuentas con el pasado, y avance en la gobernanza de una nueva etapa del país, respetando su valiosa inteligencia y diversidad.
POR RICARDO PASCOE PIERCE
COLABORADOR
ricardopascoe@hotmail.com
@rpascoep
