Antes de la 4T, el caos, después de ellos, «naide»
La 4T no crea nada, todo lo destruye o lo transforma… en robadera
«Quien controla el pasado controla el futuro;
quien controla el presente controla el pasado».
— George Orwell, 1984.
EL RELATO
El discurso de la Cuarta Transformación descansa en una premisa: antes de 2018 el Estado mexicano no tenía política social, y los programas del Bienestar son su fundación. La cronología no sostiene la premisa.
Lo que ocurrió en 2019 fue una operación sobre un inventario existente, y esa operación tiene una lógica que explica tanto lo que se conservó como lo que se eliminó.
LA HERENCIA
Los tres componentes de la política social de la Cuarta Transformación —abasto subsidiado, salud para la población sin seguridad social y transferencias en efectivo— existían antes.
El abasto viene de la leche subsidiada de los años cuarenta y de CONASUPO (1961); Liconsa y Diconsa nunca dejaron de operar. La salud rural viene de IMSS-Coplamar (1979), que pasó por cuatro nombres hasta llegar a IMSS-Bienestar.
Las transferencias tienen dos antecedentes: Procampo (1993), hoy Producción para el Bienestar, y Progresa (1997), que con Fox se llamó Oportunidades, con Peña Prospera, y hoy Becas Benito Juárez.
La pensión no contributiva para adultos mayores es federal desde 2007 con 70 y Más, y en 2013 la edad bajó a 65 años. La Beca Rita Cetina extiende Prepa Sí, de 2007.
El método de operación también es heredado. Pronasol (1988) estableció la entrega directa de recursos federales, una estructura territorial paralela a los gobiernos estatales y municipales, y la identificación del apoyo con la figura presidencial. Los Servidores de la Nación reproducen esa estructura.
LA OPERACIÓN DE 2019 DE LÓPEZ OBRADOR
Sobre ese inventario la 4T hizo cuatro cosas. López Obrador cambió los nombres, de modo que el origen dejó de ser visible.
1.Quitó las condiciones: Progresa exigía asistencia escolar y consultas médicas; las Becas Benito Juárez no.
Quitó la evaluación: debilitó las reglas de operación y eliminó el Coneval. Y universalizó las transferencias, llevando algunas a la Constitución, lo que las protege de un cambio de gobierno y fija su autoría.
Los programas de diseño nuevo son cuatro: Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida, La Escuela es Nuestra y Tandas para el Bienestar. Los cuatro son transferencias directas.
LO QUE SE ELIMINÓ
Entre 2019 y 2023, el gobierno de López Obrador eliminó Prospera, Estancias Infantiles, Comedores Comunitarios, Atención a Jornaleros Agrícolas, Empleo Temporal, 3×1 para Migrantes, Seguro de Vida para Jefas de Familia, Escuelas de Tiempo Completo, el Seguro Popular, el Seguro Médico Siglo XXI, el FONDEN y los fideicomisos de salud, ciencia, cultura y deporte.
Cortó, además, el financiamiento federal a los refugios operados por organizaciones civiles. Y el Insabi, creado en 2020 para sustituir al Seguro Popular, desapareció en 2023: ni el reemplazo sobrevivió.
La lista tiene un criterio. Lo eliminado eran servicios o fondos: guarderías, escuelas con horario extendido y comida, refugios, comedores, seguros médicos, reservas para desastres. Operan con personal, infraestructura, reglas e intermediarios: estados, municipios, organizaciones civiles, fiduciarios.
Lo que se conservó y amplió fue el efectivo entregado sin intermediarios. El criterio no fue el desempeño: las estancias infantiles y las escuelas de tiempo completo tenían evaluaciones con resultados medibles en empleo femenino y aprovechamiento escolar.
El criterio fue el conducto. Sin padrones ni controles, el dinero puede ir a donde el gobierno decida. Se eliminaron programas con el pretexto de la corrupción, y el resultado fue una corrupción más descarada.
EL COSTO
Una transferencia y un servicio no tienen el mismo efecto institucional. La transferencia no deja rastro; si se suspende, no queda nada. El servicio deja edificios, personal capacitado, protocolos y capacidad estatal acumulada; si se cierra, reconstruirlo toma años.
Al sustituir servicios por efectivo, la 4T cambió capacidad del Estado por relación directa entre gobierno beneficiario. El gobierno de Sheinbaum anunció centros de cuidado infantil y prometió regresar al tiempo completo: reconstruye una fracción de lo que se cerró.
DESPUÉS DE MÍ, NAIDE
La 4T sostiene que antes de ella había caos y que sin ella no hay quien sostenga lo construido. La cronología muestra otra cosa: heredó una política social construida durante setenta años por gobiernos del PRI y del PAN, conservó la parte que admite firma presidencial y desmontó la que no.
Antes no hubo caos: hubo instituciones. Lo que queda después no depende de instituciones sino de quienes firman la transferencia. Después de ellos, naide.
