Petróleo caro, finanzas pobres

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Cuando el Congreso aprobó el Paquete Económico 2026, el supuesto parecía prudente: una mezcla mexicana en 54.9 dólares por barril y una producción cercana a 1.8 millones de barriles diarios. Nadie imaginaba que unos meses después una guerra en Medio Oriente alteraría el mercado petrolero mundial y colocaría al petróleo mexicano por encima de los 100 dólares por barril.

La escalada comenzó tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. La tensión en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, detonó un alza inmediata en los precios. El Brent, el WTI y la mezcla mexicana se dispararon.

Lo que parecía una noticia extraordinaria para las finanzas públicas mexicanas rápidamente alimentó una narrativa optimista: si el Gobierno había presupuestado un precio de 54.9 dólares y el barril llegó a cotizar por encima de 110 dólares, ¿no debería México estar recibiendo cientos de miles de millones de pesos adicionales?

La respuesta es no. Y entender por qué revela una de las principales debilidades de la estrategia energética del País.

En abril, Hacienda elevó su pronóstico promedio a 77.3 dólares, 22.4 dólares más que lo aprobado. Con la sensibilidad fiscal oficial, el diferencial sugería hasta 300 mil millones de pesos adicionales.

Sin embargo, esa cifra era una ilusión contable.

El error consiste en asumir que el precio del petróleo es la única variable relevante. En realidad, los ingresos petroleros dependen también del tipo de cambio y del volumen exportado. Y ambas variables jugaron en contra de México.

Primero, el peso se fortaleció. De un supuesto de 19.3 pesos por dólar, la moneda operó cerca de 18, reduciendo el valor en pesos de cada dólar petrolero. Un peso fuerte redujo parte de los beneficios derivados del petróleo caro.

Segundo, y más importante, México exportó mucho menos crudo.

Durante 2026 las exportaciones cayeron cerca de 50 por ciento, consecuencia de priorizar el abasto a refinerías nacionales sobre la venta externa. La lógica política es producir más combustibles y reducir sus importaciones, pero en un contexto de precios altos, el País tuvo menos barriles para capitalizar.

En otras palabras, el País llegó tarde a la fiesta. El precio se disparó, pero la cantidad de petróleo exportado cayó de forma drástica.

La producción de Pemex, además, sigue descendiendo y permanece por debajo de la meta de 1.8 millones de barriles diarios. México posee un recurso que se encareció extraordinariamente, pero cada año produce y exporta menos.

El resultado final fue mucho menos espectacular de lo que sugerían los titulares. Hacienda estima que los ingresos propios de Pemex serán inferiores a lo previsto debido principalmente a la apreciación cambiaria, mientras que los mayores ingresos petroleros para el Gobierno federal apenas compensarán parcialmente esa pérdida. El beneficio neto terminó siendo marginal frente a las expectativas iniciales.

La lección va más allá de un episodio coyuntural. Durante años México ha debatido la soberanía energética como si el objetivo fuera procesar más petróleo dentro del País sin importar las condiciones económicas. Pero la verdadera soberanía no consiste en refinar más a cualquier costo; consiste en maximizar el valor de los recursos nacionales para fortalecer las finanzas públicas, atraer inversión y elevar la productividad.

El choque petrolero de 2026 dejó al descubierto una realidad incómoda: incluso con el petróleo por encima de 100 dólares, México ya no tiene la capacidad de capturar plenamente los beneficios de un boom energético. El problema no fue la guerra, ni el mercado, ni el tipo de cambio. El problema es que el País llegó a este ciclo con menos producción, menos exportaciones y menos flexibilidad.

El petróleo caro mostró algo que debería preocuparnos más que la volatilidad geopolítica: México posee una riqueza estratégica, pero cada vez tiene menos capacidad para convertirla en prosperidad. Ese es el verdadero desafío energético de los próximos años.

vidalgarza@yahoo.com

Publicado en EL NORTE el sábado 20 de junio de 2026

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