septiembre 21, 2026

2027; que las urnas decidan: María Alejandra Reyes Shields

La elección de 2027 no puede entenderse sin mirar de frente lo ocurrido en 2024.

En la Ciudad de México, la integración del Congreso dejó una discusión que sigue abierta: ¿la representación política refleja realmente la voluntad expresada en las urnas?

En 2024, el IECM asignó las 32 diputaciones de representación proporcional. Morena recibió 9,el PAN 9, PRI 3, PRD 1, PVEM 4, PT 3 y Movimiento Ciudadano 3. Sumadas a las diputaciones de mayoría relativa, Morena y sus aliados terminaron con 43 de las 66 curules del Congreso capitalino. El propio acuerdo del IECM reportó para Morena 24 diputaciones en total, equivalentes a 36.36% de las curules, frente a 28.81% de la votación local emitida, pero lo más indignante fue la decisión de contabilizar a siete diputaciones ganadoras por mayoría relativadentro de las bancadas del Partido Verde y del Partido del Trabajo. Con ello, Morena pasó de una previsión inicial de dos diputaciones plurinominales a recibir nueve.

El debate no terminó con la asignación: se convirtió en una discusión sobre cómo interpretar la representación y, sobre todo, sobre la confianza que debe existir en el árbitro de esta cancha.

Durante el arranque del proceso 2026-2027, la Presidenta del PAN en la Ciudad de México, reclamó al IECM que recupere su independencia, autonomía y legalidad, y advirtió que estamos “muy lejos de alcanzar la dignidad de este Instituto”.

Más allá de las posiciones partidistas, esa exigencia toca un punto esencial de cualquier democracia: las reglas deben ser claras antes de que se cuenten los votos, no interpretarse de manera que parezcan acomodarse después de conocer los resultados. La ciudadanía vota por opciones políticas y espera que ese voto tenga una traducción proporcional en los órganos derepresentación. Cuando existe una distancia entre lo que las personas votan y cómo termina integrado un Congreso, la autoridad electoral tiene la obligación de explicar, con absoluta transparencia, cada decisión y movimiento.

El proceso electoral local 2026-2027 ya comenzó. El 6 de junio de 2027 se elegirán 66 diputaciones, 16 alcaldías y 204 concejalías. No estamos frente a una elección menor: estamos ante la oportunidad de corregir errores, fortalecer instituciones y recuperar la confianza dequienes, elección tras elección, siguen creyendo en el voto como la vía para transformar la ciudad.

Desde Acción Nacional debemos ser claros: no pedimos reglas a modo ni privilegios. Pedimos piso parejo. Pedimos que cada voto valga lo mismo, que la representación sea resultado de la voluntad ciudadana y que el árbitro electoral actúe con independencia, imparcialidad y legalidad.

2027 debe ser el proceso en el que la ciudadanía vuelva a tener la certeza de que su voto cuenta y de que ninguna interpretación, convenio o maniobra política estará por encima de su voluntad, debemos recuperar la confianza de los ciudadanos en las Instituciones democráticas y acabar con el hartazgo, la apatía e incredulidad.

Por eso, el reto no es únicamente ganar una elección. Es garantizar que las instituciones queorganizan, califican y traducen el voto sean capaces de sostener también la confianza pública, incluso cuando sus decisiones favorezcan o perjudiquen al partido en el poder.

Porque una democracia no se defiende solamente el día de la elección. Se defiende desde antes, cuidando las reglas que harán posible que, cuando llegue el momento de contar los votos, cada uno tenga el valor que la ciudadanía decidió darle.

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