La quinceañera confunde a sus invitados con empleados
El 2 de octubre el Movimiento de Regeneración Nacional cumple 15 años y Morena se comporta como una quinceañera que no está dispuesta a que le digan lo que tiene que hacer. Durante años soñó con ser el centro de atención, criticó a quienes ocupaban la pista de baile y prometió que, cuando llegara su momento, todo sería diferente. Pero una vez que tiene el salón, la música y los reflectores, a veces parece más preocupada por que nadie le arruine la foto que por escuchar a todos los invitados.
Quienes la apoyan ven una celebración histórica; quienes la critican creen que confunde la fiesta con la casa y los invitados con empleados.
Su juventud la hace pensar que todo lo puede sola, y por eso intenta elegir sin consultar a nadie el marrón para las 17 damas y chambelanes de honor.
¿Soberbia, vanidad, independencia, aires de libertad?
El problema no es que quiera tomar decisiones. Al final, es su fiesta. El problema es que la celebración fue posible porque hubo quienes la acompañaron desde que ni siquiera tenía salón, vestido o invitados suficientes para llenar la pista.
El Partido del Trabajo (PT) tiene claro que sobrevivir no ha sido fácil, pero a sus 35 años sabe, que algo ha hecho bien. se respeta, se coordina y no se subordina.
El PT se parece al tío experimentado que hubo tiempos en los que la festejada no era popular, cuando pocos querían tomarse la foto con ella y muchos dudaban que algún día llegara a ocupar el centro del escenario.
Por eso su reclamo no es contra la fiesta ni contra la festejada. Lo que cuestiona es que ahora las decisiones parezcan tomarse detrás de una puerta cerrada. Si desde el principio se acordó que habría una lista de invitados consensuada, criterios claros para elegir a las damas y chambelanes, y reglas conocidas por todos, resulta lógico pedir que se respeten.
El PT es claro al hablar del proceso de designación de las Coordinaciones Estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional y ha puesto sobre la mesa un tema que trasciende las diferencias partidistas: el valor de los acuerdos.
En cualquier coalición, la confianza se sostiene en la certeza de que las reglas pactadas serán respetadas. Cuando uno de los actores considera que los procedimientos acordados no se cumplen, el problema ya no es técnico, sino político.
Las encuestas, las mesas de trabajo y los calendarios no son simples formalidades administrativas; son instrumentos diseñados para garantizar legitimidad, transparencia y equidad en la toma de decisiones. La exigencia de una segunda encuesta, bajo una metodología previamente consensuada, debe entenderse en esa lógica.
El PT cumple y tiene palabra, por ello pide a su militancia que cierre filas en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum, pero a la vez se muestra firme al exigir el cumplimiento de los compromisos acordados. Corresponde ahora a los actores involucrados demostrar que la cohesión de la alianza no depende únicamente de objetivos compartidos, sino también del respeto a los procedimientos que le dan sustento, certeza, legalidad y transparencia.
La gobernabilidad de cualquier proyecto político requiere liderazgo, pero también reglas claras. Y cuando las reglas son motivo de controversia, la solución no puede ser ignorar las voces inconformes, sino fortalecer los mecanismos que garanticen confianza para todos. Porque la unidad auténtica no se impone desde arriba ni se presume en los discursos: se construye cumpliendo la palabra empeñada.
MORENA es muy joven, pero creo que tendrá la madurez de de reconocer sus errores y enmendarlos.
