enero 15, 2026
Sólo en las democracias se puede cohabitar con las ideologías, se puede gobernar en democracia con una u otra ideología de las llamadas moderadas

El dilema central es cuál forma de Estado queremos: una república o una tiranía, en medio oriente existen las teocracias que son formas de absolutismo en donde la calificación de buen o mal gobierno depende del gobernante en sí mismo.
Si es república puede tener una forma de gobierno monárquica o democrática. Si es tiranía es dictadura o absolutismo; si es democracia ésta puede cohabitar con una o un conjunto de las ideologías vigentes, si es dictadura es bajo el yugo del poder represivo.
En la teoría política se reconocen seis ideologías políticas (Guiddens, Eccleshall, Bobbio, entre otros autores): Liberalismo, conservadurismo, socialismo-comunismo, anarquismo, nacionalismo o fascismo. De ellas, Bobbio señala que son tres clásicas: conservadurismo, liberalismo y socialismo científico (diferente al estatismo ruso).
Cada una de estas ideologías se plantea su propia organización de gobierno, entendiendo que al radicalizarse terminan pareciéndose entre sí. Las ideologías definen las políticas públicas y programas de gobierno a seguir.
Sólo en las democracias se puede cohabitar con las ideologías, se puede gobernar en democracia con una u otra ideología de las llamadas moderadas por Bobbio, siempre y cuando no se radicalicen, al radicalizarse se extingue la democracia.
En las democracias, cualquiera que sea su organización, (de esto abundaremos en otra columna Política e Historia) se puede debatir si se es de izquierda o derecha, al ser de izquierda o derecha se puede ser nacionalista dentro de alguna de las formas de nacionalismo. En México como en otras partes del mundo el nacionalismo se equipara con soberanía popular (aunque esto es una falacia); el nacionalismo lleva a proteccionismos exacerbados, a racismos, clasismos, sectarismos religiosos y otras formas de identidad nacional.
En una sociedad democrática, la izquierda es igualitarista, argumenta ser progresista, aunque se llega al extremo de ser tradicionalista, regresiva, anacrónica. La derecha argumenta el valor de las libertades con autoridad, las tradiciones y los valores estáticos, pudiendo llegar al extremo de violentar los derechos humanos al privilegiar su pensamiento.
Como se puede ver, ninguna de las ideologías es ideal para la democracia si se radicaliza, sí lo es para la tiranía pues ambos extremos radicales terminan siendo iguales (Bobbio). Un dictador puede llegar por la izquierda o la derecha, pero acabará igual: reprimiendo, masacrando, violentando a su pueblo, extinguiendo las tres libertades base de la democracia: de pensamiento, expresión y propiedad privada. Hacia allá se dirigen los gobernantes que llevan al extremo su ideología.
Para quienes defendemos la república como forma de Estado y la democracia como forma de gobierno, lo correcto es movernos ideológicamente en el centro moderado, donde se ejercen las libertades y los derechos humanos procurando las igualdades. ¿Cuáles igualdades? La igualdad frente a la ley, frente al acceso a la educación, empleo, salud, vivienda, competencia política y otras más; pero no la bisoña igualdad donde no existen ricos y pobres. Esta utopía es discurso de tiranos y populistas.
Damos por afirmativo que usted amable lector disfruta y quiere seguir viviendo en una democracia donde goce de libertades y se procure la llamada «justicia social», es entonces que sólo en el centro de las ideologías se puede lograr este anhelo.
En lo que Anthony Guiddens denomina como la tercera vía. El sitio del centro moderado en donde se puede tener ideología liberal con matices de igualitarismo y nacionalismo, o se puede ser socialdemócrata con respeto a las libertades y con un nacionalismo que permita la globalización cultural y económica.

About The Author