El Mundo se Agita, México se Polariza y Nuevo León entra en la Disputa: Miguel Botello Treviño
“La elección de 2027 no ocurrirá en una burbuja. La incertidumbre internacional, el descontento social y la confrontación política nos obligan a preguntarnos no solamente quién quiere gobernar Nuevo León, sino quién entiende lo que significa hacerlo.”
Hay momentos en que uno tiene la impresión de que el mundo se está moviendo demasiado rápido y que la política, en lugar de ofrecer respuestas, parece empeñada en alimentar sus propias confrontaciones. Lo vemos en distintas partes del planeta. Lo vemos en Estados Unidos, en Europa y en varios países de América. Y también lo vemos en México, donde las diferencias ideológicas se han convertido, con demasiada frecuencia, en motivo de enfrentamiento. Nuevo León no está al margen de esa realidad. Mientras afuera se discuten guerras comerciales, protestas sociales y disputas por el poder, aquí comenzamos a entrar en una etapa de definiciones rumbo a 2027. Los partidos mueven sus piezas, aparecen nombres, se exploran alianzas y cada grupo intenta acomodar el tablero a su conveniencia. Todo eso forma parte de la política. Lo que no deberíamos perder de vista es que, detrás de cada movimiento, hay una sociedad que espera respuestas. Y ahí es donde conviene detenernos.
ESTADOS UNIDOS: LO QUE SUCEDE ALLÁ TAMBIÉN NOS AFECTA AQUÍ: El próximo 3 de noviembre, los estadounidenses acudirán a las urnas para renovar su Cámara de Representantes y una parte del Senado. No elegirán presidente, pero el resultado puede cambiar el equilibrio político en Washington y tener consecuencias en las decisiones de la administración de Donald Trump. Para muchos, se trata de un asunto de política interna estadounidense. Para Nuevo León, es mucho más que eso. Nuestra economía mantiene una estrecha relación con Estados Unidos. Miles de empleos, inversiones, exportaciones y actividades industriales dependen de las condiciones comerciales entre ambos países. Por eso, la revisión del T-MEC y las discusiones sobre aranceles no deberían ocupar solamente las conversaciones de empresarios y especialistas. También tendrían que estar presentes en el debate sobre el futuro de nuestro estado. No se trata de anunciar escenarios catastróficos ni de suponer que cualquier cambio en Washington terminará perjudicándonos. Se trata de entender que dependemos de una relación económica que puede modificarse y que necesitamos anticiparnos a sus consecuencias. ¿Estamos preparados para responder si cambian las condiciones comerciales? ¿Qué tendría que hacer Nuevo León para conservar su atractivo industrial, diversificar sus oportunidades y proteger el empleo? Son preguntas que deberían hacerse quienes aspiran a gobernar. Porque una cosa es querer ser gobernador y otra muy distinta comprender las circunstancias económicas, nacionales e internacionales en las que habrá que ejercer el cargo.
EUROPA Y AMÉRICA: EL MALESTAR TAMBIÉN CUENTA: Las protestas registradas en distintos países europeos reflejan inconformidades relacionadas con el costo de la vida, la vivienda, los servicios públicos y las oportunidades para las nuevas generaciones. Algunas han derivado en enfrentamientos, pero sería un error atribuir todas las movilizaciones a una misma causa o ideología. En América también hemos visto cómo las demandas ciudadanas se mezclan con disputas políticas y cuestionamientos a las autoridades. Hay una lección que vale la pena considerar: cuando los problemas cotidianos se acumulan y la gente siente que nadie la escucha, la confianza en las instituciones se deteriora. Nuevo León no es Europa ni enfrenta necesariamente los mismos escenarios. Sin embargo, también debe responder a preguntas sobre vivienda, movilidad, seguridad, infraestructura y calidad de vida. Podemos atraer inversiones y generar empleos, pero eso no significa que todas las familias estén viviendo mejor. Gobernar exige entender ambas realidades. La protesta pacífica es un derecho; los actos de violencia deben investigarse conforme a la ley. Y la obligación de preservar el orden no exime a las autoridades de escuchar, explicar y atender las demandas legítimas.
MÉXICO: YA NO BASTA CON PENSAR DIFERENTE: En nuestro país, la confrontación entre izquierda y derecha ocupa buena parte de la conversación pública. Las diferencias sobre economía, seguridad, programas sociales y el papel del Estado son legítimas. Una democracia necesita debatirlas. El problema comienza cuando dejamos de discutir las ideas y empezamos a descalificar a quienes piensan distinto. Entonces, una propuesta se rechaza por su origen, una crítica se interpreta como traición y cualquier desacuerdo se convierte en una batalla entre bandos. ¿En qué momento dejamos de preguntarnos si una decisión funciona y comenzamos a preguntarnos a qué partido beneficia? La política debería servir para contrastar propuestas, corregir errores y construir soluciones. Ninguna ideología exime a sus representantes de rendir cuentas, y ningún gobierno debería estar por encima de la crítica. Los problemas de la gente no distinguen colores partidistas antes de hacerse presentes.
NUEVO LEÓN: ENTRE LA CONFRONTACIÓN Y LA RESPONSABILIDAD:Mientras el mundo enfrenta sus propios desafíos, aquí comienza a intensificarse la disputa rumbo a 2027. Los partidos analizan perfiles, exploran alianzas y buscan posicionar a sus aspirantes. Es parte de la democracia. Pero hay una diferencia fundamental entre construir una candidatura y preparar un proyecto de gobierno. Hacer campaña requiere convencer; gobernar exige tomar decisiones difíciles, administrar recursos, formar equipos capaces y responder por los resultados. Nuevo León necesita soluciones para la movilidad, el agua, la seguridad, la vivienda, la infraestructura y el crecimiento metropolitano. También requiere instituciones capaces de procesar sus diferencias sin convertir cada desacuerdo en una confrontación permanente. Por eso, la discusión electoral debería ir más allá de los nombres. ¿Qué propone cada aspirante? ¿Cómo financiará sus proyectos? ¿Qué resultados se compromete a alcanzar? ¿Cómo podremos comprobar que cumple? La ciudadanía tiene derecho a exigir respuestas concretas, no solamente discursos atractivos y promesas de campaña.
2027: ELEGIR NO ES SUFICIENTE: Lo que sucede en el mundo no significa que Nuevo León esté condenado a repetir los mismos conflictos. Sí nos recuerda que la estabilidad no debe darse por sentada y que gobernar exige preparación, capacidad de adaptación y responsabilidad. La elección de 2027 será una oportunidad para discutir qué estado queremos construir y qué clase de gobierno necesitamos para conseguirlo.No necesitamos una política sin diferencias, sino una que pueda procesarlas sin paralizar al estado. No necesitamos autoridades que pretendan tener siempre la razón, sino instituciones que sepan escuchar, explicar, corregir y responder por sus decisiones. Tampoco necesitamos otra elección en la que todos prometan cambiar las cosas para que, después de las urnas, los problemas de siempre vuelvan a ocupar el mismo lugar. El mundo se agita, México se polariza y Nuevo León entra en la disputa. La pregunta es si estaremos a la altura del momento o si volveremos a confundir la lucha por el poder con la responsabilidad de ejercerlo. Porque lo verdaderamente importante no será solamente quién gane la elección, sino qué hará con la confianza que la ciudadanía le entregue.
¡¡La decisión, como siempre, queda en manos de usted, estimado lector!!
“Porque Nuevo León no necesita más ruido, más excusas ni más personajes. Necesita gobierno. Y, hoy más que nunca, necesita mucho más rumbo”.
Mtro. Miguel H. Botello Treviño Correo electrónico: mickbotello@gmail.com
