Los “likes” no gobiernan
Por Rodin

En las elecciones de 2027 tendremos que tomar una decisión muy importante: elegir a quien gobernará Nuevo León durante los siguientes seis años. En lo personal, me preocupa que esa decisión pueda quedar influida por las redes sociales, las fotografías bien producidas o los videos preparados para presentar a un candidato como si fuera un personaje de moda.
No estoy en contra de las redes sociales. Son útiles para informarnos y conocer lo que piensan quienes aspiran a gobernarnos. El problema aparece cuando confundimos popularidad con capacidad o creemos que tener miles de seguidores es suficiente para dirigir un estado tan complejo como el nuestro.
Considero importante que, antes de votar, nos detengamos a revisar quién es cada candidato, cuál ha sido su trayectoria y qué resultados puede demostrar. Que experiencia pública a desarrollado.También debemos recordar cómo actuó cuando tuvo una responsabilidad, si cumplió su palabra, si administró correctamente los recursos públicos y si su trabajo produjo algún beneficio verdadero para la comunidad.
Nuevo León enfrenta problemas que todos conocemos: inseguridad, tráfico, contaminación, falta de agua, deficiencias en el transporte, endeudamiento y un crecimiento urbano que muchas veces parece no tener orden. Resolverlos requiere experiencia, conocimiento, carácter y capacidad para formar un buen equipo. Eso no se aprende frente a una cámara ni se demuestra con un video de pocos segundos.
Los jóvenes tendrán un papel decisivo en esta elección. Muchos de ellos se informan, cuestionan, comparan propuestas y participan con una conciencia política que merece reconocerse. No sería justo afirmar que toda una generación se deja llevar por lo que aparece en una pantalla.
Sin embargo, también existe el riesgo de que algunos perfiles superficiales resulten atractivos por su manera de hablar, su apariencia, sus ocurrencias o la cantidad de seguidores que acumulan. Los especialistas de campañas lo saben y por eso buscan convertir a los candidatos en figuras cercanas, simpáticas y fáciles de compartir. Pero una cosa es comunicar bien y otra muy distinta saber gobernar.
Ser joven, conocido o popular no puede ser la única carta de presentación. Tampoco la edad debe utilizarse para descalificar a nadie. Lo verdaderamente importante es que cada aspirante, sin importar su generación, demuestre preparación, experiencia, sensibilidad y capacidad para resolver problemas.
Detrás de un perfil atractivo puede haber solamente una estrategia publicitaria. Una fotografía recorriendo una colonia no demuestra cercanía, del mismo modo que un video hablando de los problemas no significa que se conozca la manera de solucionarlos. La imagen puede abrir una conversación, pero nunca debe sustituir la trayectoria.
Como ciudadanos, debemos escuchar los debates, comparar propuestas, consultar distintas fuentes y, sobre todo, revisar los antecedentes de cada aspirante. No permitamos que una campaña publicitaria borre los errores del pasado ni convierta las promesas en resultados que todavía no existen.
En 2027 no vamos a elegir al personaje más popular de internet. Vamos a decidir quién tendrá la responsabilidad de conducir el destino de Nuevo León.
Por eso, mi invitación es sencilla: que las redes sociales nos informen, pero que no decidan por nosotros. Votemos con memoria, con conocimiento y con plena conciencia de lo que está en juego.
La gubernatura no es un premio a la popularidad. Debe confiarse a quien, con su trayectoria y su trabajo, haya demostrado que sabe cumplir.
