La caja china
Adivina, adivina, adivinador: desde la muerte de Dolly Parton hasta el esperado torrente de información que ya desembuchó Fausto Corrales, pero que lo que dijo está protegido por la secrecía de la Seguridad Nacional, ¿cuál es el principal distractor que la señora presidente con A de mujer está usando para desviar la atención de los mexicanos a cualquier sitio que no tenga que ver con las culpas de Andy?
Cualquiera y todos.
Desde luego, la declaración de la Fiscal General de la República que jura por su mamacita santa y la Constitución entera que en esa importantísima oficina del poder de Estado no hay ni el más mínimo indicio, la sospecha más ligera o el chisme más disparatado que den fundamento a abrir una investigación de Andy en cualquiera de los delitos que existan en el código pena mexicano.
Y también en los que no.
Aunque pudiera parecer que el agua al caer, sobre todo si es puerca, siempre salpica. Pero igual hay que usar al inservible senador Insunza abandonando las filas del partido que le vió nacer, y le sigue pagando estipendio o las conversaciones del chamaco secretario de Relaciones Exteriores con Marco Rubio en Washington. Deberíamos saber de qué hablaron, pero aún si nos soltaran algna información, no tendría nada que ver con Andy.
Fausto Ernesto Corrales Rodríguez es la pieza que faltaba en el rompecabezas que dejó al Mencho mayor en la agonía carcelaria: cómo fue el secuestro del narco y su entrega a las autoridades de los Estados Unidos? Fausto llevó a Hécor Melesio Cuén a una reunión que había convocado el gobernador Rocha Moya con los líderes de los chapitos y el Mencho para reconciliar a las dos bandas y el negocio en el que todos estaban metidos, siguiera prosperando.
Fausto sabe y tiene todos los detalles de lo que ahí pasó; tiene que decirlo antes de que lo maten o se suicide en su celda sometido a la más estricta de las vigilancias. A Fausto le ordenaron ir a tal y cual gasolinera, para simular un atraco a su jefe Cuén, para documentar el asesinato del rival de Rocha Moya, regresar y contar la historia ficticia que elaboró la entonces fiscal del gobierno de Rocha Moya.
Pero el mismo Fausto, las gobernadoras de Chihuahua y Baja California, las visas estadounidenses de Américo Villarreal o de Alfonso Durazo, las propiedades de Alito, los viajes privados y a puños de la gobernadora de Quintana Roo, o a la mariguanada de Doña Claudia de darle pa´trás a la Constitución y su artículo 82, para que el presidente de México sea mexicano sin coqueteos con la doble nacionalidad, artículo cuya reforma tanto soñó mi estimado profesor Carlos Hank, o si me provocan tantito, la muy famosa soberanía nacional, el tren Maya, el AIFA y su ineficiencia.
Ni uno solo de esos temas son realmente relevantes.
Pero hacen ámpula, despiertan interés y levantan una cortina de humo para que se nos olvide el hijo del papá de Andy. La caja china.
Y en Presidencia tienen más.
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): la selección de los llamados coordinadores de la defensa -no sé a qué le tienen miedo- de la transformación del país y la soberanía nacional, que es una forma imbécil de llamar a los precandidatos a las gubernaturas, diputaciones locales y federales, alcaldías y otras hierbas, es más complicada de lo que en Palacio creen.
Ese es el trabajo real de unas elecciones tan esenciales como las del año que viene, y en donde -Dios mediante, diría mi abuela- el armatoste que hizo Andrés Manuel comenzará a caerse. Y en ese trabajo se les está haciendo bolas el engrudo.
Y todavía les falta.
