Irán: no viene el lobo; está chateando: Andrés Amaro

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Lanzar ultimátum sucesivos sin que se cumplan es síntoma de carencia de recursos de negociación. Pero también indica el estado de empate político en que se encuentra un diferendo. Lo anterior caracteriza la pausa en la Guerra de EU e Israel contra Irán. Los actores del conflicto, asumiendo la desconfianza mutua, han recurrido ahora a un instrumento  técnico útil para desacuerdos complejos: no resolver el objetivo (la paz), pero estabilizar lo suficiente la negociación para seguirlo buscando. 

El anuncio del Departamento de Estado norteamericano sobre la proximidad de este acuerdo fue relativizado por Irán. Sin embargo, ese cuestionamiento puso en duda el grado de avance, no que dicho progreso exista.

Es interesante observar que la posibilidad de destrabe de las conversaciones surgió una semana después de que concluyera la Visita de Estado del Presidente de EU a Pekín (13-15 Mayo). El Mandatario norteamericano solicitó ahí la mediación de China en el conflicto de Medio Oriente. 

Al analizar el encuentro entre dos líderes, lo primero por saber es quién necesita más del otro. Porque eso determina el equilibrio de la interacción. Ciertamente, el Mandatario norteamericano arribó a Pekín con solicitudes públicamente admitidas. Pero otros aspectos del trato hicieron más patente su condición de peticionario.

Desmenucemos dos escenas.  

Al ser recibido en el Gran Palacio del Pueblo, el Presidente de EU estrecha largamente la mano del Mandatario chino. Pero el norteamericano emplea dos veces su mano izquierda para afianzar el saludo. 

Durante el encuentro en Zhongnanhai, complejo de gobierno, el gesto del Líder estadounidense se repite, pero además  palmea el brazo del Mandatario chino, quien permanece distante.

Tras concluir la Cumbre, el Presidente de EU,  en entrevista con Fox News, advirtió a Taiwan en el sentido de no declarar su independencia. Ello apareció como el cumplimiento de una condición china.

La evolución reciente de las pláticas en Irán indicarían que la mediación de la República Popular China, efectuada a través de Pakistán por lo menos desde el inicio de las negociaciones,  habría sido  productiva. 

Estos eventos componen un momento crítico. Es la otra punta de la historia. Al concluir la Segunda Guerra Mundial, en 1945, EU se consolidó como una potencia. Su intervención había sido decisiva para resolver el  conflicto bélico que iniciara desde 1939. Con la fuerza de ese liderazgo, encabezó el diseño del nuevo orden mundial. En el extremo que vivimos, el de 2026, EU provoca problemas para todo el mundo. Va a una guerra (contra Irán) sin saber porqué la inició ni cómo concluirla. 

En el conflicto comercial iniciado por EU contra diversos países, la República Popular China había aparecido ya como una nación de proceder comparativamente previsible. Su intervención para encauzar la paz en Medio Oriente la ha proyectado ahora como un actor que resuelve y un signo de orden. 

Este es sólo uno de los elementos de déficit para EU en el balance de su expedición por Irán. 

Respecto a la posibilidad de que los países participantes en el conflicto de Medio Oriente logren por lo menos un alto al fuego duradero, queda pendiente aún que EU logre garantizar que Israel no boicoteará el diálogo. 

Entretanto, las amenazas norteamericanas contra Irán aparecen crecientemente como una reedición de la fábula de Esopo “El Pastorcito Mentiroso”. El personaje de ese relato reía cada vez que los aldeanos acudían a su falso llamado de auxilio alertando que el lobo se aproximaba para devorar sus ovejas. La diferencia es que, ante las consecuencias directas e indirectas de esta guerra, nadie encuentra un motivo para reír. 

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