Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación
PPEF 2027
Entregado al Congreso el 8 de septiembre de 2026 como parte del Paquete Económico
Resumen ejecutivo
El PPEF 2027 se entregó al Congreso el 8 de septiembre de 2026. La Cámara de Diputados debe analizarlo y aprobarlo a más tardar el 15 de noviembre, por lo que aún no existe un desglose oficial completo ydefinitivo por ramo. Las cifras más sólidas disponibles corresponden a los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027 (SHCP, abril de 2026), que sirvieron de base para elaborarlo; sobre ellas se construye este resumen.
Principales cifras estimadas
Base: Pre-Criterios 2027 (SHCP). Las magnitudes son internamente consistentes contra un PIB implícito de ~39.8 billones de pesos.
| Concepto | Monto 2027 (mdp) | % del PIB | Var. real vs 2026 |
| Ingresos presupuestarios | 8,831,907 | 22.2% | -1.4% |
| – Petroleros | 910,869 | 2.3% | Fuerte caída (~-24%) |
| – No petroleros | 7,921,039 | 19.9% | +2.1% |
| – Tributarios | 6,186,249 | 15.6% | +2.8% |
| Gasto neto pagado | 10,023,878 | 25.2% | -3.2% a -4.1% |
| RFSP (déficit amplio) | ~1,390,632 | 3.5% | Mejora vs 4.1% en 2026 |
| Déficit presupuestario | ~1,192,000 | 3.0% | Mejora vs ~3.6% en 2026 |
| Deuda (SHRFSP) | ~21,800,000 | 55.0% | Ligeramente al alza |
RFSP: Requerimientos Financieros del Sector Público
SHRFSP: Saldo Histórico de los RFSP
Marco macroeconómico
● Crecimiento del PIB esperado: 1.9% – 2.9%.
● Inflación: 3.0%.
● Tipo de cambio promedio: 18.5 pesos por dólar.
● Precio del petróleo: 54.7 dólares por barril.
● Tasa de interés (Cetes 28 días, promedio): 5.9%.
● Estrategia fiscal: normalización gradual del déficit sin alza generalizada de impuestos, apoyada en eficiencia recaudatoria y combate a la evasión. Prioridades de gasto
El enfoque es marcadamente social y de bienestar, en continuidad con la política de la administración de Claudia Sheinbaum. Se contemplan 108 programas prioritarios con un incremento promedio deseable cercano a 4% (por encima de la inflación esperada). Principales montos:
● Pensión para el Bienestar de Adultos Mayores: ~547,523 mdp.
● Servicios de atención a la salud: ~612,978 mdp.
● Beca Universal de Educación Básica «Rita Cetina»: ~134,550 mdp.
● Otras pensiones (Mujeres Bienestar, Discapacidad) y becas, con aumentos moderados.
El eje «Desarrollo con bienestar y humanismo» concentra la mayor parte de los recursos prioritarios: siete de cada diez pesos del gasto prioritario —no del gasto total— se orientan a salud, pensiones, educación y bienestar. El discurso oficial mantiene el énfasis en inversión estratégica y austeridad administrativa (ver Análisis).
Otros temas relevantes
● Elecciones 2027: el INE aprobó un anteproyecto de ~31,432 mdp de operación más ~10,843 mdp de financiamiento a partidos y candidaturas independientes (total federal solicitado ~47,000– 51,000 mdp, incluyendo Tribunal Electoral y precautorios). La presidenta lo calificó de «exagerado» y se prevé revisión del Congreso bajo criterios de austeridad.
● Crecimiento cero: el Senado solicitó presupuesto igual en términos nominales a 2026, en línea con la reforma constitucional de recorte gradual.
● Estructura programática: ~546–672 programas presupuestarios, muy similar a 2026. Análisis preliminar: consistencia y riesgos estructurales
1. Consistencia interna
El bloque de cifras es aritméticamente coherente: la brecha entre gasto neto (10.02 billones) e ingresos presupuestarios (8.83 billones) equivale al déficit presupuestario (~1.19 billones, 3.0% del PIB), y los RFSP (3.5%) lo superan por el componente extra presupuestario. Los porcentajes de PIB cuadran contra un producto implícito de ~39.8 billones. La fragilidad no está en la aritmética, sino en los supuestos y en la composición del gasto.
Tres tensiones internas conviene señalar. Primera: el crecimiento de 1.9–2.9% (puntual cercano a 3%) es optimista frente al consenso privado (~1.8%); como buena parte de los ingresos depende del PIB, una desviación a la baja vuelve irreales las estimaciones de recaudación. Segunda: el documento afirma que «se mantiene el énfasis en inversión estratégica», pero el ajuste real de −3.2% a −4.1% recae precisamente sobre el gasto programable, donde vive la inversión. Tercera: el dato de «siete de cada diez pesos» se refiere al gasto prioritario, no al gasto total; leerlo como participación del presupuesto completo sobreestima el peso social y subestima lo que absorben deuda y transferencias.2. Sobrepeso del gasto social y rigidez presupuestal
El presupuesto protege un bloque social amplio, creciente y no discrecional. Las pensiones —encabezadas por la Pensión para el Bienestar, ahora con rango constitucional— representan del orden de 23% del gasto federal y ~6% del PIB, y crecen por encima de la inflación. Al estar blindadas por ley, no son ajustables: cuando llega el momento de recortar para cumplir la meta de déficit, el tijeretazo no puede caer sobre ellas. El resultado es un presupuesto rígido por diseño, en el que el gasto social no es una prioridad más, sino un piso que desplaza a todo lo demás.
3. Inversión comprimida —y peor dirigida
Como la consolidación no toca el bloque social ni el servicio de la deuda, la inversión física queda como variable de ajuste: es el residual que se sacrifica para cuadrar las cuentas. El problema se agrava por el destino de lo que sí se etiqueta como inversión o gasto de capital, que se drena hacia Pemex y hacia los megaproyectos heredados —refinería Olmeca (Dos Bocas), Tren Maya, AIFA— que operan con pérdidas y exigen transferencias recurrentes. En lugar de generar rendimientos que amplíen la base tributaria, profundizan el déficit.
Pemex es el caso extremo: en el sexenio anterior recibió apoyos por ~2.2 billones de pesos mientras su inversión productiva caía; hoy destina más recursos a intereses y pasivos que a exploración y producción.
Así, el peso «de inversión» no compra crecimiento futuro: subsidia quebrantos presentes. Es la crítica que ya hacen las calificadoras —Moody’s atribuye el deterioro más rápido de lo previsto a la combinación de gasto rígido, ingresos limitados y respaldo constante a la petrolera.
4. El peso de la deuda
El costo financiero se ha vuelto el rubro que asfixia al resto. Ronda 1.5 billones de pesos (~4% del PIB en 2026), su nivel más alto en dos décadas, equivale a ~15% del gasto total y supera en cerca de 60% al gasto en inversión física. La deuda medida por el SHRFSP pasa de ~20.4 billones en 2026 a ~21.8 billones en 2027 (55% del PIB) y sigue al alza. Cada punto de tasa y cada peso de depreciación encarecen ese servicio, que —a diferencia del gasto social— tampoco es recortable.
5. Síntesis
La consolidación de 2027 es real en el papel pero estructuralmente frágil. El presupuesto blinda un bloque social rígido y creciente, sostiene el servicio de una deuda cada vez más pesada, subsidia megaproyectos deficitarios y, para cerrar la aritmética, sacrifica lo único que podría hacer sostenible el conjunto: la inversión productiva que genera crecimiento y, con él, ingresos futuros. Se reduce el déficit del año a costa de erosionar la capacidad de reducirlo mañana. Si además el crecimiento supuesto no se materializa, la meta de 3.0% se vuelve inalcanzable sin recortes mayores —que solo pueden caer donde queda margen: otra vez, la inversión.
Nota: las cifras definitivas del PPEF y de la Ley de Ingresos se precisarán conforme Hacienda publique los documentos oficiales y avance la discusión en el Congreso. Las magnitudes de deuda, costo financiero y pensiones citadas en el análisis provienen de estimaciones oficiales (Pre-Criterios 2027) y de reportes públicos.
