octubre 2, 2026

¿Y la ciudadanía, cuándo?

«En Nuevo León, los ciudadanos todavía estamos preguntándonos cómo cambiar el rumbo, mientras los partidos ya parecen haber decidido entre quiénes tendremos que escoger». La elección de 2027 todavía no comienza formalmente, pero en Nuevo León las principales fuerzas políticas parecen tener bastante claro hacia dónde quieren llevarla. Morena designó a Clara Luz Flores como coordinadora de su proyecto en el estado.

El informe de Adrián de la Garza terminó convertido en una demostración de fuerza, con dirigentes, empresarios, expresidentes y personajes nacionales que prácticamente lo arroparon como candidato. Al mismo tiempo, desde Movimiento Ciudadano continúan las señales para posicionar a Mariana Rodriguez como posible sucesora de su esposo, el gobernador Samuel García. Los tres tienen derecho a participar. Cuentan con reconocimiento público, estructuras partidistas y grupos que respaldan sus aspiraciones. La discusión no está ahí. La verdadera pregunta es otra: ¿Nuevo León llegará a 2027 con opciones distintas o volverá a elegir entre los mismos actores, los mismos intereses y una historia demasiado parecida a la de hace seis años?
UNA ELECCIÓN QUE PARECE REPARTIRSE

Aunque todavia falta tiempo para formalizar las candidaturas, los espacios comienzan a cerrarse. Morena eligió a una figura que ya compitió por la gubernatura en 2021. El PRI y sus posibles aliados parecen encaminarse nuevamente hacia Adrián de la Garza, quien también participó en aquella elección. Movimiento Ciudadano, por su parte, busca conservar el poder y todo indica que una de sus principales opciones sería la esposa del actual gobernador. Si ese escenario se confirma, no estariamos frente a tres proyectos verdaderamente nuevos.
Seríamos testigos de un re-acomodo entre las mismas fuerzas que han disputado, compartido o ejercido el poder durante los últimos años. Cambiarian algunas posiciones. Quizá también las alianzas. Pero la lógica seguiría siendo la misma. Cada partido presentará a su figura como la única capaz de rescatar al estado. Cada grupo protegerá sus intereses y cada estructura movilizará sus recursos. Al final, la ciudadania será llamada a votar entre alternativas que otros decidieron previamente. Entonces vale la pena preguntar: ¿y la ciudadanía, cuándo?
YA PROBAMOS EL CAMBIO DE PERSONAJE

Nuevo León ha vivido tres periodos de gobierno con estilos muy distintos, pero con problemas que, lejos de resolverse, se fueron acumulando. Hemos padecido confrontaciones políticas permanentes, debilitamiento institucional, cuestionamientos sobre el uso de los recursos públicos, proyectos sin suficiente planeación, crisis de movilidad, contaminación, inseguridad y una creciente pérdida de confianza en las autoridades. En distintos momentos, los nuevoleonenses votaron por el partido tradicional, por una candidatura independiente y por una propuesta joven que prometia hacer las cosas de otra manera. Los resultados están a la vista. Esa experiencia deberia habernos dejado una lección: cambiar de partido, de color o de personaje no significa necesariamente cambiar la manera de gobernar.
Tampoco basta con proclamarse ciudadano. La condición ciudadana no se adquiere durante una campaña ni se demuestra apareciendo en un anuncio sin logotipos partidistas. Se acredita con independencia frente a los grupos de poder, congruencia, preparación, experiencia, resultados y voluntad para rendir cuentas. Nuevo León no necesita otra candidatura sostenida solamente por la popularidad, el parentesco, la imposición o la repetición. Necesita un proyecto construido desde la capacidad y el compromiso con el interés público.
LAS PUERTAS COMIENZAN A CERRARSE

Los acontecimientos de los últimos dias dejan una sensación preocupante: los partidos parecen más interesados en asegurar posiciones que en abrir la competencia. Es comprensible que tengan estructuras, militantes, intereses y reglas internas. Lo que no deberían olvidar es que Nuevo León es mucho más grande que sus padrones y que el futuro del estado no puede reducirse a las negociaciones de unos cuantos dirigentes. Fuera de las cúpulas existen mujeres y hombres preparados, con experiencia profesional, conocimiento del servicio público y una visión distinta de lo que Nuevo León necesita. Son ciudadanos que no pertenecen a las familias dominantes ni a los grupos que tradicionalmente reparten candidaturas, contratos y espacios de poder. Personas que dificilmente encuentran una puerta abierta, aunque tengan más preparación que algunos de quienes aparecen permanentemente en las boletas. ¿Por qué esos perfiles no pueden ser considerados? ¿Por qué la ciudadania puede organizar actos, promover candidatos y emitir su voto, pero rara vez tiene la oportunidad de convertirse en protagonista?Una democracia no se fortalece cuando tres grandes estructuras se reparten anticipadamente la competencia. Se fortalece cuando permite que surjan nuevas alternativas, se comparen trayectorias y se evaluen capacidades. Cerrar esa posibilidad alimenta la abstención, profundiza el desencanto y confirma la idea de que, sin importar por quién se vote, todo
terminará igual.
ABRIR LA COMPETENCIA

No se trata de descalificar a quienes ya manifestaron sus aspiraciones ni de negarles sus méritos. Se trata de exigir una contienda más abierta, más seria y mucho más útil para Nuevo León. Los partidos todavia están a tiempo de mirar más allá de sus estructuras, escuchar a la sociedad e incorporar perfiles que no dependan de los grupos tradicionales.
También deberian establecer mecanismos públicos para evaluar a quienes pretendan gobernarnos. Porque la discusión no puede limitarse a quién tiene más seguidores, más recursos, mayor estructura
territorial o mejores relaciones con las dirigencias nacionales. Necesitamos saber quién conoce realmente la administración pública; quién puede integrar un equipo competente; quién sabe dialogar y construir acuerdos sin someterse; quién tiene la integridad para resistir presiones; quién entiende las finanzas estatales y quién posee una visión de largo plazo. La gubernatura no puede seguir tratándose como herencia, premio, revancha o propiedad de un grupo político. Nuevo León no necesita solamente a alguien capaz de ganar una elección. Necesita a
alguien preparado para gobernar.
LA POSIBILIDAD CIUDADANA SIGUE VIVA

La posibilidad de una alternativa ciudadana no habrá terminado mientras existan personas dispuestas a participar y una sociedad decidida a impedir que todo se resuelva entre los mismos. Pero esa participación necesita organización. No basta con expresar inconformidad en conversaciones privadas o mediante publicaciones en redes sociales. La ciudadania tendrá que exigir apertura, revisar trayectorias,
comparar capacidades y respaldar opciones
Sobre todo, recordarles a los partidos que ninguna estructura es más grande que la sociedad. La elección de 2027 no deberia convertirse en una repetición de 2021 con diferentes alianzas y nuevos acomodos. Tendría que ser una oportunidad para corregir el rumbo y discutir con seriedad qué clase de gobierno queremos para los próximos seis años. Nuevo León no necesita solamente cambiar de gobernador. Necesita cambiar la relación entre el poder, el gobierno y la sociedad. Si las puertas de los partidos comienzan a cerrarse, tendrá que ser la propia ciudadanía quien las vuelva a abrir. Porque el futuro de Nuevo León no puede seguir decidiéndose entre los mismos, para beneficio de los mismos y dejando fuera a todos los demás.

¡¡La decisión, como siempre, queda en manos de usted, estimado lector!!

“Porque Nuevo León no necesita más ruido, más excusas ni más personajes. Necesita gobierno. Y, hoy más que nunca, necesita mucho más rumbo”.

Mtro. Miguel H. Botello Treviño     Correo electrónico: mickbotello@gmail.com

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