septiembre 9, 2026

Ciertamente, el siglo 21 de nuestra manera de medir el tiempo, no comenzó como creyó el mundo, junto con  los que festejaron la última campanada del 31 de diciembre de 1999 en la bellísima Times Square de Nueva York, en el correspondiente momento de su huso horario.

Nuestro verdadero siglo 21 comenzó más tarde, la mañana del 11 de septiembre, sí en Nueva York, y sí en el extremo sur de la isla de Manhattan, en donde se erigieron hasta ese día las enormes dos torres gemelas del World Trade Center.Septiembre de 2001. El viernes, pasado mañana, se cumplirán 25 años. ¿Bodas de plata? ¡Bodas e Sangre!Cuatro aviones de pasajeros de las compañas emblemáticas American y United, fueron secuestrados en el aire por grupos de terroristas islámicos, perfectamente adiestrados para su trabajo y convencidos de que el éxito de su misión equivalía a su propia muerte.

No hay testimonios de lo que pasó a bordo de esos aeroplanos, sólo los hechos. Uno de los aviones erró por metros supuesto su objetivo, el Pentágono. Otro, se supone que ante la resisencia de los pasajeros cayó en otro sitio carene de peso mediático. Dos de ellos se estrellaron a la mitad superior de las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York; primero la torre norte, a las 8.30 de la mañana, hora local. Media hora más tarde, la torre sur.  Los dos prismas enormes, emblemas de grandeza y del comercio que les dieron nombre, cayeron en un par de horas y en gran estrépito de polvo y fuego para quedar a ras del suelo, dejando por menos cinco mil muertos directos, en el sitio.

Dejando de paso la semilla de la duda.

La versión crítica más difundida afirma que, aún con todo el combustible que los aviones cargaban, con el calor generado en las explosiones, es improbable que la temperatura se haya elevado al grado de fundir las estructuras metálicas de ambos edificios que terminaran por el desplome total. Los mal pensados recuerdan que ambos edificios cayeron de manera muy similar a las viejas construcciones que se dinamitan intencionalmente. Con programadas explosiones progresivas, piso por piso, para que la destrucción deje un montón de escombros muy bien ordenados. Sin salpicar.

Hay tantas verdades históricas que nunca conoceremos. y, con ello, nuestros nietos seguirán escuchando en la escuela la versión oficial.

La única verdad indudable, es que nuestra vida cambió a partir de esa mañana. Nunca habíamos sabido de las restricciones para uno de los derechos humanos esenciales, el de trasladarse de un lugar a otro. De ser objeto de humillantes revisiones físicas en todos lados, y de -además- considerarlos necesarios. De presentarse en el aeropuerto con mayor antelación que la duración del vuelo que íbamos a tomar.

Todo ello bajo la sábana del miedo universal. Todo ello a consecuencia de que esa mañana del once de septiembre habíamos perdido la virginal confianza en los demás. El hombre sentado al lado nuestro en el camión, o el que se para en la esquina de la casa todos eran sospechosos.

Nos volvimos vigilantes de nuestros vecinos, amigos, compañeros de trabajo. Cualquiera puede ser un terrorista.

Habíamos iniciado, hace 25 años, la era del miedo.

¡Felixidades!

 PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): ¿cómo pretende la señora presidente con A de mujer que le creamos a ella y la pandilla que le acompaña, de que nadie tiene idea de dónde está el almirante Jesús Rafael Ojeda Durán, secretario de la Marina en el sexenio del papá de Andy y que, por orden de éste precisamente, tuvo la Marina el control ABSOLUTO de las aduanas, puertos, recintos fiscales en todo el país cuando se produjo el más escandaloso fraude de corrupción y contrabando del huachicol fiscal del que los mexicanos tengan memoria? El mismo que recibió del contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar denuncia con pruebas del huachicol fiscal en el que dos sobrinos del señor secretario de Marina estaban metidos hasta las nalgas?  

Guererro Alcántar fue asesinado en noviembre de ese año cuando vacacionaba en Manzanillo, Colima. Otros siete sospechosos han muerto, principalmente en Manzanillo.

felixcortescama@gmail.com

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