¿Está Morena realmente acabado?

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La imagen y la simpatía popular por Morena, por el Peje y por Sheinbaum se están deteriorando en los últimos meses, por diferentes razones. Y ante este fenómeno podemos preguntarnos: ¿Está Morena realmente acabado, podemos contar con eso y ser optimistas que caerán del poder, ante las votaciones de 2027 y 2030?

Esta reflexión es muy importante para las acciones que individualmente, como sociedad civil con sus organizaciones o en partidos políticos se pueden planear y llevar adelante. Y eso porque de pronto se ven personas demasiado optimistas pensando y diciendo que se acabó Morena, que ya “nadie les hace caso” y que su gobierno “comunista” se ha desmoronado y volvemos a la libertad que teníamos antes en lo que los morenistas insisten en llamar período neoliberal. Veamos, porque la simpatía, apoyo popular y expectativas de voto para Morena, siguen siendo muy grandes.

Para pensar y quizás planear qué vamos a hacer en los próximos meses respecto al gobierno, al poder judicial y al poder legislativo, abrumadoramente controlados por Morena y muchos fieles subordinados a lo que les ordene desde arriba, en especial si esas órdenes llegan desde Palenque, hay que ser realistas. De otra manera podemos caer en ideas y acciones políticas que se verán inútiles ante los controles del Peje y sus cómplices en la alta política nacional.

Realmente, es cierto que muchas personas que creían ciegamente en las supuestas bondades de la que autodenominada cuarta transformación, se han ido dando cuenta que ese cuento de hadas es falso, que el país no se transforma para bien, sino para mal. Que caen muy bien los dineros regalados en los famosos programas sociales, pero que la inseguridad es muy grave, que efectivamente los servicios médicos carecen de los indispensables materiales, mantenimientos y sobre todo medicinas. 

Ven que falta trabajo formal, que las grandes obras faraónicas simplemente no sirven y cuestan miles de millones. Que las ofertas mentirosas de ayuda a la población se van poniendo en evidencia de su falsedad. Que la evidencia (que niegan) indica el contubernio del gobierno con la delincuencia organizada, a la que dejan hacer lo que le pegue en gana. Que la corrupción y el robo de recursos públicos es cada vez más claro, y más que en gobiernos anteriores.

En fin, que el desaliento de muchos ciudadanos, demostrado por encuestas independientes del poder, es verdadero. Algo que también se va viendo en reuniones públicas de gobierno, y que cada vez más Sheinbaum se ve cuestionada por el pueblo, y que le faltan el respeto a la tal dignidad presidencial y hasta la han agredido, que ya demuestra temor de estar en eventos públicos.

Las presiones del gobierno de Trump, con sus señalamientos de contubernio del narco con el gobierno morenista, a nivel federal y hasta local y sus solicitudes de extradición de políticos morenistas, comenzando con Rocha Moya y socios, y hasta sus amenazas de actuar directamente contra los cárteles del narcotráfico en territorio mexicano, preocupan a la población.

Pero ¿en qué se traduce todo eso, podemos pensar que en un gran rechazo electoral a Morena y sus candidatos, y que la ciudadanía se vaya a favor de los partidos (o candidatos independientes, cuando los haya) para que derroten a Morena en 2027 para quitarle diputados federales y que pierdan la mayoría del Congreso federal y muchas gubernaturas, congresos locales y presidencias municipales? No pensar así, debe hacerse con mente fría. La experiencia nacional y de otros países, es que no siempre el descontento popular se traduce en votaciones masivas por otras opciones políticas. Que eventualmente se traduzca en decepción respecto a procesos electorales.

Pienso que en realidad, y mucho por razones internas, el partido Morena se está resquebrajando, y que eventualmente va a caer y perder el control del país como ahora lo tiene. Pero eso no es inminente. No podemos celebrar las expresiones de algunas personas de que Morena ya se acabó, que Sheinbaum está por caer, que pronto Estados Unidos entrará ilegalmente a México para secuestrar figuras de Morena, como lo hicieron con El Mayo Zambada.

Pero al tener los enormes recursos de gobierno, con poder sobre el erario, las fuerzas militares, los chantajes por los programas sociales y el apoyo de los cárteles del narco, la fuerza de Morena sigue siendo muy importante. No hay que caer en ingenuidades. Para que Morena pierda el poder es indispensable que la ciudadanía vote en 2027 por opciones diferentes a Morena y sus partidos cómplices, el Verde y Del Trabajo. Tanto para la elección federal al Congreso como en las elecciones locales de gobernadores, diputados y presidentes municipales.

Y para que eso suceda, en indispensable que los ciudadanos conscientes y que buscan el cambio de poderes en México, para sacar a Morena en lo posible del poder, para restarle fuerza política de gobierno y legislación, y hasta de controles en magistrados, ministros y jueces, hagan campaña personal y organizada para convencer al mayor número posible ciudadanos que no voten por Morena, sino por otras opciones, pero muy es especial, simplemente ¡que voten! El mejor aliado de los gobiernos populistas como el de Morena es la abstención en las elecciones.

Así que, para que Morena pierda el poder se necesitan acciones ciudadanas, esencialmente con el voto, pero también con la fuerza de la protesta pública ordenada y pacífica. Con los esfuerzos de convencimiento con quienes rodean al ciudadano de la verdad de la tal 4T sobre sus mentiras, traiciones y robos.

Respecto a las organizaciones y partidos políticos, es preciso que hagan muchas denuncias formales, informales y mediáticas sobre la maldad y falsedad de Morena, hechas con mucho cuidado para que convenzan a los ciudadanos. Que propongan candidatos para 2027, para empezar, que no tengan tacha ni cola que les pisen, que ofrezcan programas de gobierno razonables y sobre todo creíbles. Que hagan campañas electorales cuidadosas e interesantes para el ciudadano.

Con todas estas acciones, del ciudadano, de la sociedad civil y de los partidos políticos, es como se podrá hacer realidad la pérdida del poder ahora en manos de Morena. Es ingenuo creer que Morena solito va a implosionar y caer en desgracia política y que quedará fuera de gobiernos, legislaturas y juzgados.

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