septiembre 22, 2026

Una réplica a Ciro Gómez Leyva

“Los muertos que vos matáis gozan de cabal salud” es una frase que viene a cuento frente a la columna de Ciro Gómez Leyva titulada El inexistente PAN.

Gómez Leyva plantea una crítica severa al Partido Acción Nacional: sostiene que “no importa, no pinta, no existe” en el debate nacional y cuestiona su desempeño político, legislativo y electoral.

El problema no está en criticar al PAN. Todo partido político debe estar sujeto al escrutinio público. El problema aparece cuando una conclusión retórica pretende convertirse en diagnóstico objetivo sin ponderar toda la evidencia disponible.

Decir que un partido está en crisis, debilitado o con dificultades para ejercer una oposición eficaz es debatible y puede sustentarse con resultados electorales, desempeño legislativo, cohesión interna y capacidad de articulación política. Pero afirmar que es “inexistente” resulta mucho más difícil de sostener frente a una organización que conserva representación en el Congreso, gobiernos estatales, gobiernos municipales, militancia y presencia territorial.

El propio escenario electoral contradice cualquier idea de desaparición institucional. El INE reporta que el proceso electoral 2026-2027 ya está en marcha y contempla la renovación de 500 diputaciones federales, además de miles de cargos locales.

Aquí está el punto central: una cosa es cuestionar la eficacia política de un partido y otra muy distinta decretar su inexistencia.

El PAN puede enfrentar una crisis de liderazgo, de estrategia, de identidad, de comunicación o de articulación opositora. Es legítimo discutirlo. También es legítimo señalar que sus resultados de 2024 estuvieron lejos de los que históricamente obtuvo. Pero precisamente por eso el análisis debe preguntarse si existe capacidad de recomposición, dónde conserva fuerza y qué factores podrían modificar el escenario.

Dar por muerto a un adversario político puede resultar tan peligroso para el análisis como sobreestimar su fortaleza.

La política no se transforma negando la realidad, sino interpretándola con rigor. Los datos electorales, la representación institucional y la presencia territorial deben convivir con la crítica sobre su desempeño.

Por eso, frente al título de Ciro Gómez Leyva, bien podría responderse con aquella vieja sentencia: “Los muertos que vos matáis gozan de cabal salud”.

El tiempo electoral dirá si el PAN está ante un colapso definitivo o frente a una etapa de crisis y reconfiguración. Hoy, con los datos disponibles, decretar su inexistencia parece más una provocación editorial que una conclusión definitiva.

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