Andrés Mijes sí habla como Norteño
En Nuevo León hay una forma muy particular de hacer política: hablar de frente, decir las cosas como son y, cuando algo no gusta, reclamarlo sin demasiados rodeos. Andrés Mijes parece haber entendido bien esa lógica. Frente al gobierno de Nuevo León encabezado por Samuel García.
Mijes, alcalde con licencia de Escobedo ha construido una narrativa que tiene un sello muy norteño: si algo le corresponde al municipio, se exige; si algo se prometió, se reclama; y si algo no funciona, se dice públicamente.
Mijes no ha escondido sus diferencias con el gobernador. En distintos momentos ha cuestionado sus decisiones, omisiones y prioridades que, sin duda han terminado afectando directamente a los municipios y, particularmente, a Escobedo.
El reclamo no se limita a una sola obra o a un solo problema. La relación entre Mijes y Samuel García ha estado marcada por una lista de pendientes en materia de movilidad, transporte, infraestructura, seguridad, agua y recursos públicos.
Mijes no reclama desde la comodidad de la oposición. Reclama desde la responsabilidad de alguien que aspira a coordinar la defensa de la 4T en Nuevo León.
El transporte es uno de los grandes ejemplos. Mientras el Gobierno estatal ha defendido sus proyectos de movilidad y la transformación del sistema de transporte, desde los municipios se ha insistido en que las soluciones deben aterrizar en las colonias y responder a las necesidades cotidianas de la gente, que diariamente se queja.
En Escobedo, como en buena parte de los municipios del área metropolitana, el problema se traduce en algo muy sencillo: horas perdidas para llegar al trabajo, a la escuela o a casa.
Mijes también ha levantado la voz cuando considera que la coordinación entre Estado y municipios no es suficiente. Y esa es una de las principales características de su discurso: no aceptar que los municipios sean vistos únicamente como ejecutores de servicios mientras las grandes decisiones metropolitanas se toman desde Palacio de Gobierno.
Su posición podría resumirse en una frase muy norteña: “si el problema está aquí, la solución también tiene que llegar aquí”.
Cada reclamo al gobernador es parte de posicionamiento político. En un estado donde la sucesión de 2027 está moviendo piezas, la voz de Mijes llega de manera muy oportuna. Mijes se atreve a decir lo que otros no pueden o no quieren, siempre está dispuesto a marcar distancia cuando considera que una decisión estatal afecta a los ciudadanos.
Mijes es un gobernante de cuna humilde, que no pide permiso para defender lo que considera justo para su gente. Cada puesto que ha tenido se lo ha ganado a pulso, con trabajo y esfuerzo, por eso suele decir en sus entrevistas que no tener apellido de abolengo, ni herencia política ha hecho que trabaje el doble para obtener cada puesto.
Mijes no es de los que callan, por el contrario, levanta la voz y exige claridad en las finanzas, siendo el único de su partido MORENA, que se enfrenta al gobierno de Samuel García sin titubeos; le ha pedido que aclare los más de 100 mil millones de pesos de más deuda, los atrasos de pagos a proveedores y las obras inconclusas.
No se trata de confrontar sin asunto, su apuesta es convertir el reclamo público en una herramienta de presión para que se atienda a los ciudadanos y se rinda cuentas.
El mensaje es claro: Escobedo y ningún municipio de Nuevo León, deben limitarse a ser espectadores de las decisiones del Samuel García.
Por eso, cuando Mijes cuestiona al Gobierno de Samuel García, el episodio es parte de una disputa más profunda por el papel que deben jugar los municipios frente al poder estatal.
Y en esa disputa hay una característica que Mijes parece tener clara: en Nuevo León, la política también se hace diciendo las cosas de frente.
Sin maquillaje.
Sin demasiadas vueltas.
Como hablan los norteños.
Por eso el título no es gratuito:
Mijes sí habla como norteño.
Habla de frente, reclama cuando considera que tiene que reclamar y pone sobre la mesa los pendientes que el Gobierno del Estado no ha resuelto.
Porque en política, como en la vida norteña, no basta con hablar fuerte. Hay que cumplir.
¿Habrá otro u otra Norteña en MORENA?
