Clara Luz: ganó la designación, ahora tiene que ganar a los adversarios

“En política no todos ganan todo, ni todos pierden todo”. Dice un querido amigo.
Esta vieja sentencia vuelve a cobrar vigencia en Nuevo León después de que Morena definiera a Clara Luz Flores Carrales como coordinadora de la Defensa de la Transformación rumbo a 2027.
El resultado dejó en el camino a Tatiana Clouthier, Andrés Mijes, Waldo Fernández, Judith Díaz y Felipe de Jesús Cantú. Cada uno reaccionó a su manera: algunos con reconocimiento, otros con resignación y, en el caso de Tatiana, con una evidente distancia respecto a la nueva coordinadora.
Clouthier aceptó el resultado porque, dijo, entró al proceso bajo las reglas establecidas, pero cuando se le preguntó si acompañaría políticamente a Clara Luz, prefirió señalar que ella acompaña el proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Y ahí comienza la verdadera historia.
Clara Luz ganó la nominación, pero todavía no gana la unidad.
Su primer gran reto será mucho más complicado que obtener el mayor respaldo en una medición: tendrá que construir un proyecto capaz de incorporar a quienes ayer fueron sus adversarios y, sobre todo, a sus equipos.
Porque Tatiana tiene seguidores y una trayectoria política nacional; Mijes posee estructura territorial; Waldo cuenta con presencia legislativa; Judith tiene experiencia y relaciones políticas, y Felipe de Jesús Cantú conoce perfectamente el terreno político de Monterrey. No son fichas desechables después de una contienda interna.
La propia Clara Luz reconoció, al asumir la coordinación, la aportación de sus compañeros y habló de construir el proyecto con todos.
Ahora deberá demostrarlo.
La tentación de quien gana es creer que ganó todo. El error de quien pierde es creer que perdió todo.
Ninguna de las dos cosas es cierta.
Clara Luz tiene hoy la responsabilidad de tender puentes, abrir espacios y convencer a los equipos de los seis aspirantes de que el proyecto no será solamente suyo, sino de una coalición política más amplia.
Si logra sumar a quienes compitieron contra ella, habrá convertido una victoria interna en fortaleza.
Si no lo consigue, la encuesta habrá terminado, pero las heridas seguirán haciendo política.
Porque en Nuevo León, como en cualquier elección, los votos no se heredan y las victorias internas tampoco garantizan la unidad externa.
Clara Luz ganó la primera batalla.
Ahora empieza la más importante: ganar a los que no ganaron.
