París ya no es una fiesta
Yo no recuerdo, ni quiero investigar en el Chatpgt, mucho menos puedo imaginarme, ver a París sometida al toque de queda. No recuerdo caso semejante en el pasado reciente, excepción hecha de las restricciones de movilidad durante la pandemia del COVID. Tal vez en la ocupación nazi.
Esta vez va en serio: no se puede andar por la calle de las once de la noche a las seis de la mañana en el Tout Paris. Hay zonas libres de esta restricción.
En Lyon, con medida igual que París, los ultraderechistas del partido de Le Pen salieron a la calle en manifestación sin problemas.En Niza no pueden salir los no adultos y en Marsella y Burdeos el toque de queda es sólo para los menores no acompañados.
Las marchas francesas empezaron como reclamo de más maestros y menos cuotas escolares; ahora hay un surtido rico de motivos, especialmente económicos.
De cualquier manera, esa parálisis no le cuadra a la capital de Francia, aunque no presuma, como Nueva York, de ser la ciudad que nunca duerme. Tampoco le queda la toma de la Puerta del Sol a Madrid, por clase medieros que están hartos de los elevados precios del alquiler de casas y la escasez generalizada de vivienda. Hay marchas y protestas en Grecia y Albania.
Los italianos están acudiendo jubilosos a “Italia in Piazza” por la elevada inflación, que ya llegó al 4.2% No aguantan nada; si supieran la cifra real en México…
Causa hilaridad el juicio de Donald Trump sobre la crisis francesa de hoy. Afirma el pelipintado que todos estos disturbios y movimientos sociales se deben a la invasión de Francia por los inmigrantes. Agregó ayer que él mismo le había aconsejado a Macron, el presidente francés, que siguiera el ejemplo americano cerrando las fronteras. Así no habría problemas.
¿Le cae, señor presidente?
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): No lo dijo con todas sus letras la señora Presidente con A de mujer en matutina de ayer.Luego le atribuyeron sus malquerientes haber denunciado a los médicos del Seguro Social de robarse las medicinas que a los enfermos hacen falta.
Fue el subsecretario de Salud, Eduardo Clark, quien aceptó que hay un desabasto de medicamentos en el sector salud, y fue él quien afirmó vagamente que había personal médico y de enfermería que se roban las medicinas tan necesarias y urgentes, para venderlas.
Si así fuese, y yo no lo creo, que la dócil Fiscalía General de la República encuentre a esos malos mexicanos, y sin colgarles el sambenito de traidores a la Patria, les den pa´dentro
La única explicación que pudieron dar estos dos funcionarios es que el 95 por ciento de las medicinas que el Seguro Social necesita, ya las tiene. Sólo faltaría el cinco por ciento.
El problema, explicaron la presidente y el subsecretario, es la burocracia, ese circular de oficios, solicitudes, pedidos, órdenes, salidas de almacén, recepción de mercancía, etc. Muchas veces, dijo Clark, la medicina necesaria en la farmacia de una clínica de medicina familiar, están en la bodega de la misma.
Concedámosles a ambos el beneficio de la duda, aunque no me puedo explicar por qué necesitaron dos años en sus puestos para descubrir un mal endémico del gobierno mexicano. Ahora, conocer la raíz de un problema es el primer paso para resolverlo. La señora Claudia menciona, con la vaguedad del ignorante que es, acudir a la inteligencia artificial y a cualquier otro artilugio de la tecnología contemporánea para eliminar la tramitología y el tortuguismo que parecen estar dejando trunco el flujo de las medicinas.
