septiembre 22, 2026

El cargo más imposible en el mundo

Eso dijo el noruego Trygvie Lie, primer secretario general de la ONU, al renunciar a su cargo en 1952, por el boicot de la Unión Soviética

Como escribí en pasadas columnas, este año el Consejo de Seguridad y la 81 Asamblea General de la ONU, que comienza hoy, habrán de elegir al próximo líder de la organización quien iniciará su gestión el 1 de enero de 2027.

Tras tres consultas informales en el Consejo de Seguridad, la candidata que suscita mayores apoyos es la costarricense Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la UNCTAD. Seguida de Carolyn Rodriguez Birkett de Guyana y Rafael Grossi de Argentina. La candidata de México y Brasil, Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile está lejos de suscitar consenso. Bachelet anunció el sábado su retiro de la contienda. Una lástima, pues hubiera sido magnífica secretaria general, como también lo podrá ser Grynspan.

Las consultas informales en el Consejo de Seguridad concluirán a fines de septiembre o principios de octubre y será en ese mes cuando el Consejo recomiende a la Asamblea General al o la candidata para ser elegido/a próxima secretaria general.

En este periodo puede surgir un “caballo o una yegua negra” ya que solo dos de los ahora siete candidatos parecen tener posibilidades, pese a la experiencia de varios de ellos y el oportunismo de otros y otras.

En un ejercicio de consulta a jóvenes de todo el mundo, estos definieron las características del próximo SG: resiliencia en primer lugar, valor, defensor de los derechos humanos, con capacidad de lograr cambios y articular equipos.

A mi parecer el o la próxima secretaria general efectivamente tendrá ante sí una labor imposible, porque ¿cómo lograr avanzar en los varios conflictos que azotan el Medio Oriente si EU le niega la visa de entrada a Nueva York a Mahmoud Abbas, jefe de la Autoridad Palestina y en cambio recibirá a Netanyahu sobre el cual hay una orden de detención de la Corte Penal Internacional, por el genocidio en Gaza?

¿Cómo hará respetar el derecho internacional si algunos de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad lo violan casi a diario y recurren al uso de la fuerza para demostrar su hegemonía, violando la Carta de Naciones Unidas?

Una vez más México estará pobremente representado al no asistir la presidenta Sheinbaum al segmento de alto nivel. Una vez más, no escucharemos la voz de México con la fuerza que debe manifestarse sobre el futuro de Naciones Unidas, del derecho y la cooperación internacionales. No podremos oír una defensa de la Corte Penal Internacional y de sus jueces, incluyendo a una mexicana. Tampoco podremos conocer cómo proyecta la jefa de Estado mexicana la postura de nuestro país sobre la renovada carrera armamentista tanto convencional como nuclear, ni su posición sobre la necesaria regulación a nivel global de la inteligencia artificial.

La voz de México se perderá a menos de que la presidenta cambie de opinión y decida asistir a Nueva York. Porque la política exterior no se agota en actos protocolarios, deportivos, concesiones migratorias y negociaciones comerciales. Los aciagos tiempos obligan a tomar riesgos y definir posiciones. Eso hace grande a un país y respetable su política exterior.

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