noviembre 4, 2026

La libreta con los moches y los fantasmas del pasado

El síndrome del declive: Ramírez Cuevas degrada la investidura y Sheinbaum lo permite

«Ver lo que uno tiene delante de las narices requiere una lucha constante.»

— George Orwell, In Front of Your Nose (1946)

UNA LIBRETA, UN CELULAR Y HALLOWEEN

El martes amaneció con una libreta. En un video que Latinus fecha el 16 de febrero de 2026, Guadalupe

Taddei, entonces presidenta del INE, y su contratista favorito, José Alfredo Hernández Casillas, hacen

cuentas de contratos de la autoridad electoral. Entre ellos, el de la credencial para votar: hasta 71 millones

de dólares, vigente hasta 2031.

Esa misma mañana, en Palacio Nacional, un reportero reprodujo desde un celular un audio de Vicente Fox:

«hice que ganara Calderón, aunque no es muy democrático decir eso». La Presidenta lo calificó de terrible

y dijo que eso les daba la razón, aprovechando que en estos días los fantasmas están de moda.

Nuevamente se repite el método cuatrotero. A un monumento a la corrupción se le combate con

babosadas del pasado. El nivel ya es de preparatoriana: le preguntan por la tarea de hoy y responde con

lo que otro hizo hace veinte años. De Jesús Ramírez Cuevas, a quien se atribuye la línea de Palacio, no se

podía esperar más: degrada la figura presidencial, y Sheinbaum lo permite.

EL MONUMENTO A LA VISTA DE TODOS

El monumento tiene planos. Latinus cuenta al menos 245 millones de pesos en contratos de Cajas Graf

con Taddei, entre el INE y el instituto electoral de Sonora. En 2025, el INE adjudicó directamente 197.6

millones a Cajas Graf y Corporativo Zeg. Jonathan Navarrete figuraba a la vez como chofer de Taddei y

apoderado legal de Zeg.

La revisión alcanza contratos por 1,803 millones y 17 estados. La Auditoría Superior identificó a dos grupos

empresariales con 8,870 millones en operaciones con entidades públicas desde 2014; 3,790 millones

salieron de organismos electorales locales.

Luego está lo que ningún expediente explica mejor que la voz atribuida al contratista: «Los dos hijos tienen

casa gracias a esto». Latinus documenta una mansión en El Pedregal, un departamento de 15 millones de

pesos y París.

Nadie ha sido sentenciado, y Taddei sostiene que actuó con probidad. Pero treinta funcionarios ya

renunciaron, y los diez consejeros del INE acordaron denunciar ante la FGR.

1.LOS PRETEXTOS DE UNA PREPARATORIANA

Conforme se acercan los videos, la culpa se aleja del presente. Primero Taddei no era de Morena: salió de

una tómbola. Después venía de Sonora y del Consejo de Lorenzo Córdova. Luego fueron más de dos

décadas de coyotaje, el Pacto por México y, el martes, Fox.

Sin duda hay que auditar a Córdova, quien dice no tener nada que temer. Pero un culpable anterior no

absuelve al presente. Y Fox no es noticia: ya en 2024 admitió que operó en 2006, aunque negó el fraude.

Su confesión no devuelve un peso al INE ni explica una sola línea de la libreta.

Contra las raterías de ocho años, la Presidenta opone las de hace veinte. Dijo que para ellos gobernar era

un negocio, para los hijos de Marta Sahagún. Lo dijo días después de que circulara la voz que habla de los

hijos de Taddei. Otro sexenio, otros hijos, el mismo negocio.

EL CLAMOR POPULAR: CÁRCEL Y DEVOLVER EL DINERO

La pregunta ciudadana ya no es quién nombró a Taddei. Es cuándo pisa la cárcel y cuándo vuelve el dinero.

Cada video de Latinus la hace más fuerte. Hasta Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de Morena en

San Lázaro, dice que debe ir presa.

Sobre la libreta, Sheinbaum hace mutis: turna el asunto a la Auditoría Superior y deja lo demás para

después. Si hay delito, a la FGR; si hay falta administrativa, a la instancia que corresponda. En esa ruta no

aparece la devolución del dinero. Cada vez es más evidente la pequeñez de esta mujer frente al tamaño

del cargo y a lo escandaloso de su movimiento.

Orwell sabía que quien controla el presente quiere controlar también el pasado. Pero esta vez el presente

cabe en una libreta, y ningún audio de 2006 la borra. Cárcel y dinero de vuelta es el reclamo popular. Lo

demás es otro rollo de Jesús Ramírez en boca de Sheinbaum, que solo logra empequeñecer aún más la ya

deteriorada imagen de la heredera de López Obrador.

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