FIL Monterrey: cuando los libros reúnen amigos y alimentan la esperanza

La Feria Internacional del Libro de Monterrey, que actualmente se celebra en Cintermex, es mucho más que un encuentro editorial. Es un espacio donde convergen las ideas, la imaginación, el conocimiento y, sobre todo, el gusto por compartir aquello que nos hace más humanos: la lectura.
En medio del ir y venir de visitantes, los estantes repletos de libros y las conversaciones que nacen alrededor de la literatura, también se producen esos encuentros que le dan un valor especial a la feria: el reencuentro con amigos, el saludo a conocidos, el intercambio de opiniones y la oportunidad de conversar con quienes encuentran en las letras una forma de entender mejor el mundo.
En esta ocasión, la presencia de Andrés Meza, Luis Padua, Eloy Garza, Ángel Quintanilla, acompañado de su esposa, y Raúl Monter Ortega, se sumó a ese ambiente de convivencia y entusiasmo cultural que distingue a la FIL de Monterrey.
Porque los libros tienen esa virtud extraordinaria: reúnen a personas con distintas experiencias, profesiones, ideas y trayectorias, pero con una inquietud compartida por aprender, descubrir y disfrutar de la palabra escrita.
Sin embargo, más allá de los encuentros entre amigos y conocidos, hay un aspecto de la feria que merece una atención especial: la presencia de jóvenes y niños que recorren sus pasillos, hojean libros, descubren autores y se acercan, quizá por primera vez, a historias capaces de despertar su imaginación.
Esa sí que es una extraordinaria noticia.
En una época dominada por las pantallas, la inmediatez de las redes sociales y el consumo acelerado de información, encontrar a niñas, niños y jóvenes interesados en la lectura representa una señal alentadora. No se trata de menospreciar las nuevas tecnologías, sino de reconocer que ninguna innovación sustituye por completo el valor de leer, reflexionar, cuestionar y desarrollar un pensamiento propio.
Un libro puede convertirse en una ventana hacia otros mundos, en una pregunta que no habíamos considerado o en el comienzo de una vocación. Puede despertar la curiosidad de un niño, ampliar los horizontes de un adolescente y ofrecer a un joven herramientas para comprender una realidad cada vez más compleja.
Por eso, la FIL no debe medirse solamente por el número de editoriales participantes, los ejemplares vendidos o la cantidad de visitantes. Su verdadero impacto también se encuentra en esas pequeñas escenas que pasan inadvertidas: un niño que descubre un cuento, una joven que encuentra a su autor favorito o un estudiante que sale de una presentación con nuevas inquietudes y deseos de aprender.
Ahí está una parte fundamental de su trascendencia.
Una sociedad que lee tiene mejores posibilidades de formar ciudadanos críticos, informados y capaces de tomar sus propias decisiones. La lectura no garantiza por sí sola una sociedad más justa, pero contribuye a construir las bases de una ciudadanía con mayor conocimiento, sensibilidad y capacidad de discernimiento.
En ese sentido, la Feria Internacional del Libro de Monterrey constituye una oportunidad para fortalecer el vínculo entre la cultura, la educación y la convivencia social. También es un recordatorio de que fomentar la lectura no corresponde exclusivamente a las escuelas: comienza en casa, se alimenta con el ejemplo de los adultos y encuentra en espacios como Cintermex un magnífico aliado.
La presencia de amigos, escritores, lectores y familias confirma que los libros siguen siendo un punto de encuentro. Pero son los jóvenes y los niños quienes le dan a esta celebración cultural una dimensión que va más allá del presente.
Ellos representan la posibilidad de un futuro en el que el conocimiento, la creatividad y el pensamiento libre tengan mayor peso en las decisiones personales y colectivas.
Por eso, entre saludos, conversaciones y recorridos por los pabellones de la FIL, queda una reflexión que vale la pena compartir: si hoy nuestros niños y jóvenes manifiestan su interés por la lectura en lugar de la cibernética es una excelente noticia que hay que aplaudir y difundir.
